Carajo y un pequeño mar de almas

Representando el espíritu del rock en power trío
Carajo y un pequeño mar de almas

Viernes 2 de marzo, 2018
Club Subterráneo

Un pequeño mar de almas, llenas de paciencia, se bancó con entereza casi una hora de atraso para el inicio del recital de Carajo. Sin mala onda, sin apuro. Y si hubo algo negativo, se borró de golpe cuando “Corvata” Corvalán y los suyos salieron al escenario. Bastaron los primeros acordes de ‘Chico granada’, de su disco “Inmundo” para desatar el festejo.

Lo de Carajo en vivo pareciera ser la expresión de las ganas contenidas de verse cara a cara, frente a frente, la banda y la fanaticada, cada uno en su papel en la celebración, dándolo todo. En la previa ya se vivía la ansiedad, con una larga fila que llenaba el exterior de El Subterráneo en el pasaje Orrego Luco, de Providencia. Y claro, una vez disparados al disfrute, el jolgorio intenso y emotivo no paró prácticamente durante una hora y cuarenta y cinco minutos. Con cerca de veinte temas, Carajo instaló su propuesta, que excede el etiquetado del agro o el nü metal que alguna vez se le instaló.

Es interesante el contraste entre el sonido de estudio versus el recital. Siendo Carajo una banda potente, no deja de esconder unas cuantas sutilezas tímbricas. Y claro, si esto último se pierde en vivo, se compensa largamente con la potencia y el carisma desplegado en escena. Y es notorio. Veinte temas que repasaron la discografía del grupo con bastante equilibrio entre las distintas placas, en un set list que mantuvo la adrenalina muy arriba. Dentro de este planteamiento de la tocata, se destacaron por el pogo desatado los temas ‘Pura vida’, ‘Libres’ y, por supuesto, ‘Sacáte la mierda’, ya hacia el final de la jornada, junto a un tema instrumental que citó con precisión ‘Walk’ de Pantera. La mejor celebración.

En cualquier caso, sea en disco o en vivo, Carajo representa de gran manera el espíritu del rock en formato power trío. Desde el bajo y la voz solista, “Corvata” Corvalán domina el impulso y lo multiplica, certero e intenso, como cuando abre con un enorme riff la interpretación de ‘Luna herida’. Andrés Vilanova, en batería, es mucho más que el soporte rítmico: es el motor que empuja al grupo y lo sostiene. Hernán Langer, en guitarra, se mueve entre el filo punk de su instrumento y la riqueza virtuosa que despliega sin excesos. La suma es una banda que reivindica al rock como una fuerza viva y vigente. Un rock que abre el corazón, un rock que mantiene el fuego sagrado, eso y mucho más es Carajo en vivo. Anunciaron estar trabajando intensamente en un nuevo disco, que ya viene haciendo falta, así que quedamos a la espera, con los oídos rebosando intensidad.

Pablo Padilla Rubio
Fotos: Sergio Mella

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