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Lollapalooza Chile 2017 día 1: Celebración multigeneracional

Lollapalooza Chile 2017 día 1: Celebración multigeneracional

Metallica fueron los reyes de la jornada inaugural
Lollapalooza Chile 2017 día 1: Celebración multigeneracional

Sábado 1 de abril, 2017
Parque O'Higgins

Para muchos fans, este Lollapalooza Chile se convirtió en el rito de iniciación a Metallica. Muchos otros más, llegaron allá corroborando lealtad, para ver al grupo por segunda, tercera, cuarta vez. Otros se quedaron de curiosos. Pero lo que más precia Metallica, el hecho de considerar a su público como una familia, se evidenció de forma muy clara anoche en el Parque O’Higgins. Literalmente: la tónica del festival de atraer a gente de todas las edades y de convertir el recinto en un espacio seguro, hizo que una audiencia totalmente nueva se abriera a la experiencia de vivir un show del grupo californiano. Emocionalmente: los más acérrimos estuvieron ahí, dándolo todo y cantando todo, incluso coreando los solos de los temas extraídos de “Hardwired… to Self-Destruct”. Todo esto definió a esta venida del cuarteto como un hito dentro de sus visitas a Santiago.

Toda la jornada, sin embargo, estuvo marcada por el eclecticismo y la convivencia de multitudes con gustos distintos, pero apasionadas por igual. De hecho, miles de fans ya estaban haciendo largas filas para entrar al Parque O’Higgins desde el mediodía, y los más felices fueron los grupos que abrieron. Una concurrencia enorme estuvo presente desde el primer minuto de este Lollapalooza 2017, llegando a reunir más de 80.000 personas, la asistencia más alta de todas las ediciones del festival.

“¿Cómo están? Un poco de bulla, a ver”, lanza Tomás Preuss, guitarra en mano, antes de abordar ‘Acampar’. La petición tiene sentido total, pues fueron pocas las personas que se animaron a llegar al primer show de Prehistöricos en Lollapalooza Chile 2017. El ACER Windows 10 Stage está ubicado en un lugar del Parque O’Higgins en que el verde es predominante, rodeado de árboles, panorama similar al de la portada de “La velocidad de las plantas”, el álbum que el proyecto defendió en el festival. Desde el estudio, las canciones de la banda derrocha un romanticismo fatal, desgarrador -’2 luces’, ‘Ya no te espero’- pero sus canciones están lejos de ser edulcoradas o domesticadas. Siguen otras direcciones: ‘Dos planetas’ demuestra que en vivo puede ser totalmente agresiva, cortesía de la potencia entregada por Preuss en la guitarra. De ahí, al corrido norteño de ‘Invéntame un final’ y la fiesta bailable de ‘Los salvajes’. Es poesía encapsulada en la adolescencia, intensas e inocentes, pero su música sigue una dirección absolutamente determinada, todo bajo la batuta de Preuss. Dichas características sobre el escenario alcanzan una alquimia hermosa.

El cuarteto santiaguino Rey Puesto se vio sorprendido por la gran convocatoria que tuvo, 70% u 80% de la capacidad del teatro La Cúpula. La segunda sorpresa fue la solidez y potencia de su show. Salvo porque la caja de Diego Ormazábal estaba levemente apretada y en ocasiones el juego de voces Cretton – Barros se saturaba un poco, perdiendo definición, la presentación no tuvo fisuras. Los capitalinos combinan rock alternativo con grunge y un poco de stoner para crear canciones que recuerdan a Alice in Chains (‘Vaso medio lleno’, ‘Gato Fénix’), Queens of the Stone Age (la bailable '1 en 2') Black Sabbath y Tom Morello ('Te lo voy a cobrar') e incluso a Soda Stereo (el trabajo en guitarras de la atmosférica y emotiva ‘Lo hiciste por mí’), todas interpretadas con mucha pasión, entrega y energía. A juzgar por este show y por su recién publicado "El retorno" -del cual tomaron cuatro de los nueve temas del set– Rey Puesto promete convertirse en una banda que figure dentro de lo más atractivo del rock chileno actual.

Weichafe comenzó su show puntualmente a las 14:15 en el escenario Itaú, frente a una asistencia numerosa, e incluso, inesperada para el horario. Neófitos y fans disfrutaron con un set que tuvo canciones del disco “Mundo hostil” (‘Soy Weichafe’, ‘Incendiando infiernos’’ No tienes poder’, ‘Fe maldita’ y ‘La fuerza de la tierra’), marcado por la crítica política pero al mismo tiempo por la elevada energía. También el trío rescató temas del cancionero popular chileno, como ‘Gracias a la vida’, más una pesada versión de ‘Estrechez de corazón’ y ‘Todos juntos’, donde atrajeron a los asistentes que estaban curioseando y que se sumaron a la fiesta que Weichafe supo crear. Los mosh pits, saltos y coreos abundaron y se acentuaron hacia el final del repertorio, con tracks como ‘Ripio y soledad’, ‘Festín de muecas’, ‘Hazme dormir’ y ‘Pichanga’. La hora de show marcó un punto alto de la jornada y, sin duda, un momento definitorio en la carrera del grupo.

La segunda presentación de Lucybell en Lollapalooza Chile –debutaron en la versión 2014 del evento– produjo sentimientos encontrados: Nunca se apreció una comunión profunda entre la audiencia y los artistas, tal vez porque no todos los asistentes eran fans del grupo, tal vez porque el trío– aunque en esta ocasión fue quinteto –fue demasiado frío y distante. De hecho, Claudio Valenzuela se dirigió a la multitud por primera vez sólo después de la cuarta canción (‘Luces no bélicas’) y todas sus intervenciones posteriores fueron breves. De todas maneras, Lucybell es una de las bandas más importantes que nuestro país ha dado en los últimos 25 años gracias a un catálogo interminable de hits, los que en esta ocasión fueron interpretados con una calidad impresionante. Dentro de los momentos mejor logrados estuvieron la melancólica ‘Salté a tus ojos’, la potente ‘Sálvame la vida’ y la seductora ‘A perderse’, mientras que en el libro de capítulos excelsos quedaron registradas la imponente versión de ‘Viajar’, la erótica ‘Mataz’ –donde Valenzuela se lució– y la sensual y eterna ‘Cuando respiro en tu boca’.

La visita de Silversun Pickups era una tarea pendiente para todos aquellos que han vibrado en los última década con nombres como Manchester Orchestra, Death Cab for Cutie y Minus the Bear. Las etiquetas para referirse al cuarteto de Los Angeles son varias: desde el indie al alternativo. Incluso dream pop. Pero lo que vimos en la tarde del sábado sobre el escenario del ACER Windows 10 Stage fue rock total. ‘Nightlight’ sonó trepidante, mientras que el mejor calificativo para ‘Well Through Out Twinkles’ fue el de amenazante, un inicio que sirvió de declaración de principios: Ambos tracks representan el principio y presente del grupo, con la firmeza intacta que parte con el baterista Chris Guanlao -vistiendo la camiseta de la selección chilena de fútbol. No era mentira lo dicho por Brian Aubert de que escoge siempre a “La roja” cuando juega el FIFA- siguiendo con la voz de Aubert, bastante calmada cuando se dirige a los fanáticos pero dueño de un nervio y decisión que transforma el final de ‘The Royal We’ en algo épico. Pese a que no sonó todo lo bien que se esperaba, los fanáticos que llegaron disfrutaron la casi hora de presentación, cuyo final no podía ser otro que ‘Lazy Eye’, que agarró una musculatura absoluta en el Parque O’Higgins.

Se ha dicho de Cage the Elephant que es la banda americana más británica de los últimos tiempos. Su tercera presentación en Lollapalooza Chile fue una ocasión más para comprobar dicha sentencia. Vestido con una camiseta de fútbol muy vintage, el vocalista Matthew Shultz se movió por todo el escenario, un maestro de ceremonia en busca del control de toda la situación. Un seguidor total de la escuela instaurada por Mick Jagger y que han seguido otros como Ricky Wilson (Kaiser Chiefs). Aunque su reciente álbum, “Tell Me I’m Pretty” se acerca más al rock estadounidense, en directo siguen luciendo como unos músicos de cualquier ciudad inglesa. ‘Too Late to Say Goodbye’ suena en vivo tan lúgubre como cualquier pieza de The Coral, ‘Ain’t No Rest for the Wicked’ adquiere malicia de hooligan cuando los fanáticos participan en el coro, mientras que ‘Cigarette Daydreams’ huele a The Kinks por todos sus costados. ‘Come a Little Closer’ fue catártico, despertando la sospecha de que los oriundos de Kentucky conocen la receta para crear música para las masas: vivir el momento, haciendo las canciones más cercanas -no es ironía- cuando suenan en vivo.

Angel y Javiera Parra se presentaron a las 16:15 en la Aldea Verde, en un ambiente íntimo que sumó principalmente a familias. Tras saludar a las decenas de personas que se encontraban a esa hora y manifestar que este concierto era una manera de sanar el momento que están pasando (tras el fallecimiento de su padre), interpretaron un precioso y emotivo homenaje a Violeta Parra, solo con guitarra acústica, bombo y voz. Todo el set, en las que pasaron por canciones como ‘El guillatún’ y la definitiva ‘Gracias a la vida’, sirvió como un saludo a sus ancestros, una conexión a sus raíces y a las chilenas propias, en un momento que se separó del ruido y la agitación de los escenarios más convocatorios.

Es curioso lo que ocurre con The Helmets: Llaman la atención porque son niños, porque sus conciertos suelen articularse en base a covers de grupos rockeros muy diferentes entre sí y porque Tye, su bajista, es hijo de Rob Trujillo, el pulso de Metallica, es decir, no necesariamente interesan por lo que puedan ofrecer como músicos.

Los cuatro pequeños subieron al escenario a las 17:40 y con ‘Lockdown’ hacen que lo único que importe sea su propuesta sonora, la que en este tema en particular combina el funk – rock  de Red Hot Chili Peppers con la oscuridad y fuerza de Black Sabbath. ‘Ghost Rider’ y ‘Thrash Doom’ son también composiciones originales que comienzan como piezas de rock alternativo y luego caminan por rutas metaleras, engordadas por las cuerdas de Tye. Si bien el cuarteto sigue tocando covers, en esta ocasión sorprendieron con una versión bellísima de ‘N.I.B’ – cuya introducción a cargo de Trujillo hubiese emocionado al mismísimo Geezer Butler – y un rescate espectacular, potente y ondero de ‘Black Dog’, la que fue coreada por las varias centenas de personas que llegaron al recinto. No obstante lo anterior, los puntos altos del concierto fueron las también originales ‘Ironide’ –con un solo de bajo y una sección en plan Rush electrizantes – y la cabalgante y funky ‘Rising Machine’, que tuvo como invitado a un entusiasta y adrenalínico Rob Trujillo.

The 1975, la banda sensación del momento, representa a cabalidad la forma en que hoy se escucha música: en su sonido, pasan desprejuiciadamente el rock, el pop, el R&B y hasta el soft jazz que se hizo tan popular hace treinta años. En su performance también unen diversos elementos: Matt Healy, su vocalista, juega con su carisma como un chico de boy band, sabiéndose atractivo para tramar una atracción sexual de parte de los hombres y las mujeres, provocando histeria en todos sus fans. La banda tocó una selección de sus dos álbumes, el homónimo de 2013 y “I Like It When You Sleep, for You Are So Beautiful Yet So Unaware of It”, del año pasado, en la que sobresalió su atrevida herencia de los ochenta, especialmente en ‘UGH’ y la balada ‘If I Believe You’. Los ingleses arrasaron en su esperado debut en Santiago.

Crisálida llegaba a Lollapalooza con la etiqueta de ser la primera banda metalera en presentarse en el festival tras seis versiones. Por eso Cinthia Santibáñez le decía con entusiasmo al público, ¡”Vamos, que esta noche hay metal”! al presentar la emotiva y contundente ‘Morir Aquí’. Construyendo un set con temas de sus tres últimos discos (“Raco”, “Solar” y “Terra Ancestral”), la banda tuvo un sonido nítido y poderoso que le permitió timbrar versiones alucinantes de ‘Hidromachi’, la poética y pesada, ‘Bajo Tierra’ y la súper coreada y celebrada ‘Raco: Viento del Sur’, con la que cerraron el show. Pese a que todos los integrantes son músicos descomunales, es imposible no destacar a Cinthia Santibáñez y Damián Agurto. Ella no es una cantante, sino una artista que seduce con su voz, contagia con su energía y atrapa con su belleza. Él es un músico que derrocha técnica, sentimiento y fuerza y que esta tarde rozó la perfección. Crisálida ganó y gustó.

Qué mejor previa al show de Metallica en el VTR Stage que Rancid. Los veteranos de Berkeley son voz autorizada en la historia del punk y su debut en Lollapalooza Chile fue todo lo que debía ser: histórico, emocionante, transpirado. Una corte de fanáticos esperaba al cuarteto, que desplegó una clase de cómo llegar a miles con pocos acordes, cómo ingresar al inconsciente colectivo con sonidos simples pero deudores del ADN rocanrolero más verdadero. Nadie salió decepcionado. (ver comentario completo aquí)

Cómo son las diferencias: El debut de LÓPEZ en el festival, el 2015, fue sin material editado. Dos años más tarde, con un trabajo en la calle hace meses y otro esperando, vemos a una banda con más historias que contar, pese a la conocida experiencia de sus líderes -los hermanos Álvaro y Gonzalo, ex Los Bunkers, que llenaron cuanto escenario se les puso por delante-. Como fue la tónica de la jornada, el Lotus Stage estaba totalmente repleto, algo digno de destacar en un festival en el que los protagonistas principales son los artistas locales. ‘Pan comido’ y ‘Tanto di’ fueron algunas de las canciones interpretadas por el cuarteto, que se presentó con músicos de soporte, para enriquecer el sonido de una propuesta no muy novedosa pero no por eso menos popular. Por supuesto hubo un paseo a la historia previa -’Siniestra’, cantada en solitario por el cantante-, además de un aviso para su próximo trabajo de estudio.

Metallica era, claramente, la banda más esperada del festival. Con un público multigeneracional abarrotado frente al VTR stage, el cuarteto entregó un espectáculo impecable que pasó desde las canciones nuevas de “Hardwired… to Self-Destruct” –vitoreadas casi de la misma forma que los clásicos- a extractos de “Ride the Lightning” y el fundamental “Kill ‘Em All”. Ulrich, Hetfield, Trujillo y Hammett pasaron por el escenario VTR dejando la vara alta para quienes vienen después, no solo por la alta calidad de su show, con proyecciones de video, cambios de vestuario y un sonido infalible, sino también por la concurrencia, la más alta de todas las ediciones de Lollapalooza, confirmando la enorme popularidad del conjunto. (reseña completa aquí).

El balance de la jornada fue muy positivo. Salvo las inusuales filas para los locales de comida, que tomaron casi una hora, y el nuevo sistema de Cashless que reemplazó a los Tokens y que demostró menor efectividad, a nivel musical el día 1 de Lollapalooza 2017 fue impresionante, con una lista de bandas que desplegó lo mejor a nivel de producción y performance. Realmente impecable.

María de los Ángeles Cerda
Jean Parraguez
Mauricio Salazar
Fotos: Peter Haupt - Jorge López

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