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Stgo Rock City - día 2: Las penas del rock se pasan con rock

Stgo Rock City - día 2: Las penas del rock se pasan con rock

Una jornada que terminó con cuentas alegres
Stgo Rock City - día 2: Las penas del rock se pasan con rock

Sábado 30 de septiembre, 2017
Estadio Monumental

Sin lugar a dudas, el cartel original para el segundo día del Santiago Rock City era un verdadero sueño para cualquier amante del hard rock ochentero: L.A. Guns, Ratt, Def Leppard y Aerosmith auguraban una jornada simplemente inolvidable. Pero como lo dijo el propio Steven Tyler “el hombre hace planes y Dios se ríe”, el factor salud se convirtió en el gran enemigo de ese plan. Los años y achaques no respetan a los héroes del rock (ensañándose con los cantantes), y los primeros en caerse de la cita fueron Ratt por una operación de rodilla de su vocalista Stephen Pearcy. Luego fueron L.A. Guns por una enfermedad no revelada de su cantante británico Phil Lewis. Y finalmente y sólo un par de días antes del show, Aerosmith también se bajaba luego de un concierto de la banda en Sao Paulo donde colapsó Steven Tyler y debió volver de urgencia a Estados Unidos, aunque el propio vocalista de 69 años salió a desmentir los rumores de problemas cardíacos y de ataques de epilepsia que circulaban, aunque tampoco aclaró lo que realmente tenía.

Kuervos del Sur

Ante ese negro panorama, el segundo día se acomodó con un plan B de urgencia que presentaba un ecléctico, variado e interesante cartel con cuatro bandas muy diferentes entre sí en su estilo de Rock. Los primeros en saltar a escena fueron el sexteto nacional Kuervos del Sur. El grupo oriundo de Curicó sigue cosechando elogios con su aclamado y premiado segundo disco “El Vuelo del Pillán” (2016), con el cual ganaron el premio Pulsar, además de llenar el Teatro Teletón celebrando sus diez años de trayectoria. Su sonido de rock alternativo fusionado con sonidos folklóricos andinos, o “Rock de Raíz” como prefiere llamarlo la banda, realmente funcionó muy bien en el marco de un festival de estadio, y aunque el grupo inició su presentación con la gente recién llegando al recinto, rápidamente fueron conquistando al público con un muy buen sonido y una notoria riqueza instrumental, todo comandado por la distintiva y profunda voz de Jaime Sepúlveda. El grupo tocó material de su disco debut “Porvenir” (2009) y por supuesto, dándole énfasis a su reciente producción donde destacaron nítidamente bajo la lluvia canciones como ‘Los Cometas’ y ‘El árbol del desierto’ redondeando 45 minutos de actuación de alto vuelo musical, dejando muy en claro que la herencia de Los Jaivas no se perderá cuando el legendario grupo deje los escenarios. Próximos festivales como Rockout y Lollapalooza serán testigos de cuanto ha crecido esta banda, la que aún puede volar mucho más alto aún y los Kuervos pueden estar muy seguros que luego de esta notable presentación se fueron con nuevos fans bajo sus alas.

Marky Ramone’s Blitzkrieg

A las 18:45 en punto el legendario Marky Ramone fue recibido con una ovación sobre el escenario como el verdadero Rockstar que es. El único miembro sobreviviente de The Ramones quien lucía una polera blanca con la icónica imagen de “Felix The Cat”, se acercó al borde del escenario a saludar al ya numeroso público que se iba congregando, se sentó detrás de su batería y desde ese momento se desató una “guerra relámpago” (Blitzkrieg) de puro Punk Rock de la vieja escuela, con una batería incansable de éxitos ramoneros que prendieron de inmediato a todo el público presente. Himnos monumentales como ‘Teenage Lobotomy’, ‘Rockaway Beach’, ‘Psycho Therapy’ (de la cual existe una gran versión de Skid Row), ‘Do You Wanna Dance’, ‘I Don’t Care’, ‘I Believe In Miracles’ (de la cual existe una gran versión con Eddie Vedder en la voz), ‘Pet Sematery’ (canción creada para la película de terror de Stephen King del mismo nombre, ya que el escritor es una gran fan de The Ramones), ‘I Wanna Be Sedated’ y ‘Hey Ho, Let’s Go’ entre otras, llenaron de jubilosa alegría la lluviosa tarde, canciones atemporales de tres acordes, con un Marky rodeado por una banda joven con nueva sangre en formato de cuarteto. Pero es el baterista el que lleva el peso del show sobre sus hombros, quien con 65 años fue un relojito de precisión, todo coronado con un sonido realmente excelente con un nivel de volumen preciso para brindar un pletórico show de 45 minutos sin respiro alguno, ya que lo único que se escuchaba entre canción y canción, era el clásico “1,2,3,4” y comenzaba de inmediato la siguiente, en un muy notable y memorable show. Mientras tenga la salud de su lado, el legado de The Ramones seguirá brillando sobre los escenarios gracias al incombustible Marky Ramone.

Tyler Bryant & The Shakedow

Fue un acierto de la producción volver a programar a Tyler Bryant y su banda nuevamente, luego de su presentación el día viernes. El joven cuarteto oriundo de Nasvhville, Tenesse, representa la sangre nueva del rock, más precisamente del Hard Rock tamizado de Blues, pues haciendo memoria, desde la separación de los icónicos The Black Crowes que no había salido una banda que lograra triunfar masivamente con este tipo de sonido. Y Tyler Bryant & The Shakedown lo están logrando, no por nada han sido la banda soporte de grupos gigantescos como AC/DC, ZZ Top, Aerosmith, Guns ‘N’ Roses y hasta de Eric Clapton. Claro es fácil caer en la tentación de pensar que esas puertas se han abierto con facilidad para la banda porque milita en ella el guitarrista Graham Whitford (hijo del guitarrista de Aerosmith Brad Whitford), sin duda eso ayuda, pero el grupo demostró sobre el escenario del Estadio Munumental su valía con mucha actitud y talento, a pesar de su juventud, la banda tiene muchas tablas a su haber, brindando una sólida y gran actuación, donde repasaron canciones de su disco debut “Wild Child” (2013) y de su EP “The Wayside” (2015). Su sonido fue notable, con una perfecta ecualización, donde Tyler Bryant demostró que es un muy buen guitarrista (sobre todo cuando tocaba con slide), pero también un buen cantante y frontman, y aunque el grueso de la audiencia no los conocía, no demoraron mucho en meterse al público en el bolsillo con solidez y consistencia gracias a la dinámica base rítmica con el baterista Caleb Crosby (que tuvo un momento de protagonismo cuando se acerca al borde del escenario a tocar percusión con un gran timbal), y el bajista Noah Denney, siendo las guitarras de Whitford y Bryant protagonistas en todo momento.

Tyler se mostró sinceramente emocionado de estar tocando en Chile nuevamente esta noche, tuvo palabras elogiosas para Guns ‘N’ Roses, The Who y Def Leppard, también alabó a los fundadores del blues BB King y Muddy Waters, envió deseos de recuperación para Steven Tyler y sobre todo agradeció a la audiencia presente que descubrió a una banda a tener muy en cuenta en un presente inmediato, pues el grupo estará editando se segundo disco titulado simplemente “Tyler Bryan & The Shakedown” el próximo 3 de noviembre. Fueron 45 minutos de actuación con una grata revelación para la mayoría. ¿Quién dijo que el rock estaba muerto?

Def Leppard: La segunda fue la vencida

Finalmente, y tras veinte años de espera, la segunda fue la vencida para poder tener a Def Leppard sobre un escenario en Chile. Su malograda visita de 1997 donde la banda tuvo un paso sólo como turistas (tenían agendado un concierto en el Estadio Chile que se suspendió por baja venta de entradas, trataron de tocar igual en la ex discoteque Oz, pero no llegamos más de veinte personas), finalmente tuvo su gran revancha con un aplastante y masivo concierto que puso de cabeza al Monumental. Fueron miles de fans los que decidieron no perderse esta acariciada oportunidad con los oriundos de Sheffield funadados en 1977, y a pesar de la abrupta caída de Aerosmith del cartel, la convocatoria fue masiva. Y el grupo consciente de lo sucedido, salió a brindar un show solidísimo y contundente, rayando en la perfección, con una batería indeleble de clásico tras clásico. Cinco pantallas led inundaron de colores el gran y amplio escenario para recibir a la banda que inició el concierto con puntualidad británica, abriendo con una algo débil ‘Let’s Go’ de su último disco, el homónimo de 2015. Pero tras cartón llegó de inmediato ‘Animal’ de su tremendo disco “Hysteria” de 1987, y tratándose del 30 aniversario de dicha placa, la base del show se centró en ese disco. La ovación multitudinaria no se hizo esperar y de ahí para adelante todo fue miel sobre hojuelas, una montaña rusa de emociones con canciones que forman parte de la banda sonora de las más de 30.000 personas presentes, público que cruzaba tres generaciones. ‘Let It Go’ de su genial disco “High ‘N’ Dry” de 1981 fue el tema más antiguo de la noche, coronado con un virtuoso solo de guitarra al final por parte de Phil Collen, quien no por nada estará en la próxima gira G3 junto a Joe Satriani.

“Hola Santiago, Chile, cómo están, muy bien, muy bueno, ¡fantástico!” fueron las primeras y efusivas palabras del líder Joe Elliot que hay que decirlo, cantó muy bien toda la noche. Elliot estuvo muy comunicativo, sabía que el show tenía una importancia histórica tanto para el público como para la banda, también mandó deseos de recuperación para Steven Tyler y su sonrisa no se le despegó de la cara a lo largo de toda la noche. ‘Dangerous’ también del disco homónimo fue la siguiente, para luego con Collen a torso desnudo desafiando el frío de la noche, meterse de lleno en una aplastante versión de ‘Foolin’ extraído del quizás mejor disco de la banda, el inmenso “Pyromania” de 1983. Los coros masivos característicos de la banda, sonaban milimétricamente ensamblados, algo que también constituyó un punto altísimo durante la balada ‘Love Bites’ donde Vivian Campbell tomó el protagonismo en el solo de guitarra, demostrando el ex Dio y Whitesnake que no ha perdido el fuego en sus prodigiosos dedos, algo que demostró también en la siguiente y festiva ‘Armageddon It’ con otro solo notable, haciendo el papel del fallecido pero nunca olvidado Steve Clark.

La base rítmica con unos inmensos Rick Savage en bajo y Rick Allen en batería, merece una mención aparte, sólida, precisa y contundente, con un Allen que dice que ahora toca mejor que cuando tenía sus dos brazos (lo perdió en un accidente automovilístico en diciembre de 1983), y fue impresionante y emotivo el cariño del público hacia Allen cada vez que Elliot lo nombraba o cuando se acercó al borde del escenario a saludar al final del show, las ovaciones que recibió fueron notorias. ‘Rocket’ retumbó precisamente con la contundencia de la mencionada base rítmica, la que tuvo un gran momento solista como dúo luego de una gran interpretación de ‘Bringin’ On The Heartbreak’ y del tema instrumental ‘Switch 625’ donde Elliot se toma un breve descanso.

Luego vino ‘Hysteria’ (la canción), donde las dobles armonías de guitarra de Collen y Campbell sonaron a gloria pura, un momento épico, donde el grupo hace un pequeño guiño a ‘Heroes’ de David Bowie en el medio de la canción. La gran y festiva ‘Let’s Get Rocked’ fue la única extraída de ese gran último disco clásico de la banda que fue “Adrenalize” (1992), para cerrar el set regular con una aplastante y masivamente coreada ‘Pour Some Sugar On Me’, probablemente EL mayor hit comercial del grupo.

El bis no se hizo esperar y el grupo cerró su show con una dupleta del “Pyromania”: ‘Rock Of Ages’ y ‘Photograph’ fueron las elegidas, completando 90 minutos de concierto que se hicieron muy cortos para una espera de tantos años. Para una banda de la envergadura, trascendencia y trayectoria de Def Leppard, se esperaban más canciones icónicas de la talla de ‘Women’, ‘Make Love Like A Man’, ‘Two Steps Behind’ o ‘Wasted’ por citar algunas, pero de lo bueno poco dice el refrán y es de esperar que la banda no tarde otros 20 años en regresar. ¿Quién se anota para un concierto del “Leopardo Sordo” en el Movistar Arena? Al menos anoche, la deuda fue pagada con creces. Notable show.

Cristián Pavez
Fotos: Peter Haupt Hillock

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