AVANTASIA en Chile

“¡Absolutely fantastic!”
AVANTASIA en Chile

Jueves 27 de Junio de 2013 - Teatro Caupolicán

 

Ayer deambulaba por el Caupolicán, mientras esperaba el inicio del show, cuando sin darme cuenta terminé parado al lado de Ivés Gullé, ya saben, el vocalista que lidera el proyecto chileno “Húsar”. La verdad sigo preguntándome por qué diablos me sorprendió ver a alguien que conduce su propia ópera-rock en Avantasia, lo cual es lo más natural del mundo y en su posición de líder y metalero tampoco me habría perdido a una de los shows internacionales que más fuerza ha dado a ese género dentro del sonido melódico.

 

Cierto, el show partió con diez minutos de retraso, pero se compensó con casi tres horas de energía liberada que hizo preguntarse a Tobias Sammet por qué no habían venido para el tour anterior (además de prometernos varias veces con micrófono en mano que eso no podía suceder otra vez). Todo inició a las 22:10 con la introducción 'Also Sprach Zarathustra', famoso tema del soundtrack de la película “2001: A Space Odyssey” de Stanley Kubrik, la cual dejo a todos pensando si al escenario iba a subir un alien, pero en su lugar apareció Miro, que viene a ser casi lo mismo pero en los teclados. Le siguieron los guitarristas Oliver Hartmann y Sascha Peth, el baterista Felix Bonkhe (EDGUY) y el bajista André Neygefind; todos juntos hicieron sonar las primeras notas de 'Spectres' y desde entonces la cosa no paró, junto al líder de la banda permanecieron toda la noche la corista Amanda Sommervill y su compañero Thomas Rettke (HEAVEN'S GATE) haciéndole empeño todo el show y bailando junto al gran telón del último álbum.

 

La respuesta no se hizo esperar, Sammet se mostraba motivado y jugando con su sombrero de copa exclamaba a cada momento “¡Absolutely fantastic!” cuando veía al público. Sin descanso interpretaron 'The Watchmaker Dream’, segunda canción del disco “The Mystery of Time”, la cual contaría también con la voz de un distraído Oliver Hartmman, que se le fue decir un verso por estar jugando con la guitarra, hecho que no fue ningún problema pero que igual le valió un regaño simpático por parte de Tobias. Todo iba bien, salvo el sonido que no se arregló nunca en todo el concierto y cada cierto rato incluso tiraba chirridos desagradables, pero el grupo hizo como que no le importaba e invitó al gran Michael Kiske para que pusiera su voz en la ya vieja 'Reach Out for the Light' de la época más Power de Avantasia. La recepción al músico fue avasalladora, con toda la cancha del Caupolicán exclamando su nombre con alegría por verlo por segunda vez en menos de un año en el mismo recinto. Tan emocionado estaba que no se aguantó a recibir la bandera chilena al final de concierto, sino que fue a buscar una con el nombre de la banda impreso y, sorpresa, una inscripción de un fan que decía en inglés: “Hoy es mi cumpleaños, toquen ‘The Tower’, por favor”. El frontman no pudo dejar de tomárselo con humor y al menos le cantó cumpleaños feliz a el/la que envío el mensaje (designándolo eso sí como “who ever you are” en la canción, hecho que sacó carcajadas por parte de su compañero de Edguy).

 

La onda siguió igual con 'Breaking Away' y me hubiera gustado que el ánimo fuera el mismo cuando Bob Catley se presentó en escena, pero tristemente la gente apenas parecía conocer al gran vocalista de Magnum, hombre de mayor edad y con más trayectoria internacional que muchos otros participantes de la noche. Por supuesto, se notó tanto en su cara como en la de Tobias -quien lo había presentado con mucho orgullo- que no le gustó la frialdad. Mucho “Kiske, Kiske” y poca información por parte del público, lo cual me apenó mucho aunque disfrutaran gustosos de la interpretación original de 'Story Ain't Over'. Lo mismo ocurrió con Thomas Rettke cuando fue la voz principal de 'Scales of Justice', y probablemente hubiera pasado lo mismo con Eric Martin (Mr. Big) si este no lo hubiera visto venir, por lo que después de salir desde atrás del telón a cantar su gran versión de 'What’s Left On Me?' jugó con el público diciendo “ya saben, yo estaba ahí atrás y los escuchaba decir 'Tobi, Tobi' y 'Kiske, Kiske' y me preguntaba si podían hacer lo mismo”, así que se consiguió rápido su propio coro. Martin es un profesional muy despierto y lo hace todo con gracia; en su desplante todo eso se veía como una gran broma.

 

El concierto no tenía intenciones de parar, por lo cual se lanzaron con 'Promise Land' y 'Shelter From the Rain' y posteriormente con una extraña versión del tema 'The Scarecrow' que no tuvo ni al mismo Sammet, sino que sería interpretada por Hartmman y Rettke en una versión de voces más raspadas. Lo mismo ocurriría con 'The Wicked Symphony', donde Sammet confirmó sus ganas de descansar un poco y dejó que la interpretación corriera por los ya mencionados vocalistas, a los cuales se les unirían también Amanda Sommerville y otra vez Bob Catley. El frontman de Edguy regresó entonces a compartir otro rato con Eric Martin, quien estaba  más que divertido grabando el entusiasmo de la gente con su cámara fotográfica, pero ambos decidieron desafiar al público chileno a ser mejor que el Argentino pues, de momento, todavía estábamos estancados entre las categorías de “bueno” y “asombroso”; fuera cierto o no, el mismo Tobias declaró que ese es un truco barato para hacer enojar a los sudamericanos, pero igual siempre resultaba.

 

La banda se mandó otro clásico, 'Farewell'; acto seguido el frontman anunció una canción “comercial” que ya habían tocado el año 2008, por supuesto que se refería a 'Lost in Space' del disco “Scarecrow”, pero considero que la versión del concierto pasado fue mucho mejor en cuanto al sonido, que nunca estuvo tan empañado como el de anoche. 'Savior in the Clockwork' también fue cantada junto con el apoyo de Eric Martin y Amanda Sommerville, quien estuvo toda la noche bailando las canciones junto a Rettke al final del escenario, todo en una interpretación notable que también fue opacada por la saturación del sonido. Hecho curioso: de un tiempo a esta parte se veía a los sonidistas correr por todas partes en el escenario, tratando de arreglar desperfectos con la guitarra de Hartmman o incluso cambiando partes completas de la batería de Bonkhe, quién se las había arreglado dignamente todo el evento a pesar de los desperfectos. El mismo Tobias se disculpó al final de show por los problemas, porque seguramente eso provocó que el encore fuera tan extenso.

 

Sin embargo, antes de que salieran del escenario, los músicos se mandaron 'Stargazers' del disco “Angel of Babylon”, la cual contaría de nuevo con la participación de Michael Kiske y un público chileno que aún estaba eufórico pero claramente cansado. 'Twisted Mind' sería entonces otro tema rescatado del concierto del año 2008, pero esta vez Sammet no lo interpretó solo, sino en compañía de Martin (quien mejor la pasaba, en realidad). Además, invirtieron el orden las voces de las primeras estrofas, de forma que Sammet no cantaba la segunda después de su compañero, sino al revés. Fue entonces cuando los músicos anunciaron el último tema -ese que nadie les cree que es el último, pero uno les sigue el juego- y esperaron los pedidos suplicantes del público antes de lanzarse con versión sobrecargada de 'Dying for an Angel', recitada por todos los vocalistas que estaban en escena. Por cierto, casi lo olvido, fue el vocalista de Mr. Big quien -intuyendo el significado del “mijita rica” coreado por el público- se mandó sus propios piropos para Amanda, quien se reía bastante con el pícaro norteamericano. Largo rato pasaría entre eso y el encore de las 23:35, y mientras se veía a los técnicos correr de un lado a otro, el público veía con preocupación como el show se demoraba y cada vez la medianoche estaba más cerca. Salió luego Tobias a disculparse por los problemas y a prometer más visitas, pero de todas formas los desperfectos nos pasaron la cuenta, porque los atrasos provocaron que la canción 'The Great Mystery' no pudiera ser tocada incluso si estaba en el setlist, lo que a la larga sí nos significó un “pero” con respecto al show dado dos días antes en Argentina. El final, de todas formas, sería clásico y bombástico a más no poder: ‘Avantasia’, ‘The Seven Angels’ y ‘Sign of the Cross’… ¡puros clásicos de los “Metal Opera I y II”!

 

Aquello fue un cierre de magnitudes, lo cual hace este concierto comparativamente más potente en setlist si recordamos la anterior venida de la banda. Cierto que se echó de menos a André Mattos y Jorn Lande como en su última pasada por el país, pero tuvimos en el escenario a grandes  músicos de la talla del Martin y el no tan aplaudido Bob Catley. También tuvimos la oportunidad de ver en vivo al gran Miro, quien no solo ha trabajado para este grupo, sino para otros líderes en la corriente power metalera como Kamelot; además, ¿cuántos de ustedes sabían del verdadero potencial de Thomas Rettken más allá de las segundas voces? Verdaderamente un monstruo oculto. Con el único que no me sentiré nunca satisfecho es Sascha Paeth, pero si no fuera por él Avantasia no habría regresado a Chile. Gracias totales, pero el sonidista pa' la casa no más, que ese no tiene perdón de DIO, ni de ninguna otra deidad metalera.

 

Felipe Contreras Reyes (twitter: @Cuervo_urbano)

Fotos: Sebastián Jiménez

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