Dire Straits Legacy: clásicos monumentales

Miércoles 10 de abril, 2019
Teatro Caupolicán

Desde temprano empezó a llegar público de todas las edades a lo que prometía ser una noche inolvidable: Dire Straits Legacy pisaba por primera vez nuestro país, con una formación digna de una súperbanda: Phil Palmer en la guitarra eléctrica, Alan Clark en los teclados, Trevor Horn en el bajo, Mel Collins en el saxo, Steve Ferrone en la batería, Primiano Di Biase en el segundo teclado, Jack Sonni en la guitarra electroacústica y Marco Caviglia, en la guitarra y voz principal.

La cita estaba pactada para las 21:00 horas y la gente manifestaba su molestia al pequeño atraso. Finalmente, la banda a escena veinte minutos después, saludando a un público que aplaudía eufóricamente. ‘Solid Rock’ fue la encargada de abrir el show; un himno del álbum Making Movies que fue coreado por todos. Posteriormente se oyeron los acordes de ‘Walk of Life’, una de las favoritas y los músicos lo saben; ya que todo el Caupolicán acompañó con el compás de los aplausos, el canto y el baile. Porque a pesar de que el recinto estaba repleto de asientos, eso no fue impedimento para que el público se pusiera de pie a ratos, totalmente entusiasmados.

“Estamos muy felices de estar acá, es nuestra primera vez en Chile” dice Caviglia, antes de dar lugar a ‘Setting Me Up’, donde el saxo de Collins da el punto fuerte. Le sigue ‘Private Investigations’ con el clásico formato electroacústico a cargo de Marco y el compás de los aplausos al unísono, que dan final a este clásico del "Love Over Gold". Con ‘Tunnel of Love’ el Caupolicán hizo reverencia ante tal calidad de sonido y espectáculo, donde los teclados de Clark y Di Biase marcan la nota alta junto a un público que corea “walk away, walk away” y que al finalizar la canción, se puso de pie a aplaudir a los ocho músicos que se encontraban en el escenario. ‘Romeo & Juliet’ marcaron el momento más tranquilo y emotivo de la noche, donde los asistentes a la velada celebraban con gritos y aplausos cada sonido, que es maximizado con la magia de Mark Collins. ‘Jesus Street’ –original del periodo Legacy- se presenta con el inconfundible sonido del bajo de Trevor Horn y con un posterior solo de batería de manos de Ferrone, se dio paso a otro clásico: ‘Your Latest Trick’, donde el saxo nuevamente es protagonista. Luego de una lluvia de aplausos, Alan Clark presentó a los grandes músicos que componían Dire Straits Legacy, instante en el que Horn se apodera del micrófono principal para interpretar un cover de su antigua banda, Yes: ‘Owner of a Lonely Heart’, tremendo himno que los asistentes agradecieron.

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Con ‘Telegraph Road’ la voz de Marco devolvió la tranquilidad a la noche. Mark Knopfler es único, no se discute, pero Caviglia rinde un muy buen homenaje a su legado. La guitarra de Phil Palmer se presenta con el esperado solo de guitarra, aquel inconfundible sonido tan propio de la banda británica que hace un tremendo crossover con el teclado de Clark. El final de la primera tanda lo da ‘Sultans of Swing’, otra de las más esperadas. Con esos grandes solos de guitarra que la gente disfrutó de principio a fin y con un enorme cierre protagonizado por los ocho músicos, quienes crearon una atmósfera auditiva que la gente recibió de pie.

La agrupación se retiró del escenario a eso de las 22:49 horas, volviendo entre gritos de fanáticos que los esperaban para dar paso al encore, iniciado con ‘Brothers in Arms’ perteneciente al álbum de 1985 con el mismo nombre. Aquí la banda pidió que todos dejaran sus asientos y se acercaran hacia adelante para así estar más cerca, todos aceptaron eufóricos y el ambiente se transformó en fiesta. ‘Money for Nothing’ se hizo presente con una improvisada cancha que no tuvo separaciones, mientras tribuna y platea celebraban desde las alturas cada acorde de este clásico de Dire Straits, donde Jack Sonni acompañó con la segunda voz.

El final lo entregó ‘So Far Away’. Arriba del escenario, los músicos demostraron su satisfacción por todo lo vivido en este gran festejo rockero que duró alrededor de dos horas. Más que un tributo, diría que DSL es la máxima forma de representar el tremendo legado de una banda como Dire Straits; y qué mejor que de mano de aquellos que fueron parte de su historia, en compañía de tremendos talentos que estuvieron en agrupaciones como The Buggles, Yes y King Crimson, entre tantas otras. Solo nos queda esperar a que vuelvan a visitarnos más adelante, para así seguir disfrutando de la grandeza de la música de antaño.

Bárbara Sherman
Fotos: Juan Pablo Maralla

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