The Cardigans: donde quiero estar

Un cancionero imbatible para un gran retorno

Viernes 15 de marzo, 2019
Cúpula Multiespacio

La primera impresión sería que The Cardigans llegó tarde a Chile. Uno de los nombres que dominaron los rankings en los 90 e inicios del 2000 debutó a fines del 2015. Aquellos dos conciertos -uno en el festival Fauna Primavera y otro más íntimo, en la desaparecida ex Oz- sirvieron para “saldar la deuda” de los fanáticos y reafirmar que la música de los nacidos en Jönköping era mucho más que parte de un cancionero del pasado. Por eso, su retorno fue seguido con atención y refrendado con un lleno total en la Cúpula Multiespacio de Santiago.

Los que vieron a The Cardigans en Espacio Broadway en noviembre del 2015 fueron testigos de una banda completamente en forma, también de cierta incomodidad por el viento inclemente que poblaba el recinto en aquel momento. Visto lo de anoche, queda la sensación que al hábitat natural de Nina Persson y sus compañeros son los recintos cerrados. No en el sentido de enclaustramiento -como la música de ‘Hanging Around’-, sino en el de lograr la comunión y complicidad. ¿Ejemplos? Lo alcanzado en ‘Leave and Learn’ y ‘And Then You Kissed Me’. También las sorpresas dejan un gusto mucho más dulce. Era posible escuchar nuevamente su versión de ‘Gracias a la vida’, mitad en sueco y mitad en español -Violeta Parra se convirtió en un referente de la cantante, pues se escuchaba mucho en la Suecia de los 70-, pero fue una gran sorpresa la inclusión de ‘Iron Man’, el cover publicado en “First band on the Moon” (1996). No por ser original de Black Sabbath -es conocido el fanatismo que despierta el grupo en The Cardigans-, sino por la transformación absoluta: de un hard rock agresivo y peligroso pasa a un medio tiempo sensual, con mucho toque de jazz.

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Es verdad: el último trabajo de The Cardigans  vio la luz hace bastante tiempo (“Super Extra Gravity”, 2005), y su época de fenómeno global está cada vez más lejos, la carrera del quinteto sueco no puede decirse que ha pasado de moda. Claro, no hay material reciente, pero el sostén del show son sus grandes canciones, hits imbatibles, impermeables al paso del tiempo. ‘Carnival’ y sus toques vintage gracias al órgano Hammond de Lars-Olof Johansson; el inicio lleno de confianza con ‘Erase/Rewind’ -uno de sus hits definitivos- fue sorpresivo y también una forma de cimentar la sinergia artista/público, manteniendo la temperatura en todo momento. ¿Hay algo más que se pueda decir de ‘Lovefool’? Hasta el día de hoy se baila en fiestas, increíble canción. ‘My Favourite Game’ y ‘I Need Some Fine Wine and You, You Need to Be Nicer’ agarran un vuelta más rockera al ser expuestas en vivo (gran trabajo aquí de Bengt Lagerberg y Magnus Sveningsson en batería y bajo). ‘You’re the Storm’ y ‘For What It’s Worth’ parecen diseñadas para ser cantadas por el público, alcanzando un punto épico e inolvidable. ¿Cómo explicar el magnetismo y la capacidad de incrustarse en la memoria que tienen las canciones de The Cardigans? Quizás la respuesta más fácil caiga en la capacidad compositiva de Peter Svensson, el guitarrista que no participa en los conciertos pero su nombre aparece en casi todas las grandes canciones del grupo. Su oficio incluso ha llegado a las grandes esferas del pop, poniendo su talento al servicio de estrellas como Justin Timberlake, Ariana Grande, The Weeknd o One Direction. Todo bien con eso, pero sus creaciones en la banda jamás hubieran alcanzado esos niveles de trascendencia sin Nina Persson. Tiene una presencia única sobre el escenario, una voz llena de experiencia que logra emocionar -lo visto en ‘Don’t Blame Your Daughter (Diamonds)’-, también varias historias, algunas de ellas apelando a experiencias de desamor, de reflexión, un amor sin reservas pero también agrio. Una gran performer para un show lleno de nostalgia, pero no de aquella que deseamos dejar atrás, sino que esperamos vivir una y otra vez.

Jean Parraguez
Fotos: Peter Haupt

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