GUNS N ROSES

Un expreso de medianoche
Fue una prueba de resistencia y de mucha “Patience”. El concierto estaba fijado para las 11 de la noche pero recién a la 1 y 10 minutos de la mañana comenzó un espectáculo que se extendió por tres horas, hasta las 4 de la madruga. Tratándose de un día laboral, el reloj era el principal enemigo para la mayoría de la concurrencia. Por ello, hubo personas que abandonaron el lugar antes de que comenzara el show (quizás pensando en el Sernac), otras abandonaron durante el mismo, y bastante más partieron justo en el break antes de los bises. Lo cierto es que Axl Rose vive en una dimensión paralela, en un olimpo unipersonal donde todo funciona de acuerdo a su karma, su energía metafísica o vaya a saber uno bajo qué parámetros. Claro, el tipo es un “rockstar” con todas las de la ley, pero hay muchas bandas que también los son y tienen una ética de trabajo que jamás pasaría a llevar el respeto de los fans. ¿Se imaginan a Iron Maiden saliendo a tocar con dos horas de retraso, por ejemplo? Como dice el refrán, “a llorar a la iglesia”: tratándose de Axl y sus formidables forajidos mercenarios que integran su banda, uno sabe a lo que va, acepta las reglas del juego, conoce la letra chica y se tiene que armar de paciencia china. No queda otra.

A las 21:00 horas, ya con bastante público dentro del recinto, Raíz Terca salió a mostrar lo suyo con un sorprendente sonido, considerando que se trataba de un “telonero”. Un power trío potente, cuyas tonalidades graves por momentos pasan del stoner a los riffs sincopados, como lo demostraron en su interpretación del tema ‘Raíz’, por ejemplo. El grupo está ad-portas de lanzar su primer disco, Mensajes Ocultos, y si bien su propuesta es más que interesante, su música era para otro contexto. Al final el público pasó de escucharlos en silencio y con respeto a pedir su salida del escenario para apurar la causa.

Dion fue la siguiente “víctima de las circunstancias” de la noche. Sin tener arte ni parte, se encontraron con un público ya ofuscado, pues salieron a tocar minutos después de las 11 de la noche, cuando se suponía que a esa hora ya deberían haber estado los “Gunners” sobre el escenario. La banda tiene experiencia y salieron bien del paso con temas como ‘Bailo, ‘La mejor’, ‘No dirás que no’, ‘Desechable’ y ‘El callejón’, haciendo caso omiso de la indiferencia y apatía del público, realizando un set profesional y con un muy buen sonido también, allanando el camino para lo que será el lanzamiento de su tercera placa “El Lugar En El Movimiento”. Como reflexión queda que la diversidad de sonidos siempre es bienvenida en el contexto de un festival, pero en un show individual, cuando la gente viene sólo por el acto principal, los hechos hablan de que los “teloneros” tienen que tener alguna conexión o similitud estilística y sonora con el plato central. Es evidente que Raíz Terca y Dion nada tienen que ver con Guns en ningún aspecto. El año pasado estuvo Sebastian Bach y se mandó pedazo de recital, y por ello pasó más “piola” la tardanza de los Guns, algo que en esta oprtunidad fue mucho más notorio y molesto para el público.

destaqueFinalmente, llegó la hora señalada y sobre la 1 de la mañana, el grupo compuesto por Axl Rose y los siete músicos que lo acompañan, tomaron el escenario por asalto, con una dupleta potente compuesta por ‘Chinise Democracy’ (el tema) y el mazazo de ‘Welcome To The Jungle’, tal como en el show del año pasado en este mismo lugar. Lo primero que llamó la atención es que Axl venía está vez en mejor forma física, más ceñido y delgado. La producción escénica era prácticamente la misma, con tres pantallas de video para ver de cerca las performances de los músicos y cuatro pantallas de proyecciones y luces led, que le daban una espectacularidad visual al escenario de dos niveles, todo coronado con potentes llamaradas de fuego y abundante pirotecnia.

Luego de un par de temas con los ajustes de rigor en la mesa de sonido, el audio del show alcanzó un gran nivel, con un muy buen balance. Clásicos de la talla de ‘It’s So Easy’ y ‘Mr. Brownstone’ fueron las siguientes, para dar paso a la balada ‘Sorry’ y luego ‘Better’, los mejores momentos del polémico y controvertido Chinese Democracy (2008). Sin un disco nuevo ni temas inéditos que presentar, el énfasis de la noche estaba puesto en el estado de la voz de Axl y en las posibles sorpresas que pudiera traer el setlist. Lo cierto es que el blondo vocalista estuvo muy bien en los tonos más graves, cosa que resaltaba con mucha nitidez en las baladas, pero cuando tenía que subir y llegar arriba con los tonos altos y voces más agudas, ahí sufría un poco, pero con carisma y garra, lograba salir del paso de buena forma. De su banda nada que reprochar en términos generales, salvo pequeños errores propios al ser éste recién el segundo show de la gira tras Rock in Rio, tras un año completo en que el grupo estuvo lejos de los escenarios.

Luego vino un momento solista de Richard Fortus, para enganchar con ‘Live and Let Die’, el primer cover de la noche, aunque luego de tantos años ya es casi un tema del cual se han apropiado. Siguió ‘This is Love’ y la primera y quizás más grande sorpresa de la noche: la ejecución de ‘Estranged’, que según los registros, no era interpretada en vivo desde 1993. Con toda su carga de epicismo monumental, con los clásicos delfines en las pantallas de video y con un soberbio Ron “Rasputín” Bumblefoot Thal haciendo un gran papel de “Slash” en las melodías de guitarra, el tema fue quizás lo mejor de la noche, con un Axl inspirado y cantándola muy bien. Tras cartón, ‘Rocket Queen’ fue otro momento electrizante y potente, con un Axl corriendo de un lateral al otro del escenario. Luego vino un solo de piano de Dizzy Reed, enganchada con 'Street of Dreams' (donde Axl puso una gran cara de sorpresa cuando alguien le arrojó un lienzo que decía “Axl Fuck Me!”), para seguir con una deslavada y algo desordenada vesión de ‘You Could Be Mine’, con imágenes de la Fórmula 1 en las pantallas. Sería muy bueno que Axl considerara el regreso de Steven Adler y Duff McKagan a la banda, pues la sección rítmica original fue lo que más se echó de menos en este himno de “Terminator 2” (aunque en rigor, la batería en el disco fue grabada por Matt Sorum). Si miramos bajo el agua buscando los puntos bajos de la actual banda de Axl, estos son precisamente el bajista Tommy Stinson y el baterista Frank Ferrer, a quienes les falta más onda y groove en su ejecución.
destaque 2
Todo siguió con un segundo solo de guitarra a cargo de DJ Ashba para continuar la velada con otro himno de aquellos: ‘Sweet Child O’ Mine’ y un muy buen cover de ‘Another Brick In The Wall Part. 2’ con Axl ya sentado en su piano, desde donde despachó una gran ‘November Rain’. Llegó la hora para el solo de “Bumblefoot”, quien tocó la melodía de la Pantera Rosa, para luego sorprender con una particular versión de ‘Don’t Cry’, muy desnuda al princio y luego con toda la banda en el remate. Un saludo a los gigantes autralianos de AC/DC se hizo patente con versiones de ‘Whole Lotta Rosie’ y ‘Riff Raff’, esta última al parecer interpretada en vivo por primera vez.

El gran final llegaba con ‘Knockin’ on Heaven’s Door’ otro tema que Guns le “robó” a su creador Bob Dylan hace mucho años también, para cerrar con un furioso ‘Nightrain’, con un Axl en llamas. Vino entonces un pequeño break antes de los bises y mucha gente optó por retirarse -considerando la hora, suponemos, no la calidad del espectáculo- por lo que el final del show se desplegó más en familia, en la parte delantera de la cancha, lugar preciso para experimentar la triada final, compuesta por la balada acústica ‘Patience’, la magnánima ‘Madagascar’ y el desmadre final con ‘Paradise City’, con confetti, humo y las últimas explosiones de la noche. Cuatro de la mañana y finalmente, luego de tres horas de show, todo llegaba a su fin.

¿Cómo iría la gente a su casa?, ¿esperarían un par de horas por las primeras micros? Eso a Axl no le importa. Como sea, shows de esta estirpe no se ven a cada rato y sumando y restando, siempre la experiencia es positiva, aunque su propia banda, su crew y sus fans tengan que sufrir las consecuencias. Con un ícono tan impredecible con Axl no se puede pensar en el futuro, sólo en el presente, en el aquí y ahora, y en esos términos vimos a un artista aún capaz de hacerle honor a su leyenda, con ripios, con baches, con carencias... pero al Diablo, ¡es Axl Rose! ¿Cuántos frontman ha parido el rock tan particulares como él? Mejor aprechar de disfrutarlo una vez más hoy, que lamentarlo mañana.

Cristián Pavez
Fotografías: Ignacio Gálvez

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