Día de Rock Colombia 2018 - ¡Imparable!

Segunda edición del festival con más de 30 bandas locales en tarima

Sábado 15 de septiembre de 2018 
Centro de Eventos Autopista Norte - Chía 

Un conjunto de recuerdos y pasiones se vivieron en la segunda edición del Festival Día de Rock Colombia, evento que demostró el aprecio que tiene el público por los músicos de nuestro país, algo que no se basa en un sentimiento nacionalista sin fondo, se trata de un serio apoyo por aquellas agrupaciones que han trabajado a lo largo de muchos años con el fin de dejar huella con sus canciones en la memoria de los que habitan este territorio.  

Los capitalinos Sixtered Vale y Hackmed, al igual que en la primera edición de este festival, fueron los encargados de dar largada a esta maratónica jornada musical. Seguidos de agrupaciones como No soy un Robot y Chite, que aunque contaban con un tímido número de asistentes hicieron de las suyas en escena manteniendo en modo ascendente aquella línea de energía que se venía construyendo desde el pitazo inicial.

El rock and roll fuerte y distorsionado de la Sociedad de la Sombrilla y de Alfonso Espriella dejaron boquiabiertos al número creciente de espectadores, este último artista aportó un sólido show, que aunque un tanto corto, le dio el tiempo suficiente para interpretar varios temas representativos para demostrar sus credenciales como compositor.

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Una potente muestra de las tonadas rockanrroleras paisas las ofreció Popcorn, una de las primeras bandas encargadas de formar los tradicionales pogos, dando muestra del buen recibimiento hacía el punk rock por parte de un número que ya cumple 18 años de trabajo y que se ha ido calando en los recuerdos de muchos de los que allí estaban presentes. A esto siguió el espectacular directo de Revólver Plateado, los liderados por Mauricio Colmenares dieron muestra de su calidad musical y experiencia en la tarima que los han llevado a convertirse en una de los nombres de mayor importancia en este género. 

El suelo tembló y un mar de energía se desbordó por todo el recinto, los responsable de ello la agrupación paisa Nepentes, con un rock salido desde la entrañas la banda dejó, como de costumbre, todo en el escenario, saltos, solos, gritos y a Juan Fernando “Nano” Álvarez su vocalista, siendo levantado y llevado a lo largo del escenario por el público quien lo alzó en brazos, sin lugar a dudas, uno de los momentos más memorables de esta edición del festival.

Las chaquetas de cuero y los melenas rizadas de Loz Makenzy hicieron presencia, un trío con mucha presencia, portador de sonidos rasgados y con una voz capaz de atraer a  aquellos que por primera vez los ven en vivo. Su directo se convierte en una montaña rusa de emociones. Canciones como ‘Aura’, ‘Wasting Time’, ‘Jaco’, ‘Delirio’, con una interpretación que tuvo la presencia de Felipe “Pipe” Bravo, vocalista y líder de Superlitio. Algunos problemas técnicos opacaron ciertos momentos de dicha actuación, causando la ira del vocalista, dando un cierre un tanto abrupto, aun con estos inconvenientes, el público no defraudó y puso pie firme a esto respaldando a Los Makenzy y coreando sus canciones.

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Oh’laville cumplió con lo esperado, un show acompañado de sus ya conocidos temas como ‘Cielo’, ‘Gigantes’, ‘Magia negra’ entre otros, descrestaron a cada uno de los presentes con su potente energía en vivo. Koyi K Utho se convirtió en una de los actos protagonistas de la jornada, un show frenético y casi demencial proporcionó la formación de metal industrial. Su show estuvo acompañado de chispas que dieron ese toque maniático característico de la banda. La sorpresa llegó con la aparición del legendario vocalista de Ultrágeno, Amos Piñeros,  quien aportó un toque de nostalgia por medio del tema ‘Drulos’. Una presentación para aplaudir de pie.

El sonido característico del punk rock paisa volvió a hacer presencia con La Doble A, banda que no dudo en dar una larga lista de agradecimientos al público y a Bogotá por albergar este festival, un sonido cálido y bien recibido por cada uno de los que allí estaban presentes. Una de las muestras más llamativas y aclamadas al final por los espectadores fue la de Chimo Psicodélico, propuesta que mezcla los sonidos tradicionales de las llanuras orientales con el rock de manera perfecta. El arpa, el cuatro, las maracas y zapateo del joropo se convirtieron en uno de los centros de atención, una muestra única, y en mi concepto, nunca antes vista de la unión de dos géneros homogenizados a la perfección. 

María José Camargo, vocalista de V for Volume, mostró sus credenciales como frontwoman y dio cátedra musical junto a  sus compañeros. Atesoran un trabajo bien logrado que ha retumbado en las mentes de los fanáticos, que derrocha vitalidad y vigencia gracias a un sonido que se ha mantenido intacto con el pasar de los años conservando esa actitud que los convirtió en referentes de la escena rock capitalina. Telebit por su lado recrean una atmosfera una tanto teatral a través de sonidos alternativos que engancharon a una porción de los espectadores. Su fanaticada es bastante joven, haciendo creer que la vigencia de esta banda se alargué por un buen tiempo. Durante toda su actuación Telebit mantuvo como bandera el mensaje #NiUnaMás, frase que rechaza con ferocidad todo aquel indicio o acción de maltrato hacía la mujer.

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Los ritmos de la Sultana del Valle hicieron presencia de la mano de Superlitio, una onda de emociones entre la nostalgia y el baile, clásicos como ‘Te lastimé’, ‘Viernes otra vez’, ‘Sexo con amor, ‘Alma en pedazos’ y más de su extenso catálogo musical. Esta banda mantiene su esencia musical mixta, provista de sonidos folclóricos que los han hechos referentes musicales en el país y fuera de este.

Don Tetto marcó ese toque de nostalgia por la adolescencia, un sonido que creció con muchos y desarrollo su espacio en las memorias de fanáticos y no fanáticos, canciones tan presentes que sin pensarlo empiezan a tomar posesión de las mentes y hacen que se tarareen de forma casi mecánica. Como fue de esperar su público, en gran porcentaje femenino, no decepcionó y respondió con euforia a cada acorde y coro, haciendo que la tierra se volviera a estremecer por la energía propagada.

Acto seguido subió a la tarima The Mills, agrupación conocida por su sonido melódico y refinado. La media hora de que dispuso fue bien aprovechada y el público respondió en debida forma coreando las letras de cortes como ‘Guadalupe’ cantada al unísono por el público casi a capela, y por supuesto ‘Lobo hombre en París’, celebre cover  de los españoles de La Unión que hace plena justicia al original.

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La escena más esperada de la noche llegó sobre las 7:45 de la noche, el recordado cantante Andrés Cepeda junto al grupo Poligamia hicieron presencia para hacer un repaso cargado de nostalgia, una completa banda sonora de esos momentos de colegio, un sonido y actitud que permanecen intactos. Canciones como ‘Confusión’, ‘Hasta que venga la mañana’, ‘La montaña, ‘Desvanecer’, que contó con la participación de la cantante Marbelle, una de las figuras populares y tradicionales de la música nacional, y cerrando con el clásico ‘Mi generación’, resultó en una de las actuaciones más esperadas y que recibió una potente respuesta del público.

El blues sucio y fuerte de Seis Peatones tuvo la difícil tarea de continuar con la energía en alto y no defraudó, solos distorsionados y sus historias de amor mantuvieron con esta fiesta en el alto de la cima. Ni hablar de los punks K-93, punk rock a destajo capaz de levantar nuevamente los pogos y los puños en alto. Y si se trata de hablar de punk local, los señores de I.R.A. son recordados como una de las bandas más originales y comprometidas con el estilo. Su show fue una cascada de riffs, furia y estribillos para ser coreados por todos con el pulmón en la mano. Estos paisas nunca desentonan. 

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La Pestilencia al igual que La Derecha son dos conjuntos base del rock nacional. Los primeros vienen desarrollando desde la segunda mitad de los años ochenta aquel hardcore salpicado de líricas que desafían la autoridad y la moralidad colombiana. A esta cita el grupo comandado por Dilson Díaz no llegaba solo por la memoria, “País de titulares” es su disco 2018 que prosigue con esa inyección de veneno en que riffs y baquetear incesante hacen que la audiencia se desboque. La Derecha conserva esa esencia bogotana, a partir de rock en español pulido con el sello de músicos que conocen del oficio desde los año noventa. Buena parte de su repertorio fue coreado con fuerza por la gente. Sin duda este par de veteranos actos estuvieron a la altura de las expectativas, revalidaron sus clásicos y se ganaron un buen número de nuevos fieles. 

El festival presentó posteriormente a los bogotanos Pirañas y Rocka, además de los caleños Kronos. El cierre llego por cuenta de Grito y en las primeras horas del ya entonces día domingo tocó Skampida. Un balance bastante positivo es el que podemos puede hacer de la segunda edición del festival Día de Rock Colombia. Más de 30 agrupaciones exponiendo de qué están hechas para una audiencia dispuesta a devorarse canciones viejas y de nueva factura. 

Sabemos de buena cuenta el empuje y convicción de los realizadores de este ambicioso evento al que se le escapan pocos grupos de calidad que no hayan aún caído en su cartel. Es clave este encuentro en la medida que el rock siempre tiene mucho por ofrecen en lo que a convocatoria y vitalidad refiere. La mezcla de estilos no desentonó, y demostró que los artistas nacionales —por mucho se debata— están más próximos a la unión que a la lejanía con una competencia descarnada. No, el rock nacional tiene muchos buenos momentos que dar; esta maratón de conciertos sin duda nos dejaron varios de ellos. Desde ya, ansiando vivir un próximo día como este. 

Cristián Contreras 
Fotografías: Khristian Forero    

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