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The Winery Dogs + Jeff Scott Soto: Una noche para la posteridad

The Winery Dogs + Jeff Scott Soto: Una noche para la posteridad

Increíble sesión de hard rock en Santiago
The Winery Dogs + Jeff Scott Soto: Una noche para la posteridad

Viernes 27 de mayo de 2016
Teatro Cariola

Decir que esta noche gloriosa de Hard Rock va a quedar para la posteridad más infinita, no es sólo un eufemismo lingüístico, ya que en un tiempo más será una realidad tácita, porque había al menos doce cámaras que estaban ahí para registrarlo todo, con lujo de detalles, para darle forma a lo que será el segundo DVD/Bluray de The Winery Dogs en vivo -el primero fue lanzado sólo en Japón-, y el resultado final seguramente será espectacular después de comprobar in situ la explosiva comunión de banda y público en un show para ponerlo en un marco.


S.O.T.O.
Una velada de lujo tenía un telonero a la altura, y el legendario cantante Jeff Scott Soto, junto a su nueva banda S.O.T.O., serían los encargados de tal distinción. Nacido en Nueva York pero con orígenes en Puerto Rico, el cantante es de esos frontman de la vieja escuela, que tiene un magnetismo y presencia escénica fuera de serie, el tipo es un animal de escenario y no le costó nada conectar con el público y realizar un potente y entretenido show de sesenta minutos.

Rodeado de una banda muy sólida y competente, donde destacaban nítidamente el bajista David C y el reconocido guitarrista español Jorge Salán, Soto hizo un compacto repaso a su extensa carrera tocando material reciente como ‘Reachout’, ‘Break’ y ‘Weight of the World’ sacadas de sus discos “Inside the Vertigo” (2015) y “Divak” (2016), pero también recordó su paso por el grupo del alemán Axel RudiPell con el tema ‘Warrior’, algo de su grupo melódico Talisman del cual interpretó ‘Tears in the Sky’, un mix de su estancia en la banda de Yngwie Malmsteen de la que sonaron ‘I’m a viking/I’ll See the Light Tonight’, y dos temas de la banda sonora de la película “Rockstar” del grupo ficticio Steel Dragon de donde cantó ‘Livin’ the Life’ y ‘Stand Up’ con la cual puso el recinto de cabeza, amén de un entretenido mix de covers clásicos donde sonaron ‘We’re Not Gona Take It’/’I Love It Loud’/‘We Will Rock You’ y con antelación había sonado una parte de ‘Don’t Stop Believing’ de Journey, grupo donde Soto estuvo una temporada, aunque sólo realizó dos giras y no cantó en ningún disco. Lo cierto es que su voz está intacta y dada su gran calidad y trayectoria, este vocalista merece mucho más reconocimiento y debería estar en una banda grande, que realmente sepa aprovechar su inmensa capacidad como cantante.

The Winery Dogs
Siendo las 22:20 horas el súper trío The Winery Dogs tomó el escenario y a todo el teatro por asalto, y la afirmación no es exagerada pues el público estalló en unos niveles de euforia y paroxismo que se mantuvieron sin decaer durante todo el show y que sin duda le darán un marco espectacular al DVD.

Abriendo con la vertiginosa y virtuosa ‘Oblivion’, el sonido acompañó de forma perfecta en definición y volumen desde el minuto cero para poder disfrutar de todos los increíbles detalles y matices de la interpretación de la banda. Y si en tu grupo hay leyendas de la talla de Mike Portnoy, Billy Sheehan y Richie Kotzen, la buena música está garantizada, como lo fueron las tremendas versiones de ‘Captain Love’ y ‘We Are One’, para seguir con la que le da título al segundo disco de la banda, en una versión inmensa. Tras cartón, Portnoy tomó el micrófono para decirle eufórico al público que “esta noche se escuchan bien, lucen bien y huele bien”, refiriéndose al ruidoso y expresivo recibimiento de los fans y al olor a marihuana que aromatizaba el ambiente de fiesta del show. Al mismo tiempo, en los palcos laterales se podía observar a los músicos de S.O.T.O. disfrutando del concierto y filmando con sus teléfonos la euforia del público.

Una delicada y sutil interpretación acústica de ‘Fire’ por parte de Kotzen puso una pausa y un momento de calma en el show, para luego sentarse en el teclado y expresar todo ese lado soul que por momentos recordaba la voz de Stevie Wonder. También hubo momentos solistas de Portnoy en la batería, que tocó un solo más entretenido que impresionante, recorriendo y golpeando toda su batería por fuera como lo hacía el difunto Randy Castillo de Ozzy Osbourne en los 80. Por supuesto el inmenso Billy Sheehan también tuvo su momento estelar en las cuatro cuerdas, para luego rematar la primera parte con una gran ‘I’m No Angel’ y ‘Elevate’ de su primer disco.Para el bis el grupo eligió interpretar ‘Regret’ y una aplastante versión de ‘Desire’ donde Kotzen que además de cantar realmente bien toda la noche, en este tema hizo el solo con su guitarra detrás de la cabeza, cerrando los noventa minutos de concierto de manera espectacular y demostrando que el material de The Winery Dogs, con su fluida mezcla de hard rock, funk, soul, blues e incluso gospel, funciona a la perfección en vivo gracias a la explosiva y extraordinaria química sobre el escenario de este notable power trío.

Está claro que algún día Mike Portnoy volverá a Dream Theater, Billy Sheehan a Mr. Big y Richie Kotzen retomará sus discos solistas, pero mientras tanto, ¡larga vida a The Winery Dogs!

Cristián Pavez
Fotos: Peter Haupt Hillock

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