Amanitas: Sensación galáctica carmesí

La pulsión de cinco años de crecimiento

Sábado 30 de junio, 2018
Club Blondie

En el libro “Cómo funciona la música”, el músico David Byrne plantea la relación que existe entre la música y los espacios en los que se toca. Teniendo también presente la tecnología, el ex Talking Head ejemplifica el porqué Nirvana tiene su sonido encerrado de garage, y Queen composiciones del porte de estadios. La arquitectura de los espacios sería la clave. Tomando esta tesis, y presenciando lo realizado por Amanitas la pasada noche de sábado, podemos decir que el subterráneo de la Blondie le quedó chico a la propuesta de estas cinco mujeres que desbordaron talento. Galáctico, imperial y en expansión.

El sonido que la banda viene proponiendo hace un tiempo se ha construido bajo lineamientos musicales muy distintos a sus inicios, algo que ellas mismas nos comentaron en la última edición de nuestra revista. Hay halos místicos que provienen desde los samples, tornamesa, y otros trucos digitales (a cargo de Lou, también en segundas voces), algo que desde la primera canción queda de manifiesto. ‘Tetricancamusa’ entra en los terrenos de la neo-psicodelia (con referentes como Tame Impala, Explosion in the Sky, o Black Mountain), con una onda oscura y expansiva por los efectos en las teclas de Paula Rojas y una jam de escuela setentera hacia el final, donde el tándem batería-bajo se funde en una pulsión rockera lisérgica, ahí en el medio del espíritu tribal de Camila Moreno y la percepción hipnótica de Follakzöid. Este espíritu es el que se mantuvo en todo el show, uno que significaba el cierre de una extensa gira por el centro-sur del país, y también, la celebración de sus cinco años de vida.

Tocando íntegramente su último disco “Amor Celeste Imperial”, Amanitas sorprende a cada instante. A cada canción. Natti Pérez, desde la batería, no pierde en ningún momento el ritmo ni la afinación. A ratos, su voz dulce es un bálsamo entre lo que va haciendo con sus brazos, sin temer a golpear fuerte; o en otro momentos, su garganta se vuelve más firme y sus golpes más sutiles, sin abandonar la sensualidad que, intencionalmente, le impregna a su performance, muy acorde con letras ligadas a la sexualidad femenina. ‘Tu sonido’, ‘Mil formas’, ‘Masacre’ o 'Aventurar', son canciones que se cuadran con la descripción y con la pradera colorida que su música proyecta. Sería injusto no mencionar lo realizado por Josefa Hidalgo y Manu Reyes, guitarra y bajo, respectivamente. El trabajo en cuerdas, si bien no es protagonista, blinda y son el soporte para que estas canciones brillen en su estética atmosférica, melódica y moderna. Muy bien trabajadas, porque también hay un hilo pop refinado indudable en varias de sus canciones (‘Me desvelo’, ‘Aveluz’, ‘Cuéntame’), pero siempre con esa intención de sonar “grande” y orgánico, dejando entrever influencias como Coldplay, The Killers y Arcade FIre, con un filtro de sicodelia clásica (The Beatles, Pink Floyd, David Bowie), como una adhesión a un sonido que permita liberar el corazón del oído interno.

‘Me elevarás’, a mitad del set, y la increíble ‘Suculenta’, con la que cerraron su show, fue el material nuevo que mostraron, ya listas para asumir nuevos desafíos. Amanitas, injustamente alejadas del radar de medios y sitios especializados, demostraron que son una de las bandas de rock alternativo más propositivas del último tiempo, con un show impecable y un sonido único. Nadie por estos lados suena como ellas. Y nadie mejor que los que presenciaron sus últimas presentaciones saben que su propuesta, al parecer, no tiene límites.

César Tudela
Fotos: Juan Pablo Maralla

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