BAD BRAINS

Benditos cerebros

Galpón Víctor Jara
Martes 15 de abril de 2008

¿Cuantos sentimientos podría evocar una noche como la del pasado martes?  Costó una enormidad pero al fin y al cabo, gracias al tesón de un grupo de personas ligadas por años a la escena independiente criolla, el sueño de tener a una de las piedras angulares del rock negro y por sobre todo, del hardcore, se hizo realidad. Todo fue realizado a pulso, tomando  los riesgos que implica confirmar un show de este calibre, tan sólo con dos semanas de anticipación, con una gira por Argentina y Brasil confirmada con bastante más tiempo.

Bastaba pegarle una revisada al set list abarcado en el accidentado tour de “Build a Nation”, para comenzar a frotarse las manos y esperar una cita de ensueño para cualquier adicto al género. Ya ese disco producido por el chico bestia y amigo de años del grupo, Adam Yauch, pese a ni acercarse a la tríada dorada cerrada con “I Against I” –1986-, retrataba en pleno siglo XXI, una vuelta al sonido crudo y tempestuoso de la vieja escuela, que pese a contar con una desganada presentación de HR, tenía el beneplácito del público más por un cuento de logística y nostalgia, que por el resultado final.

Pese no contener la alineación seminal de los 80´s en su plenitud, la entrada de Sid Mc Cray y especialmente Israel Joseph, vocalista de la banda entre 1991 y 1994, junto a la experticia del tándem Know-Jenifer, garantizaba asistiendo a muestras en la red, un directo no apto para cardiacos. Lo de HR y el desgano de estar en esta reencarnación de Bad Brains no es nada nuevo, basta sólo corroborar la falta de disposición para grabar “Build a Nation”, donde tuvo una nula interacción con sus bandmates y para el colmo, grabó las voces en otro estudio.

Finalmente el día llegaba. Creo que nunca había visto el Galpón Víctor Jara tan atiborrado de público. Para el inicio de los chilenos Subradical, el local estaba ya en el 70% de su aforo, cifra que aumentó con creces al terminar la deslucida performance de la banda nacional, que le puso huevos, pero denotó en demasía la imposibilidad que tuvieron de no probar sonido.

Cerca de las diez de la noche, la historia se comenzaba a escribir con la aparición de la leyendas Dr Know, y Darryl. Cuantos años de batallas en esa dupleta. El galpón de la mitad para adelante se transformó en una hoguera que estalló automáticamente al son de la intro que precedería un inicio bestial con ‘Attitude’, la primera de muchas joyas del mítico tape amarillo de 1982, uno de los puntos de inflexión del hardcore-punk mundial. ¿Alguien se acordó de HR? La entrega de Joseph fue inmejorable y demostró ser un dignísimo frontman con actitud de sobra, una garra a toda prueba, interactuando con la gente en todo momento y ofreciendo el micrófono para las replicas –algunos clichés panfletarios, bastante fuera de lugar-.

El mosh no paraba e íconos como ‘Right Brigade’, ‘Sailin On’ y ‘The Regulator’, enmarcaban un repertorio que rozaba la perfección para los amantes a la etapa vintage de la banda –absoluta mayoría-. La masacre en la pista, lograba un merecido descanso con ‘Youth Are Getting Restless’, la primera pieza del aclamado espectro dub-reggae, que tanto diferenció al grupo en los 80´s por sobre sus pares.

Luego la cota espiritual, llegaba uno de los climax de la sesión, con la frenética ‘Big Takeover’, que generó una total hecatombe en la parte de avanzada de la pista y un carnaval de stage divings que a Know y Darryl les sacaba una incrédula sonrisa. ‘Let Me Help’ comenzaba la revisión del intricado “I Against I”, para luego proseguir con los interminables slam dancing de ‘Destroy Babylon’, una de las más aceleradas de “Rock For Light” -1983-, disco que también tuvo su representación espiritual con ‘I and I Survive’, otro momento “hemp” de la noche.

Una parte más oportuna para rememorar al metalizado y aclamado “Quickness”, para ver y disfrutar de la más banger ‘Soul Craft’ y Know llevando con todo, la batuta de los riffs. Un destello variopinto para dejar en claro porque Bad Brains posee un estatus superlativo en el rock mundial y la adoración de avezados artistas que van desde Moby hasta Rage Against The Machine. 57 segundos de total caos seguían con la hyper speed ‘Don´t Need It’.

Se volvía a “I Against I”, para muchos el techo creativo de la banda y luego de un par de sentencias positivistas de Joseph –mal comprendidas por una minoría de noveles chicos generación fotolog, que gritaban consignas en contra del credo de los rastas... sin comentarios-, llegaba el turno de ‘Sacred Love’, otro temazo del  álbum de 1986, cantada por todo el Galpón.

Una extendida versión de ‘Jah Love’ – ¡era que no! y el primer corte de “Build a Nation”, ‘Give Thanks and Praises’, actualizaba al público con el más reciente disco del cuarteto, desconocido para un considerable segmento de la audiencia. Llegaba el momento de otra celebración absoluta, ‘Banned  In D.C’ y una escena de más de una decena de stages adelante, sumado a un acompañamiento multitudinario en “You Can´t Hurt Me/ Why Im Banned in DC.DC!”, dejaban pasmados a los mismos Bad Brains.

Bendiciones para todos y los redobles de Sid Mc Cray daban paso a ‘I Against I’ para que el jolgorio ya pareciera eterno y vaya que nadie quería que esto acabara. El correcto Darryl enuncia unos breves elogios y agradecimientos por la experiencia otorgada y los acordes de Dr Know desatan el desorden final con ‘Pay to Cum’, la pieza final para una noche irrepetible. Lamentablemente el organizador del concierto –la deplorable conducta de una minoría de inadaptados parece que nuevamente tuvo injerencia-, dice por micrófono que se debe hacer abandono del local, generando la tristeza de los asistentes, pero al menos por esta oportunidad, el repertorio fue completo e intenso.

Se esperó un bis tal vez con ‘Supertouch’, ‘Re Ignition’ o ‘Don´t Bother Me’, pero las cartas estaban sorteadas en la mesa. Por ningún motivo el sabor fue amargo, todo lo contrario, noches como las del martes serán difíciles de reeditar y los asistentes a otro instante inamovible en la agenda histórica del estilo en Chile, lo deben tener más que claro. Lástima que unos pocos no entiendan el contexto de una visita de esta índole, pero mejor quedarse con lo bueno. Por poco nos quedamos sin Bad Brains, pero por suerte fuimos bendecidos con un concierto de culto. I love Jah.

Francisco Reinoso Baltar
Fotos: Ignacio Orrego
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