Father John Misty: El buen pastor

Magnetismo y canciones al servicio del espectáulo

Sábado 1 de septiembre, 2018
Teatro Teletón. Aniversario Club Fauna

Ya es una costumbre el hecho de ver a artistas de la primera plana de la música actual visitar nuestro país. Y desde hace un tiempo que el de Father John Misty se escribe con mayúsculas en los carteles de los festivales. Los motivos saltan a la vista: cuatro discos, cuatro joyas que pueden estar entre lo mejor de esta década. Un olfato pop envidiable y un magnetismo que se traspasa desde el estudio al escenario. Su presencia no es olvidable y representó uno de los puntos altos del aniversario de Club Fauna, que en su historial nos ha brindado shows para retener en la memoria: Pulp, Dinosaur Jr., Jorge González, Mac DeMarco, The Cardigans, M.I.A., Explosions in the Sky, Mogwai y Tame Impala, entre otros.

Father John Misty se adueñó del Teatro Teletón en pestañeo. Es cierto, su figura es inconfundible -de punta en blanco-, pero sus canciones sugieren mucho más. Verlo sobre el escenario es estar frente a un hombre con muchas caras. Es un sentido cantautor country (‘Please Don’t Die’), también un deudor absoluto de The Beatles (‘Disappoiting Diamonds Are the Rarest of Them All’), trovador folk (‘Chateau Lobby #4 (in C for Two Virgins)’, ‘Nancy from Now On’), adopta el dramatismo (‘Pure Comedy’), es un rompecorazones (‘God’s Favourite Customer’) y un sentimental (‘I Love You, Honeybear’), también gusta pasarlo bien (‘Date Night’), el traje rockero le calza perfecto (‘The Ideal Husband’) y también el de héroe indie (‘Hollywood Forever Cemetery Sings’). Sin embargo, se puede establecer un pequeño relato, con ‘The Palace’ en el eje central. El show comienza con tonos oscuros y luces en los que no se aprecia bien al cantante, ni tampoco a la banda en su totalidad, una oscuridad a tono con su reciente trabajo, que al llegar al ecuador se despacha esta especie de escape, electrizante, acompañado de un piano que cierra y abre heridas, con un canto de alguien dañado. La segunda mitad del concierto es en un ambiente algo más luminoso, en que las pantallas juegan un rol más protagónico y podemos ver la excelente banda que secunda al ex Fleet Foxes, logrando un sonido nítido. De establecer un ranking con los espectáculos de mejor sonido que hemos tenido en el país durante la temporada, este seguramente estaría en el Top 3.

Directamente, Father John Misty se dirigió en muy contadas oportunidades al público, sin embargo, mantuvo su atención en todo momento. Guitarra en mano se contoneaba marcando el ritmo. Sin ella, se paseaba a lo largo y ancho del escenario. Canta con socarronería y elegancia, como si estuviera en un diálogo imaginario. De vez en cuando nos invita a seguir alguna melodía con las palmas, y al instante siguiente comienza a jugar con el atril de su micrófono, ignorando al público. Sin decir nada derrocha un carisma desbordante, un hechizo potente e imposible de contrarrestar. Si hubiera llamado a la revolución seguramente todos habrían obedecido al instante. Se lee increíble, pero es verdad: al nacido Josh Tillman las cosas le resultan con envidiable facilidad. De haber seguido los pasos de su padre, sería un pastor notable.

Jean Parraguez
Fotos: Juan Kattan

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