At The Gates y Marduk: desatado infierno sueco

Una aplastante noche escandinava

Viernes 28 de septiembre - Blondie
Santiago - Chile

Dos exponentes del metal sueco regresaban a nuestro país en una jornada que los uniría por primera vez en nuestro territorio. At The Gates y Marduk encabezaron el llamado “Infierno Sueco” ante una Blondie que, al igual que en shows recientes del género, no logró repletarse, incluso con lo atractivo que resultaba el cartel. ¿Demasiada oferta de conciertos interesantes en muy poco tiempo? A estas alturas, dicha opción no parece descabellada, ya que una parrilla como la ofrecida este último viernes de septiembre resultaba llamativa de por sí, esperando incluso un mayor marco de asistentes dada la popularidad de semejante leyenda de su género como lo es At The Gates, quienes ya se presentaron en recintos de mayor cabida como los teatros Caupolicán y Cariola.

Bonebreaker quizás no es un nombre que le sea completamente familiar a quienes llegaban en menor cantidad a la Blondie a la hora de su presentación, pero con ex miembros de importantes nombres como Undercroft (su nombre se desprende de uno de sus emblemáticos trabajos) y Recrucide, además de ya haber participado en importantes eventos como en las más recientes visitas de Immolation y D.R.I. por nuestro país, los ha convertido en una agrupación que se ha ganado una posición considerable en poco tiempo. Un death metal de corte tradicional, con aquella actitud clásica y agresiva, fue efectivo para abrir una jornada así de pesada, acercándose más a ser un número fijo para shows del estilo. Este tipo de oportunidades son ideales para que se puedan dar a conocer ante más seguidores de lo extremo, estando atentos a novedades de la joven banda y con ganas de escuchar un lanzamiento oficial como les corresponde. Media hora práctica y directa, aunque con un sonido que no fue del todo satisfactorio, habiendo saturación y una claridad que no siempre fue total, pero que no mermó en la impronta de los locales.

La nueva visita de Marduk se dio en un contexto complejo, luego de estar en el ojo de la polémica tras la cruzada por parte de sectores cristianos de Latinoamérica que prohibieron su llegada a Guatemala, además de buscar lo mismo en Colombia, evento que ya prácticamente se encuentra cancelado. Si bien en Chile tenemos un mal recuerdo con una situación parecida por lo sucedido con Iron Maiden allá por 1992, no se dio un caso así, pudiendo la agrupación black metal hacer su show sin problema alguno. ‘Panzer Division Marduk’ fue lo que dio inicio a este oscuro show, marcado por una atmósfera negra y siniestra que se notaba ya desde la baja iluminación, cercana a lo que sería el infierno. Le siguieron ‘Baptism of Fire’ y ‘Werwolf’, siguiendo con esa aplastante tenebrosidad que aumentaba con simplemente ver a la banda sobre el escenario, derrochando la actitud que le corresponde al ser un emblema tanto musical como por la manera en que se desenvuelven dentro de su escena.

Si bien durante los primeros temas el sonido no fue de lo mejor, lentamente todo cambió para bien conforme avanzó la presentación, mostrando gran parte de su discografía, sin mayor énfasis en lo que fue su más reciente trabajo, el notable “Viktoria” de este 2018, del cual solamente sonaron la ya mencionada ‘Werwolf’ y ‘Equestrian Bloodlust’ El resto del setlist fue variando entre varios álbumes de los siempre lúgubres suecos, con cortes como ‘Cloven Hoof’, la vitoreada ‘Deathmarch’, ‘Burn My Coffin’, o ‘Into Utter Madness’. Como suele suceder con el género, no hubo una mayor comunicación entre la banda y su público, siendo un show de esos directos y brutales, sumándose esa distancia tanto de sus letras como de la puesta en escena, incluyendo a los músicos que usaron el característico corpsepaint y una vestimenta más que apropiada, llevándose la aprobación de un público que, si bien fue heterogéneo dada la calidad de los grupos, éste vibró en cada minuto, aunque sin un mayor desorden dentro de la pista de la Blondie, como podría haberse esperado por parte de los más fanáticos.

La hora casi exacta de show, coronada por ‘Wolves’ y ‘The Black…’ fue más que aprobada por los presentes, sin esa sensación de que algo faltó dentro de lo que recibimos. El estilo no necesita discursos largos o espectáculos extensos que rayen en lo exagerado, sino que más bien, basta con algo preciso y al hueso como lo que nos ofrecieron los polémicos liderados por el vocalista Mortuus y el guitarrista Morgan, único fundador presente desde tiempos primigenios de la banda. Ya sea por su ideología cercana a la ultraderecha, sus visiones religiosas o su puesta en escena, Marduk siempre dará que hablar. Esta vez, fue por un show sólido y directo, que sirvió tanto como de manera independiente como también al ser parte de una jornada que mostró lo mejor del metal sueco, sin importar cualquier contratiempo reciente en medio de esta actual gira por nuestra región, en donde se ha demostrado lo cerrado de mente que se puede llegar a ser todavía en 2018.

Desde su vuelta a la actividad en 2010, At the Gates ha seguido demostrando por qué son uno de los mayores exponentes del death metal melódico, conocido también como ‘sonido Gotemburgo’, junto con Dark Tranquillity e In Flames. Ya son dos los álbumes de estudio que han lanzado desde entonces: “At War With Reality” (2014) y “To Drink From the Night Itself” (2018), siendo este último el que venían promocionando esta vez. Fue debido a aquello que la intro ‘Der Widerstand’ y la canción homónima de la reciente placa, abrirían el set de los liderados por “Tompa” Lindberg, generando una locura que se terminó de desatar con ese emblemático clásico que es ‘Slaughter of the Soul’, de la obra del mismo nombre. Le siguió la también homónima ‘At War with Reality’, para luego, el vocalista, poder darse un tiempo para saludar a los presentes e introducirnos ‘A Stare Bound in Stone’, del más reciente trabajo. Si bien la calidad del sonido fue adecuada, no fue algo realmente extraordinario. Después de todo, la Blondie nunca se ha caracterizado por una calidad acústica que deje a todos 100% satisfechos, pero al menos esta vez, no fue desastroso como en tantas otras ocasiones.

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El setlist fue mucho más cercano a lo más reciente esta vez, incluyendo varios cortes de sus dos últimas placas a la fecha, como lo fueron ‘The Circular Ruins’, ‘Death and the Labyrinth’ (precedida por la intro ‘El Altar del Dios Desconocido’, narrada por Anton Reisenegger), ‘The Chasm’ o ‘Heroes and Tombs’, por mencionar algunas. Por supuesto, hubo espacio para clásicos como lo fueron ‘The Swarm’ o ‘Raped by the Light of Christ’, ideal para el momento vivido por sus compatriotas de Marduk, sin mencionar los momentos de “Slaughter of the Soul”, en donde los fans dieron rienda suelta a su locura a la hora de sonar clásicos como la siempre espectacular ‘Cold’, ‘Under a Serpent Sun’ o ‘Nausea’, siendo esta última la que cerraría la primera parte del show, volviendo la banda para iniciar el encore con ‘Suicide Nation’, otra canción de aquel álbum de 1995.

Por primera vez, At the Gates se presentó sin el fundador Anders Björler en guitarra, tras su salida anunciada el año pasado, estando en su reemplazo Jonas Stålhammar, quien cumplió sólidamente su labor dentro de la banda. Por su parte, miembros ya conocidos como lo son Jonas Björler (Bajo), Martin Larsson (Guitarra) y el siempre solicitado Adrian Erlandsson en la batería, fueron más que precisos al ejecutar cada uno de los cortes, demostrando su precisión en cada instrumento. Por su lado, Lindberg ya no posee una voz tan aguda como antaño, notándose cierto desgaste en ella, pero no por eso no se siente menos potente, menos dada la actitud que refleja en cada momento, estando muy activo e irradiando actitud, energía y cercanía, incluso sin necesidad de intervenciones demasiado largas entre canciones.

Si bien hubo mosh durante gran parte del show, no fue hasta la brutal ‘Blinded by Fear’ que se dio de forma más exaltada, generando la locura que le corresponde a semejante clásico ya en el ocaso de la presentación. Le siguieron ‘Kingdom Gone’, única del debut “The Red in the Sky is Ours” y la más reciente ‘The Night Eternal’, la cual coronó la hora y media de concierto de los líderes de la jornada, retirándose entre los correspondientes aplausos. A diferencia de otras visitas, At The Gates se decantó por un setlist orientado hacia lo más reciente, dejando en claro que no son una banda que necesita revivir viejas glorias para poder mantenerse dentro de la escena mundial, sino que ratificando su condición e importancia a través de música nueva que logra mantenerlos vigentes dada su calidad, cosa de la que no todos se pueden jactar.

A una jornada como esta se le debe reconocer como un logro el hecho de juntar a un público que tantas veces resulta muy diferente entre sí. Ambas bandas mostraron lo mejor de cada estilo, desatando toda su furia de una manera que no dejó a nadie indiferente, con las dos agrupaciones dando lo mejor y removiendo los cimientos del recinto. Aplastante es una palabra que vendría al caso, además de que, tras lo vivido, la denominación de “Infierno Sueco” fue más que apropiada. Una velada ideal para quienes tanto disfrutan de lo extremo que nos ofrecen los escandinavos en sus distintas vertientes.

Luciano González

 

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