Anathema: eterna espontaneidad

Los hermanos Cavanagh son una verdadera institución

Teatro Nescafé de las Artes - 29 de enero - Primer show
Santiago - Chile

Con el tiempo se ha decantado y revelado una verdad muy potente. Se trata del fenómeno de Anathema que como el vino, mejora más y más a través de los años. Los hermanos Cavanagh se han convertido en una institución dentro de la música rock progresiva que le lanza una garra de fuego al público más heavy y metalero, el cual responde con gran presencia. Un show totalmente vendido, y en una movida insólita por parte de la producción, se generó una segunda presentación el mismo día en un horario más temprano, con un teatro colmado a tres cuartos de su capacidad. Anathema regresaba a Chile presentando su show acústico con los dos pilares fundamentales (Danny y Vincent Cavanagh) más un invitado especial, un viejo conocido, Duncan Patterson, quien fuera pieza importante hace más de 20 años atrás y es que esto tiene muchas lecturas, la más importante es que a pesar de no pertenecer a la banda en la actualidad, el amor, la amistad y el respeto sigue existiendo entre ellos -cosa que no sucede en la mayoría de las bandas con sus ex miembros-, por aquello Patterson se siente de la familia y ahora fue el momento de exponer este show acústico y resonancia que de "unplugged" no tuvo mucho.

A decir verdad no fue la mejor presentación que le hayamos visto, algunos desperfectos técnicos que tenían un poco descentrado a los hermanos Cavanagh mermaron que la tarde no fuera perfecta, pero esto juega muy a favor de ellos, por la sencilla razón que se demuestra una humana y cálida informalidad que nos une como si estuviéramos en el living de una casa compartiendo con amigos y esa atmósfera nos lleva a un ambiente más verdadero, más real, sobretodo hoy en día donde todo está prefabricado para ser correcto y sin fallas. De todas formas ellos se encuentran en un gran nivel técnico donde se pueden dar dichas licencias, especialmente Danny que es un hombre orquesta, con su guitarra, sus percusiones, su teclado, su voz.

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La jornada se inició con la época más actual de la banda sonando por ejemplo 'Untouchable' y sus dos partes entre otros cortes con Danny y Vincent solamente, también estuvo la hermosa 'Flying' del "A Natural Disaster" que fue coreada por los presentes y el himno que emociona cada vez que se ejecuta: 'One Last Goodbye' para cerrar esa etapa con un aplauso cerrado, dándole paso a la presentación de Duncan Patterson en el bajo y la añoranza noventera de la época "Alternative 4" hacia atrás. De hecho uno de los motivos de este evento era la celebración de los 20 años de aquel álbum aparecido en 1998. Es así como 'Fragile Dreams' generó gran efusividad, no menor fue lo de 'Shroud of False' y 'Lost Control' donde a pesar de los notorios detalles técnicos, fueron los puntos altos en cuanto a emoción, 'Inner Silence', la saga 'Eternity', 'Angelica' y para rematar el primer cover de la tarde, el conocido 'Hope' de Roy Harper popularizado en su disco "Eternity"de 1996 y un Danny que le pide a todos que se pongan de pie y disfrutar este concierto -de rock al fin y al cabo-.

Llegaba el momento de la despedida, un encore con la salida y el despliegue de una bandera chilena enorme con el logo original de Anathema, Vincent agradeciendo el gesto a la comunidad fiel de seguidores en Facebook y Danny mucho más distendido jugando con el fenómeno de Queen y 'Bohemian Rhapsody' evocando el recreo vocal de Mercury y el público. Ya no quedaba mucho y se tributaban a dos de sus grandes influencias a lo largo de 28 años de carrera artística. The Beatles y una sólida interpretación de 'Eleanor Rigby' para finalizar con un esperado por siempre: 'Comfortably Numb' de Pink Floyd.

Danny Cavanagh, Vincent Cavanagh y Duncan Patterson en gran medida demuestran ser parte de la casa, hay un grupo de fanáticos que así lo sienten y ese nexo se estrecha cada vez más. Insisto, no fue su mejor exhibición, pero si el goce, el aplauso, el reconocimiento siempre estuvo presente en todos los asistentes, donde se mantiene un eterno amor espontáneo por la banda de Liverpool.

Claudio Torres
Fotos: Juan Pablo Maralla

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