ACCEPT

Más rápido que un tiburón, más pesado que el infierno

Club Kadilac
Viernes 13 de Mayo de 2011

Con el temor de que en una histórica noche se volviera a repetir el mismo contexto en que se desarrolló el show de UDO en Chile, arribamos temprano al Club Kadilac para comprobar que sin ser del todo perfecto para una leyenda de la altura y la importancia de Accept, el lugar sí cumplía con los requerimientos básicos. También es digno de destacar que a pesar que se vendía cerveza en latas y botellas, esta vez el comportamiento del público fue ejemplar y no hubo ninguna mancha negra en ese sentido.

Con el público recién ingresando, los legendarios Vastator iniciaron su show a las 19.30 en punto, con un sonido correcto, algo saturado de bajo y con poca presencia de la guitarra, el cuarteto liderado por Sr. Díaz continuó la promoción de su más reciente disco “Machine Hell”, del cual tocaron ‘Hawker hunter’ con el guitarrista Alex Draker de invitado para tocar los solos que en el disco grabó Metal Mike de Halford. Temas primigenios de la banda como ‘En las frías paredes del nicho’ y ‘Máxima entropía’ redondearon un show donde Sr. Díaz lo dio todo junto a su banda, llevándose una reconocida ovación luego de su set de 30 minutos.

Luego fue el turno de otros legendarios, Panzer con la dupla padre/hijo de Juan y Khano Alvarez. El grupo inició su show a las 20.15 y la banda fue respetuosamente recibida, logrando entusiasmar al público sobre todo cuando tocaron sus temas más antiguos como ‘Sueños metálicos’ y ‘Pequeño niño’, endurecidos por la batería de Felipe Cortéz. El problema fue que Panzer extendió demasiado su show por casi una hora y al final los gritos ansiosos de “Accept!, Accept!” por parte del público terminaron nublando su actuación.

Finalmente a las 21.45, un local lleno hasta los topes, recibía a esa leyenda gallarda del metal alemán y mundial, una banda que hace poco más de un año, prácticamente no existía, sumidos en un oscurantismo que parecía ser definitivo. Pero un grupo tan influyente y pilar del estilo, uno de los arquitectos sónicos del Heavy Metal más puro junto a Judas Priest y Iron Maiden, no podía morir sin gloria y el grupo entonces decidió volver como un huracán. Con un nuevo vocalista, Mark Tornillo, un mix perfecto entre la onda y la potencia de UDO y Brian Johnson y un nuevo disco, el seminal y aplastante “Blood of the Nations”. Un telón con imágenes de tanques, bombas y cañones, nos indicaba claramente que lo que se venía sería artillería pesada y asi no más fue con un inicio letal y aplastante con la inmensa ‘Teutonic terror’. Con el permiso de Judas, Maiden, Saxon, Helloween y todos los demás, en el último lustro ninguna banda activa había sido capaz de componer un himno tan potente e inspirado como ‘Teutonic terror’, la gente la cantó con el alma, letra por letra, como si se tratara de un viejo clásico, pero no, con apenas un año de vida, Accept germinó un clásico instantáneo. El sonido era de un volumen muy alto, pero bien definido, lo que permitía escuchar a toda la banda con claridad. ‘Bucket full of hate’ también del nuevo disco fue la siguiente y sonó con una potencia impresionante, y eso que se supone que el poder de fuego de la banda venía disminuido luego del accidente de Hermann Frank, ausente esta noche y en todo lo que queda de la gira mundial. El primer himno del pasado llegó con ‘Starlight’ y tras cartón una lacerante ‘Breaker’ ambas del mismo disco del ’81. Recién después de cuatro temas el grupo hizo un pequeño break para saludar y pedir las disculpas por la ausencia de Hermann Frank. Si habíamos dicho que el show de UDO había pegado el primer combo, ¡con sólo 4 canciones Accept ya tenía un knock out pleno y completo! Hace mucho tiempo que no veía a un público en completo estado de shock, con total incredulidad por lo que estaba viendo y escuchando y es que el grupo no tuvo piedad, dejando caer un ladrillo tras otro con ‘New world comin’, ‘Resstless and wild’ y ‘Monsterman’ un genial rescate del disco “Russian Roulette” de 1986.

Luego vino ‘Metal Heart’ y las paredes del recinto crujían. El ensamble del grupo es perfecto, la ejecución totalmente aceitada, Mark Tornillo encajó como un guante, pero lo más impresionante es la pasión y la garra que tienen estos tipos a la hora de tocar. En la entrevista previa con Rockaxis, Wolf Hoffmann nos había advertido que saldrían a matar, pero sus palabras fueron totalmente literales y la ACTITUD gigantesca de la banda es una cosa que hay que estar ahí para vivirla, no hay palabras que puedan describir el hecho de mirar la cara de Wolf Hoffmann y ver sus ojos brillando con ese fuego sagrado que sólo los elegidos tienen. Cada postura, cada gesto, cada expresión, exudaban el amor por el Heavy Metal que tiene este tipo y su perfecta simbiosis con Peter Baltes, otro monstruo legendario con su instrumento, donde bastaba una mirada cómplice entre ellos, para que aparecieran esas coreografías perfectamente sincronizadas que han dejado su marca registrada en la historia del metal cuando se habla de Accept. Si a eso se le suma la potencia devastadora de ese taladro de la percusión que es Stefan Schwarzmann, el efecto era simplemente terrorífico.

La siguiente fue el regalo especial para los fans sudamericanos, la balada ‘Amamos la vida’, que había sido iniciada por la inspirada guitarra de Hoffmann cuando vino lo peor: ¡un corte general de energía en el escenario! Al parecer el generador del lugar falló (acertadamente alguien del público gritó “pónganle petróleo a esa ********”), y durante los cinco minutos que duró el corte, el público no dejó de cantar y corear a la banda, conducidos magistralmente por Tornillo quien mostró mucho oficio para sobrellevar la situación. Con el regreso de la energía, el grupo retomó “Amamos la vida” y todo pudo seguir adelante sin más inconvenientes. Tras un breve solo de guitarra, llegó ‘Neon nights’ y una extensa ‘Bulletproof’ (del disco “Objection Overruled” de 1993), donde Peter Baltes y Wolf Hoffmann hicieron un durísimo duelo de riffs de bajo y guitarra, para seguir con grandes rescates del catálogo de la banda con ‘Losers and winners’ y ‘Aiming high’ hasta llegar a la extensa ‘Princess of the dawn’. Tras cartón, un pequeño solo de bajo del titánico Peter Baltes para rematar con unas tremendas ‘Up to the limit’ y ‘No shelter’, otro cartucho de dinamita pura del nuevo disco, y es que el material nuevo está exactamente a la misma altura de calidad del antiguo, por lo tanto la entrega, pasión y atención de los fans con el concierto no decayó nunca, con todo el público completamente entregado y metido en el show.

Los bises llegaron con una tripleta asesina, con un arma de destrucción masiva como lo fue ‘Fast as a shark’, con el brutal grito inicial de Tornillo y una batería donde el doble bombo destapaba los sesos como en toda la noche. El ataque dual de bajo/guitarra bombeaba en el corazón, permitiendo que por fin se pudiera disfrutar en vivo en Chile uno de los temas más agresivos de la historia del Heavy Metal. La gente aún no alcanzaba ni a reponerse cuando ya cayó una genial ‘Pandemic’ y el remate final fue con esa lápida de granito puro que es ‘Balls to the wall’ que sonó más pesada que el infierno. Fueron dos horas demasiado maravillosas que se pasaron volando, con una banda totalmente comprometida con su causa, tocando con una garra y pasión como si fuera el ultimo show de sus vidas. Sin duda, fue de esos conciertos únicos e inolvidables que perduran para siempre en la memoria.

Como les decía, Accept estaba prácticamente muerto, pero el grupo se levantó como el ave fénix, volvió clamando venganza, derramó la sangre de las naciones y finalmente llegó a pagar en oro puro una deuda histórica con nuestras tierras. Nada más que agregar, todos mis respetos, leyendas eternas. Simplemente ¡gracias por volver!

Cristián Pavez
Fotos: Manuel Cabezas
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