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Linkin Park: Última actualización

Linkin Park: Última actualización

Los tiempos dictan y la banda obedece
Linkin Park: Última actualización

Martes 9 de mayo, 2017
Movistar Arena

Avanzado el setlist, 'Crawling' arranca con una suave, aunque sufrida, introducción en la que sólo hay teclas. Se incorpora luego Chester Bennington, que a esa altura ya no tiene puesta la polera y exhibe su tatuado torso. También doliente, su interpretación, como ha sido la tónica de la noche, bordea los diez puntos. Los que no viven pendientes de la actualidad de la banda, que son al final la gran mayoría, probablemente creyeron que, en algún momento, la canción llegaría a su forma original. No fue así. Quedó reducida a esa desnuda versión porque a Linkin Park no podría importarle menos satisfacer las ansias nostálgicas de la generación aggrometal. Es lo primero que hay que tener claro antes de verlos. De hecho, el mismo día del concierto, la banda acaparó titulares en la prensa musical pidiéndole al público que todavía está pegado en el año 2000 que, por favor, que supere "Hybrid Theory" de una vez por todas.

No queda más que aplaudir el anhelo de evolucionar del grupo. Su anterior ciclo, el del disco "The Hunting Party", volvió a conectarlos con el rock más duro a través de temas con inspiración hardcore e invitados como Page Hamilton o Daron Malakian, pero la era del venidero "One More Light" trae otros aires, más ligados al pop radial de hoy en día. En una de las canciones nuevas, 'Good Goodbye' (que en el álbum incluye las colaboraciones de Stormzy, un rapero muy en boga en Inglaterra, y Pusha-T, un cercano de Kanye West), incluso hacen uso deliberado del "millennial whoop", un gancho de la composición musical que se repite como un patrón en hits de gran impacto comercial. En simple: ese insistente "woo ooh" que se mete al cerebro y nunca más lo abandona, perfecto para ser cantado por miles de gargantas tal como ocurrió anoche, ante una audiencia dominada por adolescentes y, por ende, más receptiva a los cambios de un grupo que, a estas alturas, merece el calificativo de camaleónico. Hay que subrayar la juventud del público: la mayor parte aun no nacía cuando salió 'One Step Closer', uno de los highlights del concierto, con un final de estridencia recargada. También corresponde aplaudir el entusiasmo de los presentes: se sabían todas las letras de los temas nuevos.

Se sabe que esta generación es la del single, la del tema suelto. The 1975, una banda que en vivo es prácticamente una playlist de diversos artistas, es uno de los pocos casos de éxito mainstream de un grupo ligado al rock y Linkin Park, al parecer, ha tomado en cuenta su ejemplo para modelar esta nueva gira, dada la asombrosa cantidad de cosas que ocurrieron en el escenario durante el show. Chester Bennington dio aullidos espeluznantes que uno sólo esperaría de una banshee, hubo uno que otro scratch (último rasgo de su pasado nu metal aparte de los rapeos de Mike Shinoda, que andaba con una polera de Death Grips dicho sea de paso), el proyecto Fort Minor de Shinoda fue absorbido al comienzo de la estilizada 'Waiting for the End', hubo algo de EDM espolvoreado en canciones como 'Burn It Down', 'Lost in the Echo' y 'The Catalyst', así como singles ya clásicos de sus primeros años como 'Breaking the Habit', la explosiva 'Faint' o 'Papercut'.

Algunos músicos optan por formar bloques con las canciones de estética similar, pero Linkin Park se preocupa de lo contrario, de sorprender con un setlist en modo aleatorio que pasa de un extremo a otro, que sorprende y de repente desenfunda el estreno en vivo de 'Invisible', parte del próximo disco y una canción que merece detenimiento porque se trata de una excelente balada, digna del Justin Bieber más inspirado y probablemente leña para el fuego de sus detractores. Aunque conecta al grupo con una forma muy actual de hacer música, también desentraña un interesante rasgo que conservan del aggrometal: la vulnerabilidad que se permitían expresar las bandas, cuyos vocalistas no estaban obligados a mostrarse acorazados como los de previas camadas rockeras. En 'Invisible', Linkin Park extrema su rol como banda sintetizadora de corrientes diversas y, sobre todo, temeraria, incluso provocativa. ¿No se trata de eso el rock finalmente?

Andrés Panes
Fotos: Gary Go

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