Se encuentra usted aquí

Slayer: Carnicería al sur del cielo

Slayer: Carnicería al sur del cielo

A.N.I.M.A.L. y Dekapited coronaron una jornada bestial
Slayer: Carnicería al sur del cielo

Lunes 8 de mayo, 2017
Movistar Arena

Los lunes, todos sabemos, tienen mala fama. Odiados, resistidos, rechazados, representan para muchas personas el fin de la vida querida y el retorno a la “estúpida senda”, como vocifera Alberto Zamarbide en ‘Muy cansado estoy’ (V8, “Luchando por el Metal, 1983). Sin embargo, hay ocasiones en que los lunes pueden terminar muy bien y en vez de convertirse en la inauguración de la rutina asfixiante, se transforman en un portal de libertad y energía, como lo que ocurrió el 8 de mayo en el Movistar Arena.

Dekapited

El cuarteto santiaguino Dekapited ganó la posibilidad de ser incluido en el cartel del “Héroes del Metal” al ser la banda más votada en un concurso organizado por la radio Futuro. No obstante lo anterior, sus méritos no se reducen a la convocatoria fugaz que ese tipo de iniciativas suele tener. 11 años de trayectoria, 3 demos, un split con los polacos Terrordome, un E.P., un aclamado Larga Duración y un sinnúmero de shows que incluyen una extensa gira sudamericana en 2015 hablan de una fuerza importante dentro del Thrash Metal hecho en Chile.

La presentación de los capitalinos comenzó a las 19:00 y desde los primeros riffs de ‘Nacidos del odio’ dejaron claro con qué actitud abordarían la oportunidad: Energía desbordante, como esa que se despliega cuando el futuro parece una entelequia. Lamentablemente, ese poder no se traducía en sonido notable, lo que pudo apreciarse especialmente en ‘Tormento y miseria’, pues la batería de Patricio Riquelme hacía desaparecer por momentos al resto de instrumentos.

Las dificultades en el sonido disminuyeron significativamente en ‘Muerte’, donde se escuchó nítidamente la introducción de bajo deudora de los Death que firmaron “Leprosy” o “Spiritual Healing” y en las guitarras paralelas de esa mezcla entre Kreator y el Carcass de “Heartwork” llamada ‘Falsas caras’. Después de las versiones demoledoras de ‘Contra iglesia y Estado’ y ‘Anticristo’, Camilo Pierattini, voz y guitarra del grupo, agradeció al interesante marco de público que los acompañaba a esa hora y también a quienes hicieron posible su presentación de esa tarde, para cerrar 30 minutos de agresión y frenesí con ‘Mundo decadente’ (tema incluido en “Sin misericordia”, E.P. que será publicado próximamente) y ‘Estúpida nación’.

A.N.I.M.A.L.

Al presentar el clásico ‘Sol’, Andrés Giménez hizo un recuerdo del show que A.N.I.M.A.L. dio en la Blondie en 1994, pero también agradeció muy efusivamente por el respeto que estaban entregando a la presentación los varios miles de auditores que habían llegado al Movistar Arena. 5 minutos después invitó a que se enfrentaran en un mosh “los de Colo Colo contra los de la U” ¿Qué sucedió? Centenares de entusiastas empapaban su ropa con el sudor alegre que proviene del ritual metalero, sin golpes, sin odio. Respeto nuevamente.

Pero también hubo discurso. Giménez suele ser verborreico, pero en esta ocasión sus alocuciones parecían sinceras. Saludó a las comunidades indígenas latinoamericanas, especialmente a la mapuche antes de ‘Sólo por ser indios’, pidió que todos los latinoamericanos estuviéramos unidos como una gran tribu para decirle Fuck You a los poderosos en el preámbulo de ‘Los que marcan el camino’ y recordó lo maravilloso que era MTV cuando Alfredo Lewin conducía Headbangers y en la “mierda” que se ha convertido el canal en la actualidad como introducción a ‘El nuevo camino del hombre’. Los argentinos culminaron 40 minutos de presentación con ‘Cop Killer’, desatando el éxtasis y la protesta en partes iguales.

Slayer

Pocos minutos antes de las 21:00 comenzó a sonar por los parlantes del Movistar Arena la inmensa “Thunderstruck”. A esa hora el recinto estaba repleto, ansioso y energizado al punto que la multitud reemplazó el clásico “thun – der” por un impresionante “Sla – yer”. Con esa expresión de fervor se apagaron las luces para el ingreso de ‘Delusions of Saviour’ y un cuarteto con vocación criminal que pulverizó a la audiencia con versiones insultantemente brutales de ‘Repentless’, ‘The Antichrist’, ‘Disciple’, ’Postmortem’ y ‘Hate Worlwide’. Esta mezcla ochentera-dosmilera fue una muestra de que no importa en qué año hayan sido compuestos los temas y si son clásicos o no, porque en vivo Slayer sigue demostrando que son una de las más grandes reservas mundiales de consistencia y brutalidad.

“Buenas tardes ¿van a pasar un buen tiempo?” Esas fueron las primeras palabras que Tom dijo durante el espectáculo, acompañado en el escenario sólo por el foco que iluminaba desde arriba su presencia imponente. Las siguientes fueron una invitación para que la multitud completara la oración: “¡Viva Chile, Mierda!”, introducción perfecta para una versión sanguinaria de ‘War Ensemble’, la que incendió con mosh varias partes del sector cancha. Esa misma sangre estuvo presente en los arpegios siniestros con los que Kerry abre ‘When the Stillness Comes’ y – cómo no – en la trepidante y ondera ‘You Against You’.

Si bien el sonido rozaba la perfección, era en canciones más lentas como ’Mandatory Suicide’ o ‘Dead Skin Mask’ – otro de los momentos en donde Araya habló con el público - donde maravillaba por su fuerza y definición, pues parecía que se escuchaba con claridad inaudita cada vez que Gary y Kerry empujaban sus dedos contra las cuerdas. Y si en ese momento aún quedaban personas sin convencerse que vivirían pocos inicios de semana más memorables que este, ‘Fight till Death’ recorrió casi 34 años para aniquilar cualquier residuo de escepticismo.

La locomotora Slayer continuó su viaje a los primeros ochentas con ‘Captor of Sin’ – lamentablemente la guitarra de Holt casi no se escuchó en el solo tan característico del inicio de la composición - ‘Die by the Sword’ y ‘Chemical Warfare’, todas en versiones aplastantes que podrían perfectamente ser perseguidas por incitar a la violencia. Otro de los puntos altos del evento fue ‘Season in the Abyss’, no sólo por sus arpegios electrizantes, misteriosos y cautivadores ni por la interpretación excelsa del portento Bostaph, sino también por la espectacularidad del cambio de telón: Caída veloz de la pintura con el arte de “Repentless” para exhibir el logó clásico del conjunto al centro y una cruz invertida gigante a cada lado.

Y si tras 15 piezas tomadas de gran parte de su catálogo vasto el asesino parecía haber cumplido su labor infame, arriban versiones incontestables de ‘Hell Awaits’, ‘South of Heaven’, ‘Rainning Blood’ – con una preámbulo más largo y maravilloso de lo habitual -, ‘Black Magic’ y ‘Angel of Death’, como si fueran las cinco puntas del pentagrama que reúne las mejores y más invencibles creaciones en la historia de la música extrema.

Quizás llamó la atención que el set tuviera muy pocas sorpresas (a pesar que reemplazaron ‘Pride in Prejudice’ por ‘Die by the Sword’ y ‘Vices’ por ‘Chemical Warfare’). Tal vez sorprendió la escasez de palabras de Tom Araya hacia el público. Que haya nacido y vivido en Chile hasta los cuatro años y que reconozca con orgullo sus orígenes podría influir en que parte de la audiencia espere más diálogos o guiños distintos a los que hace normalmente. Pero no, no hubo más que intervenciones precisas en un español tan perfecto como escaso. En cambio, él y sus compañeros hicieron lo que mejor saben: Interpretar un set con la calidad infinita de una leyenda gigantesca.

Mauricio Salazar Rodríguez
Fotos: Gary Go

Galería Asociada: 

Tags: 

COMENTARIOS

Contenido Relacionado