Jirafa Ardiendo: esta luz nunca se apagará

Emoción y canciones en una noche esperada

Sábado 3 de noviembre, 2018
Club Blondie

“Hace nueve años, Jirafa se apagó. Pero las canciones quedaron y volvieron a encender todo”, dijo Alejandro Pino en un momento del concierto. Por si no quedaba claro, todo en Jirafa Ardiendo es fuego e intensidad. Establecieron sus propias reglas desde su primer minuto. En una entrevista con Rockaxis, el vocalista reveló que todos sus movimientos obedecían a la necesidad de expresarse y que el fin llegó cuando el agotamiento fue más fuerte. Pues, lo del sábado en la noche fue el reflejo de una erupción emotiva y musical. Desde ‘Mentelenta’ hasta ‘Bala’, la agrupación volvió con una energía abrasadora, volcánica, recordándonos que su ADN en vivo es orgánico en un 100%, con la capacidad de llegar directamente al corazón pero a través de diversos caminos y pasajes, alimentando y activando también varios sentimientos.

Blondie no estaba lleno hasta las banderas pero la fanaticada que llegó hizo sentir al grupo como si fuese el Estadio Nacional. La celebración tenía varios motivos: los 20 años del EP debut, los 15 de “Persona” y los 10 de “Pulmonía”. En esos tres títulos se centró el set, pero “Siesta” (2000) no fue olvidado. Es más, dos de los momentos más aplaudido fue con tracks de ese álbum, ‘Sopa’ y ‘Bala’. El recorrido sirvió -una vez más- para valorar la propuesta del quinteto. No sonaba a nada de lo que había en el ambiente nacional. Su libertad de movimiento se aprecia con las sonoridades que maneja, desde la psicodelia hasta el rock vintage y crudo; coquetean con lo más visceral (noise) para al segundo siguiente abrazar el folk y la bossa nova. ‘Espín’, ‘Vidrio’, ‘Cordero ufo’, ‘Mentelenta’, ‘Corre’, ‘Mastodonte’ y ‘Lectura veloz’ presentan tantos contrastes entre sí que a cualquier otro grupo le significaría una crisis de identidad total, pero en Jirafa Ardiendo alimentaba el apetito voraz por explorar todos los terrenos posibles (incluyendo el surrealismo de sus letras, un ingrediente muy importante en esta aventura). Una curiosidad sonora que también se replicaba sobre el escenario, una cualidad que no se ha perdido. Verlos en Blondie daba para cuestionarse si realmente estuvieron separados y no estuvieron ensayando secretamente desde el 2009. Química inalterable, con un repertorio totalmente vigente y que suena actual, algo que sucede con 'Deberes de madre', compuesta en los 90 y que propone una idea atingente a la realidad machista, hoy en plena discusión.

Alejandro Pino y Roberto Estay -quienes iniciaron la banda a mediados de los 90- lo han dicho: el entorno de Jirafa Ardiendo es lo más cercano a uno familiar y todos participan. Que existiera una banda invitada -Protistas- es la extensión del sentido de comunidad que siempre se ha profesado. Yeti, Amongelatina, Golem y Yupisatam son algunos de los nombres asociados a la agrupación, un espíritu reflejado en el show con las presencias de Felipe Cadenasso ('Paliza'), Felipe Salinas (de Orquesta Sinfónica de Asteroides, en '15.1.27.1.22.23.12.2012'), Juan Manuel Méndez (de Insular y ex miembro, en 'Tarde') y Emilio Guillén -que fue parte de la primera actuación de Jirafa en Blondie, en los 90-, más la asistencia de los fanáticos, esos que no dejaron de escuchar las canciones, esperando este momento, en que el fuego de Jirafa Ardiendo comenzó a iluminar con toda su fuerza. Una luz que nunca se apagará.

Jean Parraguez
Fotos: Juan Pablo Maralla

Galería Asociada

Contenido Relacionado