Bulldozer: El triunfo de las artes oscuras

Las fuerzas del inframundo se tomaron el Rock y Guitarras

Domingo 9 de septiembre - Rock & Guitarras
Santiago - Chile

Nuestro país siempre sabe apreciar de manera fervorosa las vertientes más extremas del metal. Y es que el público local siempre está preparado para recibir una buena dosis de sonidos devastadores y la noche del domingo 9 de septiembre no fue la excepción. Provenientes de los avernos del underground italiano, Bulldozer volvió a Chile para sellar el pacto que forjaron con sus seguidores durante su primera visita en el marco del Evil Confrontation Festival II 2014, un regreso que esta vez los tenía como protagonistas absolutos de su primera gira en solitario por Latinoamérica llamada “The Black Speed of Warth 2018”, y que los fanáticos supieron apreciar como si sus vidas dependieran de ello.

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Para complementar la visita de los europeos, los nacionales Communion fueron los encargados de calentar los ánimos esparciendo el veneno de su letal death doom metal con todo el poder de un trío que desborda intensidad en puesta en escena y ejecución. 'Glorify the Dark', 'Crush The Atheism' o 'Embrace Cruelty’s Flame' son la prueba fehaciente de una propuesta cruda que destruyó con todo a su paso, gracias a la impresionante capacidad técnica de sus integrantes que se traduce en aniquiladores barridos en la guitarra, devastadoras líneas de bajo llenas de distorsión y avasalladoras baterías con un doble pedal constante que retumbaba en el pecho.

Luego de 45 minutos de pura violencia auditiva por parte de Communion, llegó el turno de los estelares Bulldozer, quienes subieron al escenario al son de la tenebrosa obertura que dio paso a la rampante 'Neurodeliri', la cual ya auguraba que el encuentro no iba a disminuir en intensidad. Lo primero que llamó la atención de esta pasada es que AC Wild no contaba con su púlpito, sino que con un bajo Rickenbacker que aportaba mucho más peso a canciones como 'IX/Desert', 'Insurrection of the Living Damned' o 'Minkions', ya que se complementaba con el también bajista Alessandro Pozza para construir una base contundente mientras Andy Panigada machacaba los riffs y los solos de trallazos como 'Ride Hard Die Fast', 'The  Final Separation' y 'Fallen Angel', deuda que prometieron saldar en su visita anterior y que quedó más que pagada con la excelente versión que mostraron.  

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Como buen maestro de ceremonias, Wild dirigió la tertulia interactuando con el respetable mientras estos alzaban sus puños y gritaban el nombre de la banda en todo momento, además de reaccionar eufóricamente a las dedicatorias que el vocalista propició desde el escenario, en las que desfilaron personajes y situaciones que sirvieron como inspiración para las canciones, como la actriz porno en 'Ilona The Very Best', el periodista inglés que odiaba su música en 'Impotence', el santo padre en 'Don’t Trust The Saint' o incluso la dedicatoria a la selección nacional de fútbol en 'The Derby', que hasta incluyó el nombre de nuestro país en el estribillo, historias encapsuladas en una sonoridad radical y a la vena que desató el fervor inmediato de los asistentes a cada momento, quienes encendieron la noche a punta de mosh y cerveza que volaba por los aires del recinto de Vicuña Mackenna.    

Tras un poco más de 50 minutos ininterrumpidos de pura brutalidad, llegó el encore y todo quedó en penumbras. La intro de 'Exorcism' sonó por los parlantes estableciendo una atmósfera tenebrosa mientras la banda reaparecía y AC Wild cruzaba sus brazos con la señal de los cuernos en sus manos, como si fuera un vampiro recién salido de su ataúd. Arremetieron con 'Cut Throat' y 'The Great Deceiver', momento en el que la euforia de los presentes provocó que algunos de estos intercambiaran un par de puñetazos en la cancha, pero nada que los guardias no pudieran controlar. El final llegó con 'Willfull Death' dedicada al bajista fundador de la banda Darío Carria, quién se suicidó en 1988, un punto alto en el concierto gracias su aura increíblemente tenebrosa, la que dio paso a la solicitada 'Whiskey Time', canción que pretendía cerrar por todo lo alto la actuación de los italianos en nuestro país, pero el público chileno estaba sediento por más.

Fue así como Bulldozer decidió volver una vez más en un acto de devoción absoluta por el caluroso recibimiento de sus seguidores y le dieron a elegir si querían repetirse 'Whiskey Time' o escuchar algo de Motörhead, sabiendo lo especial que fue la banda de Lemmy para las influencias primigenias de la banda. Decidieron regalarle al público una emocionante versión de 'Iron Fist', en la que incluso un metalero se subió al escenario para saltar desde el, no sin antes chocar con el micrófono de AC Wild, situación que el vocalista resolvió rápidamente para seguir actuando y cerrar con broche de oro una jornada de culto en la que todos los presentes se dejaron llevar por el encantador hechizo de las artes oscuras para vivirla con la intensidad que se merecía.    

Pablo Cerda
Fotos: Sergio Mella

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