Fauna Primavera 2018: Proponer es la clave

El festival ya es tradicional pero continúa arriesgando

Sábado 10 de noviembre, 2018
Espacio Broadway

En un segundo semestre cargado de eventos internacionales, lo de Fauna Primavera ya es una tradición. Un público asegurado y una propuesta que destaca por su mezcla de números actuales masivos y de un disfrute más de nicho asoman como características de este evento, que vivió su nueva edición en su lugar de siempre, Espacio Broadway.

Si el año pasado el cartel quedó encabezado por Phoenix, dicho rol este 2018 estuvo en manos de Lorde, quien entregó un set de primer nivel, demostrando su estado de gracia junto a su segunda obra de estudio, “Melodrama”. Las cerca de doce horas de música incluyó desde la electrónica de Nina Kraviz al trap de Gianluca, pasando por el hip hop de Bronko Yotte y la inmensa convocatoria de la argentina Nathy Peluso. Música para todos los gustos.

Warpaint: concentración y destreza.
Qué buenas instrumentistas forman el cuarteto nacido en Los Angeles (California). Con una tríada de discos más que correcta -”Heads Up”, del 2016, el más reciente-, la banda transita por sonoridades con una facilidad envidiable. Hay tintes funk en ‘So Good’, ‘The Stall’ disfraza un bajo deudor de New Order, cortesía de Jenny Lee Lindberg. Stella Mozgawa da un peso en la batería que no se logra percibir en las versiones en estudio de las canciones, como se escuchó en ‘Love Is to Die’, mientras que Emily Kokal y Theresa Wayman hacen el contrapunto perfecto en las voces, además de su rol de guitarristas, en que la influencia de nombres como Cocteau Twins se puede sospechar, buscando estirar y ampliar su sonido.

Built to Spill: Los iniciadores.
Existía curiosidad sobre la primera vez  de Built to Spill en nuestro país. Poco reconocidos en términos masivos, la verdad es que los liderados por llevan cerca de treinta años haciendo música, y su huella se ha visto en una gran cantidad de nombres, que van desde Modest Mouse, Death Cab for Cutie -el canto de Ben Gibbard le debe mucho a Doug Martsch- y The Strokes. Ráfagas guitarreras certeras -’The Plan’, ‘You Were Right’-, tonos progresivos y agresivos -’Randy Described Eternity’-, crudeza -’Strange’- y poder -’Carry the Zero’ es mucho más musculosa en vivo que la versión de “Keep It Like a Secret” (1999)-. Por si fuera poco, Martsch es dueño de coros notables, como en la ya mencionada ‘Carry the Zero’, además de ‘Liar’, ‘Living Zoo’, ‘Car’. Cuando ser alternativo era cool, ellos se enfocaron en la música y el mensaje que podía entregar. Puede ser cierto: Built to Spill puede sonar a algunas de tus bandas favoritas, pero aquí está el inicio de muchas de ellas.

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At the Drive-In: viento, el invitado de piedra.
Tras el excelente show de Javiera Mena -de lo mejor que se vio en la jornada- llegaba el turno de otro de los actos esperados en este Fauna Primavera. At the Drive-In ya había testeado al público chileno la noche anterior ante una enfervorizada fanaticada. Y aunque la respuesta del sábado fue entusiasta y con mucha entrega, estuvo lejos del peligro, la provocación y tensión que se vivió en el Teatro La Cúpula. Viendo ambos shows, quedó claro que al quinteto se disfruta mejor en un recinto cerrado. De todas formas atestiguamos un recital a la altura de su nombre, ruidoso y que requería la participación constante de los presentes. Además, un regalo: ‘Sleepwalk Capsules’, que no sonó el viernes. Pudo ser más brutal e intenso, pero la inclemencia del viento -que ya arreciaba en horas de la tarde- impidió disfrutarlo totalmente, pues el sonido se perdía constantemente.

Death Cab for Cutie: Por fin.
En redes sociales, Death Cab for Cutie aseguró que su primer show en Sudamérica fue memorable. El grupo de Seattle por fin llegó a Chile, aunque sin Chris Walla -guitarrista, compositor, productor y fundador-. Una presencia largamente esperada, sólo así se explica la gran cantidad de público que esperaba en el Ballantine’s Stage. “Thank You for Today” fue el motivo para su visita, aunque el grueso de los asistentes querían escuchar las canciones que llevaron a Ben Gibbard y los suyos a los puntos más altos del indie estadounidense de la década pasada. Para ello, el setlist fue un balance conveniente de material antiguo y nuevo, pero disparejo. Se nota mucho que a su material 2018 carece de profundidad en vivo, sobre todo si lo medimos con piezas aplaudidas a rabiar, como ‘The New Year’, ‘Title and Registration’, ‘Photobooth’, la narcótica ‘I Will Possess Your Heart’, la fúnebre ‘What Sarah Said’ o la primaveral ‘Soul Meets Body’. El hechizo de la acústica ‘I Will Follow You Into the Dark’ sólo fue roto con un aplauso increíble, enmarcando un momento de emotividad a raudales. El cierre épico de ‘Transatlanticism’ sólo comprobó que Death Cab for Cutie es un nombre indispensable en una generación de jóvenes de la anterior década, esa que creció con internet a la mano y la posibilidad de conocer música fácilmente. El ahora quinteto pudo cruzar el emo con lo alternativo (‘Crooked Teeth’) en canciones memorables. Es cierto, sus mejores momentos no están en su producción actual, pero su presencia en Fauna Primavera pasó de seguro al historial ilustre del festival.  

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MGMT: extrañamente correcto.
En el estudio, MGMT es un grupo extremadamente diferente al que se para sobre un escenario. Lo hemos comprobado en sus anteriores shows en el país. Sin embargo, este 2018 se pensaba que el equilibrio de ambos matices sería posible, sobre todo porque “Little Dark Ages” -el disco que defienden actualmente- es su mejor obra desde el icónico “Oracular Spectacular”. Si alguien lo duda, aquí una muestra: de “Congratulations” (2010) y el homónimo del 2013 sólo se incluyó una canción -’Siberian Breaks’ y ‘Alien Days’, respectivamente. No vamos a decir que ‘Me and Michael’ y ‘When You Die’ deslumbren como lo hicieron en su momento ‘Of Moon, Bears & Monsters’ y ‘Weekend Wars’, pero son evidencias de la vigencia de este colectivo liderado por Andrew VanWyngarden y Benjamin Goldwasser. Sabemos que el directo no es su fuerte -la actitud de los músicos limitó con la indiferencia-, pero sus ases bajo la manga son demasiado irresistibles y contagiosos como para notarlo. ‘Time to Pretend’, la segunda de la noche, fue disfrutado como el neoclásico que es, al igual que ‘Electric Feel’. Y qué decir de ‘Kids’, sólo gemas que dejan satisfecho al paladar más exigente. El paso de MGMT en Fauna Primavera no superó al Caupolicán del 2014, pero borró por completo el mal recuerdo de Lollapalooza 2012.

Fauna Primavera ya es toda una tradición, por la increíble paleta de propuestas musicales que presenta, pero también por algunos de sus vicios. Todavía no se ha logrado resolver el tema de las largas esperas en el sector de comidas, en algunos casos por cerca de una hora, así como también la salida, debido principalmente a los escasos accesos que tiene la carretera, provocando un taco de consideración. La música en esta edición 2018 nuevamente triunfó, con un cartel que no ha perdido su característica interesante, la medida justa de consolidación y expresiones emergentes, con un espacio a propuestas locales con más protagonismo.

Jean Parraguez
Fotos: Peter Haupt

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