BAD RELIGION, PARKWAY DRIVE, HEAVEN SHALL BURN

Necesarios y relevantes
BAD RELIGION, PARKWAY DRIVE, HEAVEN SHALL BURN

Teatro Caupolicán. Martes 11 de febrero.

 

Greg Graffin (vocalista) es un tipo preparado. Demasiado preparado. Y no hablamos de su bagaje como profesor universitario o autor,  más bien la forma en cómo ha sostenido Bad Religion con el paso de las décadas. La coherencia de una banda, potenciada por una serie de decisiones, difíciles,  arriesgadas e incomprendidas en distintos períodos, y que han forjado un envidiable presente. Sería ridículo obviar la pérdida de una figura de Greg Hetson (guitarrista), pero la mágica perfomance, quinta por Santiago, brindada anoche en el Teatro Caupolicán, solo incrementa los bonos del jefe máximo de los californianos.

 

80 minutos, 30 canciones y, quizás (ustedes pueden debatirlo), el mejor repertorio de sus cinco conciertos en Chile, fue la generosa oferta de Bad Religion en el Teatro Caupolicán. Un vendaval histórico, plagado de regalos para el fan a ultranza. Himno tras himno, todos coreados por un público devoto y etéreo en términos generacionales. Es el valor agregado de los firmantes de “True North”.

 

 

La cita, estelarizada por la “Mala Religión”, tuvo dos convidados especiales. Se apostó por dos grupos próximos al metal y la jugada fue acertada. A eso de las 19:00, Heaven Shall Burn salió a quemar la pista del Caupolicán con su ortodoxo metalcore de potente calibre político. Era la cuarta presentación de los germanos por acá, muy populares a partir de su disco “Antigone” (2004). Justamente, el show partió con algo de ese álbum: la demoledora ‘They Weapon They Fear’.

 

Así y durante una hora,  HSB comenzó a imponer su arsenal de brutalidad, quizás opacado por un sonido no tan definido como el que posteriormente tendría Parkway Drive, pero sí justo para que su respetable base de seguidores disfrutara en la pista y galería, ya poblada desde el inicio de la cita. Marcus Bischoff (cantante) se mostró histriónico y capaz de cubrir todo el escenario. Sonriente en todo momento y activo a la hora de testear el impacto del variado set, repertorio que tuvo a ‘Counterweight’, ‘Hunter Will Be Hunted’ y ‘Voice of The Voiceless’ como momentos altos, el frontman ayudó a convertir, aún más, la parte de abajo del Caupolicán en campo de batalla.

 

Siempre con la herencia del metal tradicional a la vista, el grupo cerro el show con el magistral cover de Edge Of Sanity, ‘Black Tears’. Sólido, Heaven Shall Burn, mal que mal hablamos de uno los nombres fuertes en la escena europea dentro de la atmósfera que une los mundos del metal y el hardcore.

 

 

El gran número de poleras y accesorios “playeros” reflejaban la inmensa popularidad de los australianos Parkway Drive, banda que ya es un grupo de considerable alcance global. Ahora, lo positivo es que desde la partida con ‘Sparks’ y ‘Old Ghost/New Regrets’ muchos asistentes, distantes al estilo, pudieron comprobar que lo suyo no era un fenómeno estacional.

 

5 amigos pegados con el surf y metal, inspirados en primera instancia por la chance de tocar en clubes locales y divertirse. Esa fue la esencia que dio forma a Parkway Drive, dicha liviandad, propia de su natal Byron Bay, sumado a la pasión  que la banda derrocha en escena son parte del combustible para estos nuevos referentes del metal moderno . A esto agréguenle 5 años de tours maratónicos por todo el globo y un sonido cada vez más pulido. La gente estaba vuelta loca con el grupo y la brutal respuesta para ‘Sleepwalker’, el inmenso circle pit con ‘Karma’ o cómo se sentían los breaks  en ‘Boneyards’, pusieron la intensidad a tope.

 

Comparándolos con sus pares de escena, lo que distingue a Parkway Drive es la forma en que brillan las guitarras. Así lo ha defendido la banda en sus tres últimos discos, en especial “Atlas”. El trabajo aportado por Jeff Ling y Luke Kilpatrick yace demasiado presente; también, la movilidad y empuje de Winston McCall (cantante) es un factor a destacar, todo el rato motivando a la gente a prenderse durante el show.

 

Lo que provocan canciones como ‘Home Is for The Heartless’, también instruyen a esta diferenciación de Parkway Drive por sobre el resto. Hay una épica  y un feeling en sus composiciones con muchas cercanías al metal clásico, recursos que podrían distanciarlos aún más (para bien) del resto de la manada, en términos de escena.  El cuarteto debería seguir creciendo ya pensando en su quinto disco. Todo un acierto.

 

Ya a las 22:00, el Caupolicán lucía un lleno total. 4500 personas esperaban el quinto show de Bad Religion y la asistencia no deja de ser llamativa. Sin dejar de lado los dos invitados extra, no deja de impresionar la fidelidad que ha cosechado el grupo en los últimos años. Estaba lo de la partida de Hetson, citada en un principio, y un particular hermetismo al respecto, pero cualquier conocedor de la historia del grupo sabe que Bad Religion es un nombre curtido en cuanto a ciclos y acá no había excepción.

 

Bad Religion es un grupo que respeta su historia, pero no depende de la nostalgia. Brian Baker y Jay Bentley en cuanta entrevista han brindado, citan el entusiasmo que aún les provoca el componer canciones o la excitación previa a entrar al estudio. Y convengamos que eso vaya que se nota cuando salen, casi jugando, con ‘Fuck You’, primer tema destacado de “True North” (2013), como caballo de batalla para comenzar a patear cráneos.

 

La elección del setlist en toda esta travesía sudamericana ha sido bastante inteligente. Aprovechando la llegada de Mike Dimkich un guitarrista de enfoque más clásico, se apostó por desempolvar temas  como ‘The New America’, y ‘Raise Your Voice’, ambas mezcladas con cosas más actuales como ‘Wrong Way Kids’ o la titular ‘True North’.

 

Como es costumbre, la atención recae en los históricos Jay Bentley (bajista) y el siempre jovial Greg Graffin, este último con un dominio ascendente del español.  Hablábamos de las sorpresas, ya anticipadas gracias a los sets publicados de los shows en Brasil, pero nadie, probablemente nadie, vaticinó encontrarse con ‘Big Bang’, el segundo misil de esa armada de gemas llamada “No Control” (1989), para un número respetable de fans, el disco definitivo de la primera etapa del combo angelino.

 

En términos de feedback no hubo bajas, porque, reitero, el gran triunfo de Bad Religion ha sido el conseguir una actualidad tan digna que el cruce entre las composiciones actuales con las clásicas lucen una continuidad muy bien estructurada,  ‘Los Angeles Is Burning’, I Want to Conquer the World y ‘21st Century (Digital Boy)’ fueron un gran caso.

 

Tras ‘Come Join Us’, una de las coreadas de “The Gray Race”, recibimos otro obsequio: ‘Skyscraper’, parte del tramo final de ‘Recipe For Hate’, apenas asimilábamos el golpe emotivo de tamaño flashback y de una pasaba  ‘Flat Earth Society’, otro gesto del grupo hacia los fans sudamericanos, ahora del disco “Against The Grain” (1990).

 

 

El repertorio seguía subiendo y luego la gente recibía con agradecimiento ‘Struck a Nerve’, una de las respuestas de Bad Religion al boom grunge amplificado a comienzos de los 90. Minutos después, llegaría otro momentazo: el bloque dedicado a “Suffer”: ‘You Are (The Government)’, ‘Suffer’, ‘How Much Is Enough?’, ‘Do What You Want’, subieron aún más el acalorado pogo, presente en todo momento en la “cancha” del Teatro Caupolicán.

 

Por un tema de impacto para la época, muchos pueden situar el primer concierto de Bad Religion en el mismo Caupolicán (antes, Monumental) como la jornada más redonda de las 5 dadas en Santiago, pero es difícil no impresionarse por el certero cruce de canciones interpretadas anoche, además de la etapa de evidente desgaste presentada por Graffin y los suyos a finales del siglo pasado.

 

Acercándose a la hora de show, BR disparó artillería pesada: ‘Generator’, golazo en todo momento y otro épico momento, además de ‘Sorrow’, tema instalado hace rato dentro de sus mayores himnos. Y, obviamente, estaba ‘Infected’ guardada para casi despedir el show. Breves minutos después y a través de “Fuck Armageddon... This Is Hell”, piedra volcánica del ecosistema propio del más puro punk angelino de los ochentas, volvemos a recordar la relevancia que ya adquiría el grupo en sus inicios.

 

‘Punk Rock Song’ y ‘American Jesus’ despidieron esta entrega de Bad Religion en un punto altísimo, pese al quiebre consumado con el histórico Greg Hetson. Reforzando lo señalado en un principio: Bad Religion ha demostrado ser un grupo hecho para superar  crisis de todo tipo, mirar hacia adelante y seguir siendo trascendentes para el género, y el rock en general. Necesarios y aún relevantes.

 

Setlist de Bad Religion

        Fuck You

        Modern Man

        New America

        True North

        Wrong Way Kids

        Raise Your Voice

        A Walk

        Big Bang

        Los Angeles Is Burning

        I Want to Conquer the World

        21st Century (Digital Boy)

        Overture

        Sinister Rouge

        Come Join Us

        Skyscraper

        Flat Earth Society

        Stranger Than Fiction

        Struck a Nerve

        You

        You Are (The Government)

        Suffer

        How Much Is Enough?

        Do What You Want

        No Direction

        Generator

        Sorrow

        Infected

        Dept. of False Hope

        Encore:

        Fuck Armageddon... This Is Hell

        Punk Rock Song

        American Jesus

Por Francisco Reinoso

Fotos Ignacio Gálvez