Festival Rock al Parque 2018 – Jornada 3: Valió la pena

Culminó con saldo favorable la edición 24 del clásico evento bogotano

Lunes 20 de agosto de 2018 
Parque Simón Bolívar – Bogotá 

Después de la controversia y mal sabor dejado por Pussy Riot en el cierre de la jornada 2, el cartel para la conclusión del evento era muy prometedor, y en el desarrollo, superó cualquier expectativa. El punk, el ska, las fusiones y el rock de corte clásico contaron con representantes de lujo. Por consiguiente podemos afirmar que el grueso del público haya ido los tres días o solo este último, salieron del Parque Simón Bolívar con la satisfacción de haber contemplado en general muy buenas presentaciones.  

El ska-punk otorgado por Ginger y los tóxicos junto a los paisas Militantex con su propuesta instrumental de gran influencia jazz sorprendieron a ese número aún chico de asistentes que llegaron al recinto sobre la 1 de la tarde. Los bogotanos Durazno arrancaron en el Escenario Eco que para esta jornada estuvo dispuesto exclusivamente para agrupaciones con mujeres en sus filas. 

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Una dosis de punk cargada de furia entregó la banda capitalina Sanpeceste en el escenario Plaza; con una onda similar siguió Alfonso Espriella, figura reconocida del rock alternativo bogotano que gozó de un extraordinario vínculo con la audiencia gracias a la pasión y entrañas que exhibe a la hora de interpretar. 

Un gran hito en la historia del festival causó la aparición del conjunto brasilero Liniker e os Caramelows, pues esta se convirtió en la primera banda liderada por una mujer transgénero en participar. Su performance lleno de sonidos folclóricos se llevo la admiración de muchos por la ejecución instrumental aunado a las espectaculares voces bajo una puesta en escena de la vocalista y sus coristas.

El punk rock de espíritu callejero lo brindó el grupo antioqueño Nadie, capaces de poner a bailar y poguear a los espectadores en el escenario Plaza. Por su lado el trío chileno liderado por el multifacético Alain Johannes hizo una catedra musical con su tiempo en tarima, sin dejar ningún detalle a la deriva, los músicos proporcionaron una fuerte dosis de rock and roll sin más, hecho para oídos con gusto por los finos detalles. 

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La Chiva Gantiva, grupo compuesto por algunos músicos colombiano radicados en Bélgica, levantó pogos en el Escenario Eco con una fusión bastante pulida. Definir su sonido no es tarea fácil, pero su energía es algo incuestionable. Había world music, rock n’ roll, matices electrónicos. Son tipos con una idea clara de lo que buscan. La gente fue su cómplice.   

Acto seguido dos potentes muestras de ska, primero por parte del también chileno, Chico Trujillo y los nacionales Mojiganga, convirtiendo el escenario central en un terreno en donde la alegría se podía evidenciar en los rostros de cada uno de los allí presentes. La M.O.D.A (La Maravillosa Orquesta Del Alcohol) procedente de España dio una encantadora muestra de la unión de la música tradicional ibérica con una mezcla de la bohemia. Una verdadera sorpresa. 

Muriendo la tarde el ex Sonic Youth, Lee Ranaldo, hizo lo suficiente en la tablas para dejarnos un grato recuerdo. Cargado con su guitarra acústica y escoltado por un baterista y guitarrista-teclista rememoró aquellos sonidos alternativos de los años 90 ante una audiencia que claramente esperaba su show con ansias. A su vez expuso material de su más reciente álbum “Electric Trim” con mucha calidad. El tiempo se pasó volando.  

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En el Escenario Plaza los japoneses Tokyo Ska Paradise Orchestra se fajaron un soberbio performance en su regreso a Bogotá donde acople, estilo y alegría conjugaban. Mientras tanto en el Escenario Bio los nacionales Ship pisaban fuerte. El legendario grupo liderado por Jorge Barco tuvo corazón en una muestra admirable de esfuerzo y pasión más allá de la enfermedad y gajes de la edad del frontman. Canciones bien ejecutadas que como premio tuvieron muchos aplausos y elogios. 

V For Volume ha venido trabajando con mucha fuerza en la última década y los grutos de ese esfuerzo se vieron esta noche. El quinteto liderado por María José Camargo es sinónimo de rock y pop con carácter. Su tiempo en escena fue asunto de sensualidad, riffs y una defensa férrea de la labor de la mujer en el país. Los más reciente sencillos de la banda cazaron a la perfección con su material antiguo. El acople de los integrantes, el uso de visuales y hasta una versión de Nine Inch Nails nos dejaron rendidos a sus pies. 

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Los alemanes Kadavar son un nombre relativamente nuevo, pero su sonido es un viaje en el túnel del tiempo. Influenciados por titanes como Black Sabbath o Blue Öyster Cult sus músicos dan la talla de lo que significa un autentico power trío. Una catarata de riffs, voces espectrales más una base rítmica sólida remecieron el Escenario Bio. La gente alucinó. 

El gran final llegó de la mano de los influyentes punk californianos Pennywise. Era su debut y no desmereció. Rápidamente se echaron al público al bolsillo, y no era para menos con una discografía extensa donde tienen mucho de donde agarrar. El vocalista Jim Lindberg estuvo muy pendiente de que todos lo pasaran bien, sus compañeros solo apretaron el aceledaror, el resto pura emoción. 

Con esta combinación de estilos, altas audiencias desde la mitad de la tarde y la promesa de una edición 25 con todos los fierros, Rock al Parque nos mandó a nuestras casas con una sonrisa de oreja a oreja. 

Cristián Contreras y Alejandro Bonilla Carvajal 
Fotografías: Khristian Forero y Camila Castillo 

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