Eluveitie: La mitología celta sigue viva

Un 14 de febrero lleno de folk metal

14 de febrero - Teatro Cariola
Santiago - Chile

Sorpresa pudo causar el hecho de que Eluveitie congregó una cantidad considerable de público en un día en que muchos prefieren estar junto a un ser querido. Incluso ya habiendo visitado el país en abril de 2015, una nueva visita de los suizos consiguió reunir a una masa de asistentes que ocuparon poco más de la mitad del Teatro Cariola, muy considerable de lo que pudo haber cabido en la Blondie en aquel entonces. De todas formas, y a pesar de las promociones y sorteos de entradas, no podemos hablar de un lleno como corresponde.

Pocos minutos después de las 9 de la noche, la banda dio inicio a su presentación con ‘Ategnatos’, que formará parte de su próximo larga duración del mismo nombre, a lanzarse en abril. ‘King’, que le prosiguió, siguió despertando a un público que reflejó con mucho ánimo esas ganas de ver una vez más en Chile a Chrigel Glanzmann y los suyos. Ambas partes están animadas en cada momento, ya sean en los temas más brutales y cercanos al death metal, como sucedió por ejemplo con ‘Nil’, o como en los más melódicos en el caso de ‘Omnos’, una de las muchas en donde asumió el protagonismo vocal Fabienne Erni. Sobre esto último, fue un recurso muy bien utilizado dentro del espectáculo, ya que no se sentía únicamente como un show o muy pesado o muy melódico. Cada aspecto del sonido de Eluveitie tuvo su momento. Ejemplo de esto fue el repaso de “Evocation II: Pantheon”, el más reciente álbum de la banda, caracterizado por un sonido acústico. De aquella placa sonaron de manera seguida ‘Lvgvs’, ‘Catvrix’, ‘Artio’ y ‘Epona’, esta última, disfrutada como si de un clásico se tratara.

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Posiblemente, una de las razones para un recinto más amplio haya sido el gran número de músicos que deben estar presentes sobre el escenario. Durante los momentos en que todos participaban en una canción, eran ocho personas tocando y/o cantando, algo que posiblemente hubiese sido mucho más incómodo en otro lugar. Violín, gaitas, arpa, mandolina, flauta y hurdy-gurdy se mezclaban con las guitarras y la batería, sonando claramente y sin problemas. Sin embargo, fue notoria la falta de un bajo en vivo, usando pistas grabadas para recrear su aporte. Con el orgánico sonido de los múltiples participantes, habría sido mucho mejor que todo hubiese sido de la misma manera. ¿Por qué es así? Ellos tendrán sus razones.

De todas formas, cada integrante es un aporte al sonido en su totalidad. Glanzmann fue quien posiblemente más miradas atrajo, al ser el líder indiscutido del grupo, variando entre la mandolina y la flauta, además de sus característicos growls. Por su parte, la poderosa voz limpia de Erni también fue de lo más destacado, alcanzando altos tonos y largos gritos que sacaron inmediatos aplausos. Los violines de Nicole Ansperger y los vientos de Matteo Sisti también brillaron por su cuenta, siendo probablemente lo más importante a la hora de recrear toda esa impronta celta. Incluso el baterista Alain Ackermann tuvo un breve momento para brillar, ejecutando un correcto pero nada sorprendente solo de batería.

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En cuanto al setlist, éste recorrió cada trabajo de la banda, incluso mostrando lo que será su nueva placa. Como se dijo antes, la efervescencia de los presentes celebró todos los cortes ofrecidos, destacando ‘Thousandfold’, la dupla de las reconocidas  ‘The Call of the Mountains’ y ‘A Rose for Epona’ –con Erni tirando unas muy apropiadas rosas al público-, ‘Kingdom Come Undone’,  ‘Havoc’ y ‘Tegernakô’ fueron algunos momentos de este viaje a través de los ya 17 años de carrera del grupo de Zúrich. ‘Helvetios’, por su parte, fue anunciada por Glanzmann como la última del show, no sin antes agradecer una vez más por tan buena recepción, retirándose del escenario tras la canción.

Durante alrededor de 90 minutos Eluveitie conquistó una vez más a su fiel fanaticada. Coronando la noche con ‘Rebirth’ e ‘Inis Mona’, los suizos dieron fin a una presentación sólida y que dejó más que conformes a sus fans. El líder declaró en uno de sus varios discursos que sin nosotros, no existiría Eluveitie. No sabemos con exactitud qué tan así será, pero de que ambas partes se fueron felices, así fue. Ojalá que esto motive a la banda a volver más seguido por estos lados, especialmente ahora que se viene un nuevo álbum, porque realmente shows así, en medio de una celebración como la de este día, son de aquellos que los que disfrutan del género difícilmente logran olvidar, ya sea que hayan ido en pareja para celebrar el día de los enamorados, o en grupos más grandes de amigos, e incluso, solos. Una cita efectiva.

Luciano González
Fotos: Juan Pablo Maralla

 

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