AVANTASIA

La fantasía se hizo realidad

Teatro Caupolicán, Santiago
20 de junio de 2008

Uno de los conciertos más esperados por los fanáticos del heavy metal finalmente llegó a Chile. Avantasia, el mega proyecto de Tobias Sammet, aterrizó en nuestro país para encantar a alrededor de 3.000 personas que presenciaron uno de los shows más alucinantes del último tiempo. Del mismo modo: Sammet, Lande, Matos, Somerville, Paeth y muchos otros estaban a esperas de uno de los públicos más entusiastas que se encontrarían en toda la gira. ¡Y vaya que era cierto! Pues los cánticos no tan sólo eran interpretados por los músicos en escena, sino que por absolutamente todo el Teatro Caupolicán. Un concierto realmente de lujo.

19:00 horas, y una enorme cantidad de personas ya estaban en el teatro a esperas del tan esperado show, donde el Avalon y la Fantasía se hicieron uno para emocionar a absolutamente todos los amantes del buen metal.  Y es que aquí no tan sólo asistieron los conocedores de los Metal Opera, sino que también todos los gustosos seguidores de bandas como Heaven’s Gate, Angra, Edguy y de uno de los mejores vocalista de hard rock de todos los tiempos, Jörn Lande. De esta manera, el público se transformó en una amalgama perfecta de diversas corrientes, pero con un deseo absolutamente en común, conciliar un gran espectáculo visual y sonoro… Avantasia era la respuesta.

A eso de las 20:15 se apagaron las luces, para comenzar con los primeros riffs de ‘Twisted Mind’, una de las tantas canciones del nuevo disco “The Scarecrow”, portada que sirvió de fondo para todo el concierto. Sammet apareció desde el segundo nivel, tras la batería, impostando una voz que llegó a la perfección durante todo el show. ¡Qué gran desplante escénico! Admirable desde todo punto de comparación con otros de los grandes vocalistas de todos los tiempos.

La ovación fue impresionante, frente a un espectáculo de categoría probada en todo el mundo, donde el sonido estuvo siempre de un primer nivel, pese a la dificultad de tener que encender, pagar y regular los micrófonos de los múltiples artistas en escena. En medio de un gigantesco aplauso, Jörn Lande apareció para dejar enmudecidos a sus fanáticos, quienes se cercioraron -una vez más- del gran vozarrón que posee el ex Masterplan (y tantos otros por cierto). Un carraspeado perfecto en una base vocal de lujo, con la que interpretó notablemente el tema ‘The Scarecrow’ y ‘Another Angel Down’, ambas de la última producción.

El tiempo transcurría, y ya era hora de recordar aquella gran historia del Metal Opera. Desde la oscuridad apareció el único latinoamericano en escena, André Matos, quién llegó a interpretar la voz de Michael Kiske… ¡que tarea más difícil! La verdad fue bastante raro escuchar a Matos haciéndolas de Kiske, pero el brasileño se las ingenió para ser un buen reemplazo, dándole su propio toque en la canción ‘Reach Out The Light’. En contraparte total, el ex Angra se sintió muchísimo más cómodo con ‘Inside’, canción de cortes muy simples donde toma el rol de Elderade el Elfo, acompañado de Tobias en su papel de Gabriel Laymann. La canción fue coreada por todo el público, en uno de los momentos más emotivos del concierto.

Aún con André Matos en escena, Avantasia interpretó uno de los temas más pegajosos de la segunda parte del Metal Opera. La rápidísima ‘No Return’ vino a animar a los miles de fanáticos que no podían dejar de sorprenderse con el tremendo show que se veía en escena… realmente fantástico. De este modo, y con la intención de matizar un poco el setlist, Sammet continuó con otras de sus canciones más nuevas, ‘The Story Ain’t Over’, ‘Shelter From The Rain’, el single ‘Lost In Space’ y la estupenda ‘I Don’t Believe In Your Love’, temas que pese a ser de la última placa fueron cantados de manera muy efusiva por sus seguidores.

Sin embargo, todos querían ver y escuchar qué tal sonaban los éxitos de los Metal Opera en vivo. Así fue como el teatro se vino abajo con ‘Avantasia’ y la veloz ‘Serpents In Paradise’ que hicieron emocionar a los más nostálgicos y a los no tanto. Hay que decir que los solos de guitarra y las interpretaciones vocales estuvieron tremendas, pero igual fue extraño ver tanto arreglo distinto al original. Hubo solos que prácticamente no tenían nada que ver con los del disco; lo mismo que pasó con los reemplazos (sobre todo el de Kiske), que no eran para nada de fácil deglución. Así y todo los músicos -liderados por Sammet en las voces- se las arreglaron para conformar un espectáculo de primerísimo nivel.

Para sorpresa de muchos, ‘Promise Land’ cerró la primera parte del show. Y claro, acá uno se preguntaba… “¡pero aún faltan demasiados temas por interpretar!”, cosa que era totalmente cierta, si uno pensaba que se había tocado muy poco de los Metal Opera. Tras el silencio y oscuridad, el escenario nuevamente se iluminó para recibir a Sammet, quien volvió con un vistoso sombrero para cantar ‘The Toy Master’. Él era el “Maestro Corales” de la noche, Tobias era el conductor principal de este gran show que debía comenzar a su final. Es por eso que la melancolía de la despedida fue plasmada en la canción ‘Farewell’, donde Amanda Somerville salió de los coros para transformarse en una de las protagonistas del show.

En palabras del propio Sammet faltaba sólo una canción. La verdad es que esta afirmación fue reprochada por todo público, fanáticos suspicaces que aún creían que no sería el último tema. Un pequeñísimo medley de ‘Sign Of The Cross’ y ‘The Seven Angels’ fueron las últimas melodías por parte del “dream team” del heavy metal mundial, que fue presentado durante el transcurso del tema. Que lata, podrían haber aprovechado ese tiempo para tocar canciones como ‘The Tower’, ‘The Final Sacrifice’, ‘ The Glory Of Rome’, ‘Breaking Away’ o incluso haber tocado ‘Sign Of The Cross’ entera, sin tener que haber obviado la mejor parte de la canción, que es cuando Kai Hansen entra en escena. Una lástima, pero es obvio que nadie quedaría contento con el setlist, eran demasiadas las canciones que se debían tocar y era difícil dejar contentos a todos.

Un aplauso cerrado fue el broche de oro para uno de los conciertos que de seguro será recordado por mucho tiempo. Los protagonistas del show no dejaron de impresionarse con el calor del público chileno, que nuevamente demostró que estamos en “un país heavy metal”, como lo afirmase el propio Tobias Sammet. La fantasía se hizo realidad, y los fanáticos ya pueden dormir tranquilos sabiendo que presenciaron uno de los shows más importantes del mundo metalero. Es cierto, faltaron muchos músicos, pero con ver juntos a Matos, Sammet, Jörn, Somerville y Paeth, ya muchos se dieron por pagados. Un grandioso show, con grandes intérpretes, una estupenda producción y un público memorable. Sin duda, uno de los mejores conciertos del año 2008.

Rodrigo Bravo Bustos
Fotos: Ignacio Orrego G.
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