Se encuentra usted aquí

Solid Rock, potencia sin fecha de vencimiento

Solid Rock, potencia sin fecha de vencimiento

Tesla, Cheap Trick, Deep Purple
Solid Rock, potencia sin fecha de vencimiento

En un Movistar Arena con cerca de 10.000 personas, se realizó el evento Solid Rock. Tres bandas de distinto cuño mostraron su arte, unidos por un sello donde lo clásico es señal de identidad. Tesla, Cheap Trick y Deep Purple mantuvieron vivos los fuegos del rock en una agradable noche casi veraniega.

Tesla

Siete canciones. Menos de una hora. Eso le tomó a Tesla convencer de su calidad al público de Solid Rock. La banda fue directo al hueso. Sin tiempo para rodeos, Jeff Keith y los suyos presentaron un show potente, compacto y de alto nivel. Y es que como teloneros, había poco tiempo disponible para mostrar de qué están hechos. Desde la entrada, la presencia vocal de Jeff Keith llama la atención, con un timbre hecho para el hard rock, mucha movilidad escénica y un protagonismo indudable. Junto a él, el guitarrista Frank Hannon despliega un rock virtuoso pero sin exagerar los ornamentos. En ese esquema, el uso de un Theremin en los dos primeros temas fue un elemento escénico y musical que le agregó no sólo un brillo especial, sino que fue visualmente atractivo. Una merecida ovación cerró la presencia de Tesla en Chile. Para algunos, un descubrimiento tardío; para muchos, la confirmación de la calidad de un grupo, tantas veces mal catalogado como glam.

Cheap Trick

Puntuales, potentes, mayormente excesivos, en algunos momentos más íntimos, Cheap Trick tienen una carrera enorme, una calidad para derrochar y, por supuesto, son mucho más que ‘I Want You to Want Me’, su canción más conocida en Chile. Como si dudara de su fama local, Rick Nielsen varias veces presentó sus temas informando qué lugar había ocupado en los ranking y por cuántas semanas lo hizo. No era necesario: la calidad escénica se impuso. Cheap Trick en vivo es de una contundencia que sorprende. Una vez más, las (malas) etiquetas anteceden y deforman la visión. A Cheap Trick las definiciones no le sientan bien. Están lejos de la comodidad del AOR, con un rock peso pesado, donde la guitarra de Niesen y la estampa y voz de Robin Zander establecen hegemonía. Nielsen no está para descubrirlo ahora: su particular look, con jockey eterno y sus llamativas guitarras, no distraen de su calidad musical. Un virtuosismo puesto al servicio de las composiciones, que le suma potencia y brillo a un set list lleno de energía. Canciones como ‘Come On, Come On’, ‘Clock Strikes Ten’ o ‘Dream Police’, en vivo logran transmitir energía a una multitud que los aclamó de principio a fin. Y claro, la mencionada ‘I Want You to Want Me’, que logró subir las apuestas y definitivamente puso al Movistar Arena a bailar. Un show de alta intensidad y muy entretenido, marcó el paso de Cheap Trick por Chile.

Deep Purple

La mejor manera de explicarle a un neófito en qué consiste un riff, es tararearle la entrada de ‘Smoke On The Water’ para que el concepto se entienda sin palabras. Así de primigenios, así de relevantes. Lo de la noche del 8 de diciembre en el Movistar Arena, es en realidad la confirmación de algo que todos saben: Deep Purple es un conjunto fundamental para el rock en muchas de sus grandes definiciones y estilos. Ellos, pese a ser cabeceras de cartel, tampoco estaban para darse vueltas innecesarias. Así que fueron directo al grano, tocando la esencia de su extenso fondo discográfico, para goce definitivo del público que acudió en masa al ritual de Deep Purple en Chile.

Fueron veinte minutos iniciales donde no hubo tregua, a punta de clásicos inoxidables: ‘Highway Star’, ‘Pictures of Home’, ‘Bloodsucker’ y ‘Strange Kind of Woman’. La sola mención de las canciones estremece. Cada nueva visita del grupo a Chile (que ya dejamos de contar hace rato), sorprende por la potencia de gente que ya supera los setenta años, salvo Steve Morse, el jovencito de la banda, con poco más de 60 años. El rock ha madurado y envejecido con ellos. Por lo mismo, hay eventuales ripios propios de la edad en el desempeño de Ian Gillan, pero aún así, su presentación roza lo impecable. Esto hay que destacarlo, porque en anteriores espectáculos nos tocó ver a un Gillan listo para el retiro. Pues no, el viejo está de pie, pidiendo pista.

Los demás, cada uno en su momento, y todos como agrupación, sostuvieron en alto un espectáculo de gran nivel. El protagonismo pasa de  uno a otro con prestancia. Don Airey desde los teclados, no sólo se afirma cada vez más como un digno sucesor de Jon Lord, sino que brilla por si mismo. Su presencia es central en el homenaje que se hace al nombrado Lord en el tema ‘Uncommon man’, de alta emotividad y virtuosismo. Haciendo un emocionante guiño a la fanaticada local, Airey incluyó partes de ‘Gracias a la vida’ durante su solo de teclado. Sin palabras. Roger Glover, el abuelito más jipi del escenario (porque entre el público había otros cuantos…), es sólido como una roca. Su bajo debe ser por sí mismo una de las bases rítmicas más importantes de la historia del rock. No hay como dudarlo al ver su desempeño. No necesita de artificios para validar sus credenciales. Basta escuchar el vigor que entrega, por ejemplo, en ‘Smoke On the Water’, llenando el espacio sonoro. Un lujo que se viene haciendo eterno.

Ian Paice es un caso de estudio científico. Ya quisiéramos todos estar con esa energía a los 72 años. Un baterista incansable, sigue siendo el motor que impulsa a esa bestia milenaria que es Deep Purle. Sin robar protagonismo, evitando los largos solos de antaño, su desempeño es aplastante. No en vano, Paice es una de los bateristas definitivos del rock, y es cosa de apreciar lo que hace en vivo. Energía, precisión, estilo y madurez, para un rock que se niega a morir.

Steve Morse sube y sube en su calidad como guitarrista. No se trata sólo de que toque con exactitud los temas de épocas anteriores a su llegada a la banda. El tipo se planta y hace suyos los temas, con guiños, con timbres especiales, texturas sonoras y un brillo personal. Junto con eso, su presencia en escena, melena rubia al viento, cuerpo bien cuidado, sigue dándole otros aires a la banda. Su dominio de estilos es avasallador: pasa desde lo bluesero a lo progresivo, rozando lo experimental para volver luego a lo básico: acordes de alto tonelaje que levantan a la multitud.

El espectáculo no estaría completo si no se menciona a la masa, que también reclama su protagonismo. Es que el público de Deep Purple es de esos que tararean los solos de guitarra y teclado, que se sabe los temas de memoria hasta los mínimos detalles y que, por lo mismo, es parte del espectáculo. Más allá de las circunstancias específicas, las venidas de Deep Purple siempre serán una fiesta y un goce colectivo. Familias que a estas alturas suman tres generaciones, jovencitos maravillados por el vigor de estos ancianos, cuarentones en la cúspide de su vida, jipis de la pobla, ejecutivos de empresas, estrellas locales, seres anónimos, amigos de siempre, amistades recién armadas, mujeres de hermoso pelo cano, toda esa gente se sabe convocada a un ritual que pareciera no tener fecha de vencimiento. Decir “Deep Purple en Chile” sonará repetido, pero cada nueva venida se agradece, porque son parte de nuestro imaginario colectivo. ¿Quedamos a la espera de la próxima visita? ¿Cuánta potencia queda en esta banda? Por lo visto en el escenario, la pila está lejos de agotarse.

Pablo Padilla Rubio
Fotos: Juan Pablo Maralla

Galería Asociada: 

Tags: 

COMENTARIOS

Contenido Relacionado

Tipo Banda Título Hace...
Novedades Glenn Hughes Glenn Hughes en Chile: Anuncian nuevos puntos de venta de entradas sin recargo 1 semana 2 días
Novedades Glenn Hughes Glenn Hughes en Chile: Valores y detalles 3 semanas 2 días
Artículos Recuento rock 2017: Mezcla de vigencia y ambición 3 semanas 3 días
Videos Whitesnake Burn (Live) 3 semanas 3 días
Novedades Ian Gillan Ian Gillan: "No estoy muy seguro de lo que pasa con el rock hoy en día" 3 semanas 3 días