DREAM THEATER en Chile 2012

Chilean Dream: Bienvenido Mike Mangini
DREAM THEATER en Chile 2012

22 de Agosto de 2012 - Espacio Riesco

 

Cuarta vez, un nuevo encuentro entre Dream Theater y uno de los públicos más efusivos del planeta (si es que no somos el más…), otra muestra de maestría musical en ejecuciones que tienden a la perfección y a una sensibilidad que se pasea sin problemas entre el Progresivo y el Metal. Ese 22 de Agosto no sólo será recordado por una incansable lluvia, un maratónico viaje a un local periférico y que no estuvo a la altura o por aquellos encuentros con viejos amigos de la escena, sino que también por un concierto que vivió el debut oficial en Chile de Mike Mangini, el otrora reemplazante de Mike Portnoy y el actual baterista carismático que ha dado otra impronta a la música de los norteamericanos. LaBrie, Petrucci, Myung, Rudess (acompañados de Mangini) vuelven a este pedazo de tierra a revivir el Chilean Dream.

 

Caso aparte fue la previa al show. Una lluvia intensa se apoderaba del cielo santiaguino, al tiempo que miles de fanáticos tomaban buses, colectivos, metro, sus autos y debían sortear los atroces atochamientos que causaron que muchos llegasen tarde. Sin embargo -los que tenían más tiempo- desde temprano ya estaban en el periférico local pregonando que este sería un show formidable, donde se podría volver a escuchar grandes clásicos (así lo indicaban los setlist de shows en otros países) y a solucionar la gran duda: ¿qué tal será en vivo Mike Mangini? Pues bien, lo sucedido esa noche despejó todas las cuestiones, Mangini no sólo es uno de los bateristas más talentosos del planeta, sino que extrapola su energía al resto de los integrantes haciendo que -incluso- Myung saque varias sonrisas (y eso si que es bastante pedir). Y es que el desempeño instrumental estuvo de lujo, al borde de lo sublime y con un nuevo baterista de hits precisos, potentes, pero que también guardaron una elegancia que Portnoy no poseía, además de una personalidad que se ganó rápidamente el cariño del público chileno.

 

Un Espacio Riesco a ¾ de su capacidad recibió con una ovación resonante el ingreso de los músicos mientras sonaba la intro ‘Dream Is Collapsing’, una obra del compositor alemán de bandas sonoras para películas Hans Zimmer. Y vaya que estuvo bien elegida la introducción, porque ver nuevamente las manos en alto y el afectuoso grito de los chilenos hizo que Dream Theater simplemente colapsara en felicidad… y se notó, sobre todo cuando comenzaron los primeros riffs de ‘Bridges In The Sky’, del álbum que venían promocionando esta vez, “A Dramatic Turn Of Events”. No sé ustedes, pero la sensación de volver a encontrarse con tamaños músicos siempre es una experiencia conmovedora, pero que lástima que el sonido empañe lo que pudo haber sido una jornada de lujo. Para los que estaban adelante, bien cerca del escenario, pudieron escuchar un sonido bastante decente, pero para quienes estaban más atrás, sobre todo más allá de la torre de iluminación, tuvieron que soportar el incansable rebote del Espacio Riesco, un local que hizo que varios se quedasen en sus casas por la mala fama del recinto. En fin, obviando ese tema, la escenografía estuvo a la altura, pero tampoco fue despampanante; la fórmula traída en toda la gira se repitió, los cubos con las proyecciones, las pantallas laterales y la iluminación sobre y dentro del escenario acompañaron a los 5 baluartes del Metal Progresivo.

 

Sin embargo, cualquier tipo de problema fue olvidado con el debut de ‘6:00’ en Chile, la canción del “Awake” que no había sido tocada en esta parte del planeta y que causó otra ovación aún más intensa que la primera. Rudess en el teclado estuvo notable, dándose el tiempo de juguetear con la cámara y acompañar a Petrucci en su incomparable ejecución. En este tema es cuando -después de toda la emoción y cuando la adrenalina ya había bajado un poco- uno fija la mirada en la impactante batería de Mangini, que desde el comienzo del tema desplegaba sus baquetas por absolutamente todos los aparatajes que sólo lo dejaban ver por una ventana (vean la foto mejor). LaBrie estuvo a la altura, con una interpretación a la que ya acostumbramos y que si bien a ratos causa “ruido vocal” con sus agudos, igualmente hay que reconocer que Dream Theater sin su voz no sería lo mismo.

 

‘The Dark Eternal Night’ trajo los riffs más pesados extraídos del “Systematic Chaos”, mientras que ‘This Is The Life’ nos recordó que el disco protagonista sería el lanzado el 13 de Septiembre de 2011, con una ejecución que tapó dudas sobre su desempeño en vivo; y es que el “A Dramatic Turn Of Events” suena mucho mejor de este modo, ahí es donde uno se sorprende con 5 músicos tan afiatados, tan compenetrados y con un objetivo tan claro, volver a traer la esencia más clásica del Dream Theater que todos conocíamos. La pesada ‘The Root Of All Evil’ del “Octavarium” y la igualmente potente ‘Lost Not Forgotten’ dejaron un ambiente denso y radical entre los asistentes, asunto que se concentró en la vistosa presentación del otro protagonista de la noche, Mike Mangini, quien con un solo de batería impresionó a los más escépticos sobre su capacidad como baterista. Simplemente genial, sobre todo cuando la banda prosiguió con una canción para los fanáticos más veteranos, porque en realidad el setlist estaba mayoritariamente enfocado a lo más actual: ‘A Fortune In Lies’ del “When Dream And Day Unite” de 1989 sorprendió a todos.

 

Y como todo había sido tan potente hasta ahora, las luces se apagaron y un roadie posicionó un par de sillas y una guitarra acústica en el centro del escenario. A ellas se acercaron Petrucci y LaBrie, quienes agradecieron al público por estar frente a ellos una vez más; así un largo gorro brotó desde los fanáticos cayendo en el escenario, James lo miró… rió… y se lo puso en un acto tan cómico como de compromiso con su gente. De esta manera tan íntima comenzó la ejecución de las acústicas ‘The Silent Man’ y ‘Beneath The Surface’, que en Argentina fueron ejecutadas con un cuarteto de cuerdas, pero que aquí fueron tocadas de manera aún más personalizada. Fue como estar con ellos en el living de tu casa. Claramente uno de los puntos más altos y recordados de la noche.

 

La potencia regresó de la mano de otro tema debutante, ‘Outcry’, que con sus incansables muestras de virtuosismo dejaron impactados a todo el recinto, sobre todo en la parte de los solos, donde los instrumentistas desbordaron elegancia, impecable técnica y muchas reminiscencias al Progresivo de los 70’. Es más, y como muchos dicen que el último disco es muy similar al “Images & Words” (recordemos que Portnoy afirmó que fue un “reciclaje”), Dream Theater continuó exactamente con una canción de ese disco, ‘Sorrounded’, que si bien es una de las mejores canciones de la discografía de los norteamericanos, ya había sido tocada en nuestro país, por lo que quizás deberían haber elegido ‘Another Day’, ¿no? Igualmente, otro de los puntos altos de la noche, más aún si todo fue precedido del siempre sorprendente solo de Rudess, quien seteó su teclado en “piano mode” y ejecutó una verdadera muestra de elegancia clásica, que continuó de manera más electrónica con la intro de ‘On The Back Of Angels’ y su consiguiente espectacular performance sobre el escenario.

 

Redondeando las 2 horas de show, ‘War Inside My Head’ del “Six Degress Of Inner Turbulence”, fluyó naturalmente en el setlist de los norteamericanos rememorando ese fantástico disco de toques orquestales y cinematográficos, continuando con 'The Test That Stumped Them All'. A esta altura del show la gente seguía con energías, mientras la lluvia se colaba por algunas aberturas del techo del Riesco sin causar mayores problemas (igualmente este tipo de cosas NO pueden suceder). Sin embargo, en ese momento todas las miradas se posicionaron sobre la guitarra de John Petrucci, quien comenzó a ejecutar un solo en modo “in crescendo”, que en un principio fueron más bien efectos de guitarra, para terminar acompañado por Jordan en una rola más rockera que desembocó en el climax de la noche: ‘The Spirit Carries On’. Y es que el disco de 1999 es uno de los favoritos de los seguidores de Dream Theater, entendido por su concepto y conexión con el otro peak de su discografía “Images & Words”, que entregó el tema final de la noche con ‘Metropolis Pt. 1: The Miracle And The Sleeper’ (previa ejecución de la extensa Breaking All Illusion… a mi parecer la mejor canción del “A Dramatic Turn Of Events”). Un final notable, lleno de emoción, entrega y desbordante de tecnicidad y virtuosismo. El público no tuvo más que agradecer con una ovación que hizo vibrar -aún más- el Espacio Riesco.

 

Hay que ser justos, esta no fue la mejor presentación de Dream Theater en Chile, de hecho fue una de las más discretas, pero hay puntos a favor de esta cuarta visita de los norteamericanos a Chile: presentación en vivo de un gran disco, revivir clásicos que bajo la estructura de setlist de Portnoy quizás no hubiésemos vuelto a escuchar y claramente Mike Mangini, quien se robó parte del protagonismo que hasta antes de su ingreso acaparaban los líderes de la banda. El show, pese a sus 2 horas y 40 minutos de duración, pasó tan rápido que todos quedamos con ganas de más; y es que Dream Theater tiene tantos temas memorables que sin duda los fanáticos podrían quedarse todo un día escuchándolos.

 

Como el setlist y la escenografía de Chile fue calcado al de una de las noches del país trasandino, podremos revivir de “alguna manera” lo sucedido en este show, pues en Argentina se filmó el nuevo y próximo DVD de la banda que tantas gratificaciones ha vuelto a traer. Incluso, y con todo el respeto que uno tiene con la historia de Mike Portnoy, esta vez su nombre quedó en las sombras de un ovacionado Mike Mangini, un hombre que dio frescura y elegancia al Dream Theater de siempre.

 

Rodrigo Bravo Bustos

Fotos: Sebastián Jiménez

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