DAVID BYRNE

En Chile

CENTRO CULTURAL ESTACIÓN MAPOCHO
MARTES 19 DE OCTUBRE DEL 2004

Poco convencional y ortodoxa fue la banda que presentó el gran artista escocés y ex líder del influyente grupo Talking Heads, David Byrne, en el único show que realizó en nuestro país, después de 14 años de su primera visita en 1990 cuando actuó en el Estadio Chile. Claro, porque en una primera impresión era bastante extraña la mezcla del grupo de cuerdas The Tosca Strings, integrado por cuatro violines y dos chelos, con un percusionista latino, además de los tradicionales bajo, batería y guitarra, esta última, ejecutada por el mismo Byrne, que se cambiaba cuatro hermosos instrumentos –acústicos y eléctricos- dependiendo de las necesidades sonoras de cada canción.

Pero lo que al principio parecía extraño, finalmente fue un gran acierto del compositor y cantante, ya que el concierto brilló por su originalidad y multiplicidad de sonidos, donde unas tres mil personas disfrutaron a cabalidad un recital tan variado que recorrió sin contradicción por las más variadas etapas creativas en las que ha incursionado el multifacético artista escocés a lo largo de su extensa trayectoria: música del mundo, ritmos latinos, pop-rock de gran jerarquía melódica, piezas de música clásica, dance pop y new wave en su faceta más intelectual, entre otros, todos re-interpretados y entendidos a la manera única y particular del artista de la escena newyorkina de fines de los 70 y principios de los 80.

Por otra parte, la voz de Byrne, intacta con el correr de los años, se escuchó fuerte, clara y segura, cuando repasó gran parte de los temas aparecidos en su nuevo álbum “Grown Backwards”, pero que además, se paseó por canciones de otros discos, y para la algabaría del público, con la muy distinta versión –muy ad-hoc a su nueva etapa compositiva- del clásico de Talking Heads, “Psycho Killer”, que aunque perdió en fuerza rockera, ganó en sutileza, elegancia y calidez.

De este modo, el show comenzó con el bello tema que abre "Grown Backwards", llamado "Glass, Concrete & Stone", un inicio que no podría haber sido mejor, en una canción, que para mi gusto, representa una de las grandes composiciones de su discografía. Una extraordinaria muestra de elegancia melódica y sonidos mezclados de las cuerdas clásicas con la marimba. El concierto continuó con "I Zimbra", el primero clásico de Talking Heads, del álbum "Fear Of Music" -1979-, compuesto por Byrne en colaboración de Brian Eno. Obviamente que la sonoridad post-punk iconoclasta más cruda de la original, contrastaba con el sonido, que aunque igualmente original, más tranquilo, reposado, sin apuro y aparte de algunas esporádicas experimentales intervenciones de Byrne en la guitarra, con menor poder rockero y fuerza expresiva.

En cerca de dos horas de show, las canciones se sucedían con "She Only Sleeps", "The Other Side Of This Life", "The Great Intoxication" y "Road To Nowhere". De lo latino bailable, a piezas clásicas, pasando por uno que otro tema de Talking Heads como "(Nothing But) Flowers", "Life During War Time", "And She Was", "Blind" y la ya mencionada, "Psycho Killer", y algunos temas de sus álbumes solistas anteriores como "Likes Human Do", "U.B Jesús", y "Desconocido Soy" de "Look Into The Eyeball", pero básicamente repasando todo el estilísticamente variado nuevo disco con "Dialog Box", "Tiny Apocalypse", finalizando con la rítmica y animada, "Lazy".

Fue así como un Byrne maduro junto a su heterogénea banda, logró moverse con gran soltura en su propuesta rica en melodías, ritmos variados y bellos sonidos, en un show que rebosó de emoción y alegría tanto en el artista como en el público.

Texto: Héctor Aravena A.
Fotos: Julián García Reyes.-

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