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Roger Waters: Con el favor de los políticos

Roger Waters: Con el favor de los políticos

Intensidad y emotividad desde España
Roger Waters: Con el favor de los políticos

Sábado 14 de abril, 2018
Palau Sant Jordi, Barcelona

En el mismo instante en que Roger Waters anunció gira para presentar su nuevo trabajo "Is this the Life We Really Want?" -su primer disco en 25 años-, todos los fanáticos de Pink Floyd sonrieron. La algarabía subió hasta el cielo cuando confirmó que además tocaría canciones de cinco de los mejores discos de Pink Floyd: "Animals", "The Dark Side of the Moon", "Wish You Were Here", "Meddle", y "The Wall".

Sin duda, el video promocional de la presentación del músico británico en el Zócalo de Ciudad de México interpretando 'Pigs', con mensajes contra Donald Trump incluidos, convenció a la mayoría de los floydianos españoles de comprar una entrada. No es muy barata, desde 90€, precio que choca frontalmente con la postura crítica de Waters frente al capitalismo salvaje.

Pasadas las 21 horas los organizadores apagaron las luces y apareció en la pantalla gigante del escenario una mujer árabe sentada en un playa mirando al océano. El sonido de las gaviotas bajó desde los altavoces del Palau envolviendo los sentidos. Minutos después, el mítico bajista de 74 años salió al escenario iniciando un show de más de dos horas. Un bombeo de corazón y el grito arrollador de 'Speak to Me' de "The Dark Side of the Moon" es el llamado a la acción para pasar a la hermosa melodía de 'Breathe'. El público del Palau canta y volamos directo hacia al espacio.Tras esta perfecta introducción, Waters continúa con algo más abstracto y golpea el cerebro tocando el bajo saturado de 'One of These Days'. El sonido del viento sopla sobre nuestras cabezas nítidamente gracias al sistema cuadrafónico que acompañará todo el concierto. Los músicos que van de gira con Waters siguen al líder sin fallos. El guitarrista Dave Kilminster reproduce los riffs y punteos de forma perfecta. La rítmica de Jonathan Wilson va por el mismo camino. La poderosa canción del disco "Meddle" da paso a 'Time', que avisa su despegue con un tic -tac- tic- tac y lanzando a través de la pantalla decenas de relojes. Las luces apuntan al piso y muestran a todo el equipo in situ: al tecladista Jon Carin, al bajista Gus Seyffert, y al batera Joey Waronker. El coro de voces compuesto por Holly Laessig y Jessica Wolfe, se sitúa al lado izquierdo de Waters. Luego escuchamos 'Home, Home Again'. Se viene de nuevo la melodía de 'Breathe (Reprise)'. Volvemos a gozar y sentimos el trabajo del encargado del Hammond y sintes, Drew Erickson. Un fade out muy lento confirma que lo próximo es 'The Great Gig in the Sky'. Hasta el momento todo impecable pero este tema le viene un poco grande a Holly y a Jessica sin lograr la intensidad de la versión original. Hay que reconocer que igualar a Clare Torry es muy difícil.

Nos olvidamos de ese lapsus, miramos hacia la galería y el público está encantado. Más todavía cuando suenan los efectos creados por Roger para 'Welcome to the Machine'. La máquina funciona a todo gas y no parará hasta la medianoche. La melancolía se apodera de los fans mientras cantan “Welcome my son, welcome to the machine. Where have you been? It's alright we know where you've been. You've been in the pipeline, filling in time”.  Sentimos la carne de gallina cuando el espíritu del maestro Richard Wright (vaya paradoja que Waters haya expulsado de la banda a este genio y creador del sonido Floyd), se apodera del sintetizador de Erickson. La adorable y tenebrosa 'Welcome To the Machine' no envejece, al igual que el sistema que nos explota y vigila día a día.

La sesión industrial termina y da paso al nuevo álbum. Seamos sinceros. Este LP tiene un buen sonido pero no expresa la potencia musical de las mejores canciones creadas por Waters. Así que el nivel del concierto baja en intensidad. Los temas elegidos: Primero ‘Déjà Vu’. Le sigue 'The Last Refugee', que recuerda a Lou Reed y termina con  'Picture That', un tema muy parecido a lo que encontramos en el disco del muro. Nada nuevo en el horizonte.

Tras media hora de novedades pasamos a los mayores hits comerciales del cuarteto nacido en la universidad Politécnica de Londres. El primero es el poema 'Wish You Were Here', dedicado a Syd Barrett. La introducción a la obra maestra del hombre de negro se presenta con 'The Happiest Days of Our Lives' y vemos en la pantalla al profesor maltratador. 'Another Brick in the Wall Part 2' y 'Part 3', se apoderan del escenario. Bombo y hi hat retumban en todo el recinto. “We don't need no education” es coreado por los 18 mil espectadores como también por veinte niños que suben al escenario con trajes naranjas de Guantánamo y camisetas con la palabra “RESIST”. Nos damos cuenta que los chicos no cantan sino que es playback. Con este tema termina la primera parte del show y Waters se toma un descanso de 20 minutos.

Tras el receso el repertorio vuelve más pesado. Es hora de ver la impresionante puesta en escena de la gira. Los acordes de la guitarra acústica de 'Dogs' se funden con ladridos de perros y punteos psicodélicos mientras Waters canta “and when you lose control...”. El cenit del concierto es 'Pigs (Three Different Ones)'. Aquí aparecen en la pantalla gigante imágenes de guerra, de refugiados,  de niños desamparados, y baja del techo una estructura que reproduce en medio de la cancha las chimeneas Battersea Power Station de la capital británica. Waters se siente a gusto dándole golpes a Trump y le llamará cerdo, tonto, etc: “Hey you, Whitehouse/Ha, ha, charade you are!".

La tensión en el ambiente es alta. Justo el día del concierto, Estados Unidos ha bombardeado Siria. Pero 'Money' devolverá el buen rollo, por poco tiempo eso sí, ya que en imágenes aperecen Putin, Rajoy y Merkel, los grandes culpables para el bajista de la crisis que vive el mundo actualmente. ¿En Chile pondrá imágenes de Piñera, Pinochet o Kast? Habrá que esperar a noviembre cuando el tour arribe. La siguiente canción es 'Us and Them'. Es el momento de que Holly Laessig y de Jessica Wolfe ganen puntos a su favor y logran unos coros emotivos. De nuevo volvemos al último disco con 'Smell the Roses', un tema muy setentero. A continuación, Waters vuelve a deleitarnos con más creaciones del "The Dark Side of The Moon": 'Brain Damage' y 'Eclipse'.

El final se acerca. Los aplausos son ensordecedores. Aparece Waters con la guitarra acústica y tenemos la sospecha que la siguiente es 'Mother'. El músicos inglés da las gracias y declara que “es bueno que España no sea potencia nuclear”. La ovación se multiplica y el músico suelta unas lágrimas. El final llega con 'Comfortably Numb' y su estela de nostalgia. Roger Waters no defrauda mediante una poderosa combinación teatral y de sonido. Su material junto a Pink Floyd y como solista jamás pierden vigencia. La leyenda tiene a su favor que ni la historia ni las actitudes de los políticos han cambiado mucho en los últimos 100 años.

Emiliano Leighton Vidal
Fotos: Producción

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