Amorphis: Victoria del presente y el pasado

El paso de la nube roja por Santiago
Amorphis: Victoria del presente y el pasado

Amorphis – Lapsus Dei
Centro de Eventos Blondie - 25 de mayo de 2016 - Santiago - Chile

La nueva visita de los fineses de Amorphis se enmarcó en la gira de promoción de su más reciente álbum, "Under the Red Cloud". Al igual que para su concierto anterior en tierras nacionales en enero de 2012, el recinto escogido fue la céntrica discoteque Blondie. Había pasado tiempo desde su última vez en este lado del mundo, por lo que las expectativas del show eran altas, al igual que las ganas de presenciar tanto clásicos como nuevas creaciones.

Lapsus Dei fueron los encargados de abrir los fuegos ante un público reducido al momento de subirse al escenario, que aplaudió y les dio un buen recibimiento a un show compuesto por canciones como ‘Grimness’, con un sonido que, si bien no estaba muy equilibrado en un principio, fue mejorando en cosa de minutos. A pesar de esto, el show de los nacionales se vio afectado por el retraso que tuvieron para iniciar la presentación, por lo que duró solamente 20 minutos, terminando de manera abrupta. Más allá de todo, se notó energía y técnica en su oscura y atmosférica presentación.

Amorphis también sufrió otra demora, con cerca de 20 minutos de la hora establecida y un público impaciente que ocupaba la Blondie a tres cuartos de su capacidad, finalmente recibió a una banda muy animada que de inmediato desató la euforia con el corte homónimo de su última placa, ‘Under the Red Cloud’. Así le siguieron ‘Sacrifice’ y -tras unas breves palabras del vocalista Tomi Joutsen- ‘Bad Blood’, ambas de su reciente trabajo y que fueron igualmente bien recibidas. Tras esto, se vendría otro par de canciones como ‘Sky is Mine’ y ‘The Wanderer’, para luego volver al pasado con un clásico del álbum "Elegy" de 1996: ‘On Rich and Poor’, uno de los momentos de mayor euforia en los presentes.

El sonido era claro, pero en varios momentos los solos del guitarrista y fundador Esa Holopainen y del tecladista Santeri Kallio se escuchaban muy bajos en comparación al resto de los otros instrumentos, en especial el teclado, que en más de una ocasión fue casi inaudible, pero ni siquiera eso importó a la hora de disfrutar el show, tanto para el público como para la banda misma, que demostró energía e incluso felicidad al momento de tocar. Por su parte, Joutsen animaba al público a cantar y lo lograba de inmediato, él es un frontman efectivo, presenta la mayoría de los temas, mueve su cabeza con vivacidad y posee una voz versátil que puede pasar fácilmente de limpia a gutural, ideal para una banda de este estilo.



El setlist de esta gira estaba más centrado en el material de los últimos años, desde que Joutsen entró a la banda, pero hubo espacio también para clásicos como ‘Drowned Maid’, que contó con voces de apoyo por parte del guitarrista y alguna vez vocalista Tomi Koivusaari, y la instrumental ‘Relief’, que dejó en claro la calidad musical de cada miembro, destacando la base instrumental por parte del bajista Niclas Etelävuori y el baterista y también fundador Jan Rechberger. Por otro lado, el último álbum se dejó sentir una vez más con ‘Dark Path’ y ‘The Four Wise Ones’, las cuales dejaron en claro el gusto que tienen los fans por el material reciente de los fineses. También hubo espacio para otras composiciones que tienen casi una década como ‘Silent Waters’, lo cual demuestra que no se centran solo en su primera época y la actual, sino que le sonríen a años más recientes, sacando el mayor provecho posible.

Tras ‘My Kantele’, otra de las más esperadas de la jornada y que incluyó una rápida presentación a los miembros de la banda, seguiría ‘Hopeless Days’ y ‘House of Sleep’, la que finalizaría el listado principal cuando la banda se despide y deja el escenario por unos momentos. El público quiere más, lo que demuestra a través del ya clásico cántico de “Ooh, Amorphis no se va”. Quedaba más aún, por lo que el encore iniciaría con el último corte de "Under the Red Cloud" de la jornada: ‘Death of a King’. Le siguió ‘Silver Bride’ del álbum "Skyforger",  el cual los trajo por primera vez a Chile en 2009 como banda invitada de Children of Bodom (los cuales esta vez casualmente se presentaron el día anterior). ‘Black Winter Day’, uno de sus mayores clásicos, sería el que cerraría un recital en algo más de una hora y media.

Puede que el sonido le haya jugado algo en contra a la banda, pero más allá de esto, Amorphis demostró por qué se mantiene vigente tras casi un cuarto de siglo de carrera, sin temor a tocar más de la mitad de un álbum nuevo después de una ausencia de cuatro años. Quizás alguien habrá querido más clásicos o una mayor duración, pero lo que quedó claro para todos es que Amorphis puede seguir por mucho más tiempo, y siempre serán recibidos con los brazos abiertos, es así como la gran mayoría de los presentes salieron satisfechos de una banda llena de energía y esta, a su vez, tuvo una recepción digna por parte de sus fieles seguidores, cerrando así una jornada en que ambas partes salieron victoriosas.

Oscar González
Fotos: Peter Haupt

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