Dimmu Borgir: Desde las profundidades

Los noruegos se reencontraron con su público chileno tras varios años

Martes 13 de noviembre 2018 - Club Blondie
Santiago - Chile

Fueron dos largas esperas de las que los noruegos Dimmu Borgir terminaron este año: nuevo material en estudio con “Eonian”, (tras ocho años de silencio desde el estudio), y con una nueva -a la vez esperada- visita a nuestro país, ausentes desde aquella velada en el Teatro Teletón el 2012 interpretando gran parte del aclamado “Enthrone Darkness Triumphant”, una de sus obras más importantes. Tras la mencionada espera, este reencuentro de Shagrath y los suyos con el público chileno era que merecían -posiblemente- un recinto de mayor capacidad, cosa que no se dio en Blondie tras trasladarse el show desde el Teatro La Cúpula, pero que de todas formas logró convocar a un amplio margen de asistentes, repletando prácticamente la subterránea discoteque sectorizada por la mitad de una manera no muy cómoda para muchos.

Como era de esperar, ‘The Unveiling’, parte de su más reciente placa, abrió la oscura velada del regreso de los de Oslo, siendo muy bien recibida por los presentes, incluso sabiendo lo divisorios que son aquellos trabajos que ocupan los últimos puestos dentro de su discografía cronológicamente hablando. Cortes como ‘Interdimensional Summit’, ‘The Chosen Legacy’, ‘Gateways’, ‘Council of Wolves and Snakes’ o la homónima ‘Dimmu Borgir’ fueron parte de un setlist que incluyó material de dichas placas tan controvertidas, como lo pueden ser “In Sorte Diaboli” o “Abrahadabra”, siendo los guiños al pasado más lejano en menor cantidad. Es curioso que suceda eso en un show anunciado como celebración de los 25 años de la banda, ya que cualquiera esperaría un mayor repaso por obras pasadas, sin embargo, se trató más de una promoción a lo que es “Eonian”, algo por lo cual no podemos juzgar a la banda de ninguna forma, pero al ser así, debió ser difundido de otra manera, más que nada para evitar confusiones.

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De todas formas, tanto el público como la banda se vieron satisfechos con lo que se daba sobre el escenario. No faltaron los saltos, coreos e incluso mosh en momentos más acelerados, cosa que la banda devolvió con actitud y energía a la hora de interpretar su siempre malvada música. Como siempre, fue Shagrath quien más miradas se robaba, siendo un frontman siempre consecuente con la atmósfera de sus shows, además de mantener su presencia escénica ya sea con su movilidad a la hora de entonar sus canciones o por presentar los siguientes cortes y solicitar la participación de los presentes. El resto de los músicos tampoco fue una excepción en ese sentido, moviéndose por el reducido proscenio como el bajista Victor Brandt (Firespawn, Entombed A.D.) -quien además colabora en las voces de apoyo- o el guitarrista y también fundador junto a Shagrath, Silenoz. Por su parte, y con menos posibilidades de moverse más allá de su ubicación por razones obvias, Gerlioz cumplió de gran manera en los teclados, recreando aquellos sonidos orquestales tan importantes dentro de la oferta de los noruegos, cosa que los hizo merecedores de tanto reconocimiento dentro del black metal.

En cuanto a lo técnico, llamó la atención ver a la banda con las mismas vestimentas utilizadas en las fotos promocionales más recientes, algo que quizás no les fue de lo más cómodo dado el intenso calor del lugar. Posiblemente solo eso fue lo que significó una cierta producción escénica, ya que no hubo adornos de ningún otro tipo, y no hicieron precisamente, dada la impronta de la banda y un sonido que, sin ser excelente, estuvo a la altura. Fue tras ‘Puritania’ que la agrupación se tomaría un breve receso para interpretar la última parte del siniestro espectáculo, volviendo casi de inmediato. Podríamos decir fácilmente que estos momentos fueron los más altos de esta larga jornada, con ‘IndotriNation’, ‘Progenies of the Great Apocalypse’, destacando lo coreada que fue, en especial durante la parte originalmente cantada por ICS Vortex, y el eterno clásico y su himno más celebrado ‘Mourning Palace’, dejando a varios con ganas de mucho más tras una presentación que pasó muy rápido ante nuestros ojos, sobre todo con un final tan efectivo.

Nadie podría negar que lo que nos entregó Dimmu Borgir en la Blondie este martes fue un show sólido y potente, pero que quedó al debe en cuanto a clásicos, sobre todo si hablamos de una celebración de cuarto de siglo. ¿Dónde está ese necesario recuerdo a ‘Stormblast’? ¿Por qué no acordarse un poco más de esa obra maestra llamada ‘Enthrone Darkness Triumphant’? Fueron algunas preguntas que pudieron surgirle a más de un asistente finalizada la hora y cuarto casi exacta que duró el espectáculo. Ya se dijo anteriormente, sus últimas obras discográficas siempre traerán división entre los fans, dado ese sonido que a ratos resulta hasta ‘accesible’, primando siempre la preferencia por esos trabajos de culto de su primera época. Sin embargo, se logró complacer a una Blondie repleta como pocas veces, siendo un regreso que, por más que hayan faltado favoritas de los fans o haya sido corto, estuvo a la altura de lo que se puede esperar de una institución que continúa con ese compromiso con la oscuridad por ya 25 años y que todavía logra mantener esa vigencia que tantos otros han ido perdiendo en el camino. Shagrath prometió volver, plasmando esa promesa con uno de sus brutales gritos. Es de esperar que no solo sea en menos tiempo del que ya esperamos, sino que también con un show tan directo y brutal como el que todos acordamos que fue.

Luciano González
Fotos: Lilian Fernández

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