Blaze Bayley: hombre al límite

Una noche de potencia y honestidad

17 de enero - Club Subterráneo
Santiago - Chile

Si hay alguien que supo ganarse a su fanaticada a pura tripa y corazón ese es Blaze Bayley. Y es que asumir la titularidad como vocalista de una de las bandas más importantes del heavy metal no fue una tarea fácil, sobretodo ante la presión de un medio y un público que le pusieron el camino cuesta arriba. Muchos se preguntarán si es necesario volver a reflotar una historia contada hasta el hartazgo cuando el presente es tan distinto, pero el recuerdo no viene al azar. De hecho, a juzgar por la pasión experimentada tanto arriba como abajo del escenario, es vital asimilar esa parte del relato para entender la gratitud de los fanáticos que se apostaron en el Club Subterráneo para reencontrarse con el hombre al límite.

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La velada partió puntualmente a las 20:00, cuando el telón se abrió para que la banda Drake descargara todo su heavy metal melódico en el recinto de providencia ante una porción de asistentes que acudieron al meet & greet que el mismo Blaze desarrolló antes en el mismo lugar. Los nacionales centraron su actuación de media hora en la placa “Simbiosis” (2016), de la cual sonaron los cortes ‘La Respuesta’, ‘Lo que debo hacer’, ‘Atlas y ‘Tierra de Brujos’, además de mostrar una nueva composición llamada ‘Condenado’. El show de los nacionales fue prolijo y entretenido, se apreció un gran desplante del vocalista Felipe del Valle, quien recorrió el escenario de manera incesante mientras las guitarras de Felipe Vargas y Gonzalo Nuñez esparcían riffs a destajo. La sólida base compuesta por Jaime Ballesteros en el bajo y Julio Parraguez en la batería completaron una formación que obtuvo una buena acogida por parte de los presentes, quienes los acompañaron cantando a puño alzado hasta el final.

Tras una espera de 30 minutos y con los ánimos aún calientes, los primeros acordes de ‘Reedemer’ se dejaron caer como un relámpago sobre el recinto de Orrego Luco. Lo primero que saltó a la vista es que Blaze estaba secundado por la banda de soporte con la que grabó la trilogía “Infinite Entanglement” (2016), “Endure and Survive - Infinite Entanglement Part II” (2017) y “The Redemption of William Black - Infinite Entanglement Part III” (2018), obra conceptual que funcionó como columna vertebral de la presentación. Cada uno de los integrantes fue un espectáculo en sí mismo y cortes como ‘Samurai’ sirvieron para que Karl Schramm demostrara todo su poderío en el bajo, con una introducción monstruosa que condujo a un riff de guitarra simplemente asesino y una batería aplastante, valores que Chris Appleton y Martin McNee defendieron a rajatabla en sus respectivos instrumentos, ejecutándolos de manera soberbia en ‘Are You Here’ y ‘The First True Sign’.

A destacar también el gran poder interpretativo de Blaze, quien puso la cuota de dramatismo para ensalzar el entramado futurista de ‘Dark Energy 256’ o la complejidad de un clásico de su catálogo solista como ‘Sillicon Messiah’. La honestidad con la que el británico se dirigió al respetable no hizo otra cosa que estrechar la conexión establecida, subrayando la importancia de escoger el difícil camino de la autogestión en ‘Independence’ o emocionandose al dedicar ‘Calling You Home’ al público nacional por hacerlos sentir como en casa.

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Y si hablamos de lazos, obviamente el que nos une a la historia de Iron Maiden es incuestionable. De hecho, fue el mismo Blaze quien lo retrató: “25 años atrás me uní a Iron Maiden. Estoy muy orgulloso de “X Factor” y de “Virtual XI”. Además, nunca olvidaré ese 1996 en Santiago, mi primer concierto en su hermoso país”. Con el tiempo, aquellos discos han encontrado su lugar en el corazón de los fieles, por eso, canciones como ‘Futureal’, ‘Virus’, ‘The Clansman’ y ‘The Angel And The Gambler’, con el respectivo solo de McNee, Schramm y Appleton, desataron la euforia y fueron vitoreadas a más no poder, dándoles el lugar que merecen por ser las marcas de una era que se ve mucho mejor con el prisma del tiempo. Tema aparte es lo que ocasionó ‘Man On The Edge’, himno incombustible en el que Blaze sacó su celular para tomar una selfie antes de que el riff principal desatara un acalorado mosh.

Tras una emotiva versión de ‘Como Estais Amigos’ y el cierre con ‘A Thousand Years’, la agrupación finalizó una hora y media de puro heavy metal a la vena que superó cualquier expectativa. En todo momento, la banda se vio cómoda en el escenario e increíblemente agradecida de un ambiente fraterno en que el público chileno gozó cada una de las canciones del repertorio, porque tras ellas,  hubo siempre un mensaje articulado que se ancló en lo más profundo de la relación música-audiencia, sin intermediarios de por medio y mirándose directamente a los ojos. Ahí es cuando el ayer y el hoy se encuentran para encajar las piezas de un rompecabezas que solo se pudo armar con la sabiduría que otorga el tiempo. Si tomamos las palabras de Blaze antes de arrancar ‘Prayers Of Light’, podríamos destacar que su catálogo sólo se juzga con el corazón y vaya que hubo de eso en esta nueva visita.

Pablo Cerda
Fotos: Peter Haupt

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