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La Cumbre del Rock Chileno 2017: Tiempo de homenajes

La Cumbre del Rock Chileno 2017: Tiempo de homenajes

Reconocimientos a Jorge González y Álvaro Henríquez marcaron la jornada
La Cumbre del Rock Chileno 2017: Tiempo de homenajes

La Cumbre Del Rock ha sido la vitrina más importante para las bandas chilenas que han definido la escena actual. Los 10 años del festival han sido la cita principal de los mejores músicos de nuestro país, entregando un espacio que cada año crece en locación, producción y calidad de las bandas. Este año, el evento se realizó en el Estadio Nacional, con dos escenarios y un sin fin de bandas que prometían hacer de ese sábado un día inolvidable. Sin embargo, también hubo muchos problemas; casi todos relacionados con el implacable sol. Pocos puntos de agua y comida, pocas actividades alternativas, falta de espacios con sombra, dispensadores de bloqueador y varios otros detallazos que hicieron ver "La Cumbre" como una tocata de barrio frente a pares como Lollapalooza. Qué bueno sería ver ese mismo trato con las bandas chilenas, ¿no? Pero, ¿el público estaría dispuesto a pagar más por la música creada en nuestro país y así alcanzar ese nivel de producción? Ahí hay un buen tema para discutir en años venideros.

En cuanto a la música, los platos fuertes de la noche fueron -indudablemente- los galardonados. Álvaro Henríquez sería condecorado con la distinción máxima del festival, dejando de manifiesto que es uno de los grandes referentes de nuestro país. El vocalista no sólo congenió proyectos históricos como Pettinellis o Los Tres, sino que también ha sido uno de los grandes productores y rescatadores de nuestro folclor, por lo que el premio era mucho más que merecido. Sin embargo, la atención principal estaba en la figura de uno de los gigantes de nuestra música, sólo comparado con Violeta Parra o Víctor Jara. Jorge González sería condecorado con la Orden al Mérito Pablo Neruda y además presentaría su último show. Imperdible.

Con puntualidad, los Julius Popper inauguraron el Escenario Rojo. El calor a eso de las 11:00 horas ya era muy fuerte, pero la respuesta del público fue destacada desde el principio; miles de fanáticos se apostaron en la cancha de un Estadio Nacional que recién empezaba a vivir su primer respiro. El sonido era más que correcto, al igual que la producción que ya tenía todo listo en el escenario vecino. Por su parte, los Popper -con tan solo un par de canciones- dejaron de manifiesto los motivos por los cuales debían ser la banda de apertura. Una buena presentación que terminó con sus músicos cantando al unísono, mientras los asistentes pedían otra canción más, pese a que el primer show ya había llegado a su fin. Corto, pero contundente.

Leo Saavedra tomó su lugar en el Escenario Azul para mostrar su propuesta luego del fin de Primavera de Praga. "Selfie", su debut solista, demuestra que las diferencias no son tantas, aunque si los comparamos, existe un tono mucho más melancólico, como 'El invierno más frío', de pura influencia Lennon. 'Crucigrama' enlazó perfectamente con el espíritu de su ex banda, que recordó con 'Advertencia'. Como carta de presentación ante un gran gentío, oportunidad aprovechada.

A eso de las 11:50, fue el turno de una de esas bandas que hace tiempo vienen sonando en grandes escenarios. Aiken, con ese rock de toques electrónicos, cautivó desde el comienzo a un público con ganas de moverse pese al intenso calor. Su vocalista, José Miguel Ferrara, desde el principio se adueñó del escenario, mismo lugar donde junto a sus compañeros mostraron una triada inteligente de caniones que dejaron de manifiesto la escencia del grupo. Fue así como -y dándose el gusto de invitar a Pato Salgado de los Tomo Como Rey- Aiken realizó un show que dejó conformes a todos.

No se entendió mucho el por qué del horario de We Are the Grand. Con un 2016 absolutamente ganador, gracias al comentado y aplaudido "Volver", además de varias visitas al extranjero y el espaldarazo que significó abrir para los clásicos Aerosmith, su debut en La Cumbre del Rock Chileno merecía un horario más cercano al estelar. Su excelente puesta en vivo y la no menor corte de fanáticos, coreando de principio a fin 'Pienso en ti', 'Soy' y 'Al despertar', figuraron como pruebas excluyentes. En próximas ediciones podrían encabezar el cartel sin ningún problema.

Ases Falsos subió al Escenario Rojo justo a las 12:45, generando el primer movimiento potente de masas. Hay pocas bandas que apenas aparecen hacen que la gente comienze a acercarse al escenario, y los ex Fother Muckers (como fueron presentados) son una de ellas. Si bien la agrupación no tuvo el sonido que todos esperaban, lo cierto es que los coros del público soslayaron cualquier problema de saturación del bajo y otras imperfecciones sonoras. 15 minutos de un rock ecléctico, ejecutados por una banda sumamente jugada y profesional en el escenario.

Si hasta ese momento el rock más duro brillaba por su ausencia, a las 13:20 horas Weichafe vino a solucionarlo todo. Las sirenas sonaron fuerte en el Escenario Rojo, marcando el que sería una de las grandes presentaciones de la jornada. El trio tuvo un set jugado, en el que comenzaron con dos temas de su última y aplaudida producción, "Mundo Hostil". 'SW (Soy Weichafe)' fue interpretado con la fuerza de los primeros años, con un Marcelo Da Venezia sólido en el bajo, al tiempo que lucía con orgullo una polera de la banda Alto Voltaje. 'La fuerza viene de la tierra', por su parte, se llenó de discursos reivindicatorios por el pueblo Mapuche, cánticos que honraron el nombre de la reciéntemente puesta en reclusión domiciliaria, la Machi Francisca Linconao. Luego vino uno de los puntos más destacados de la jornada, un arrastrado medley tributo a Los Tres con 'Déjate Caer' y Los Prisioneros con 'Estrechez De Corazón'; y para el final, el clásico 'Pichanga', que formó el primer -y uno de los pocos- mosh del día. Un verdadero combo que terminó con Ángelo, Marcelo y Roberto despidiéndose del público en medio de la inmensa ovación de un Estadio Nacional que ya estaba a 1/3 de su capacidad.

La actuación de Pedropiedra sufrió algunos cambios respecto a la programación, aunque no pilló desprevenidos a los forofos que se agolpaban ante el Escenario Azul, gritando por él, Jorge González y Los Tres. A través de su carrera, Pedro Subercaseaux ha sabido amarrar una cantidad importante de fanáticos, llenando cualquier recinto en que se presente. Su corta actuación en el festival desnudó la misma pregunta: ¿Por qué no tocó más tarde y con un set más holgado?. Con dibujos en la pantalla, creados en tiempo real por Garvo -una mecánica ocupada en todo el ciclo promocional de "Ocho", su reciente álbum-, el músico nacional condensó su carrera yendo a la segura: 'Todos los días', 'Vacaciones en el más allá', la más que saludable transformación de 'Inteligencia dormida' en clave cumbia y el tributo al ídolo: 'La balada de J. González'. El calor no daba tregua pero la conexión entre Pedropiedra y sus adherentes no mostraron signos de fatiga.

Si hay una banda nacional de la que no hay que dudar cuando se planta sobre una tarima, esa es Sinergia. Acostumbrados a generar impacto desde el minuto uno, un video con varias frases de Sebastián Piñera, Michelle Bachelet, Ricardo Lagos y Alejandro Guillier sirvió de introdución para 'Hágalo bien', haciendo un llamado explícito a que la clase política se preocupe de una buena vez por la gente, alcanzando el efecto deseado: aplauso cerrado. Con el público ya en el bolsillo, Don Rorro y los suyos entregaron un pequeño set de sólo éxitos, con harta participación de los asistentes. 'Mi señora' y 'Todos me deben plata' fueron coreadas y saltadas, relegando la temperatura a un plano secundario. El momento cúlmine llegó con la presencia de una niña del SENAME, uniéndose con personalidad a los músicos en 'Te enojai por todo', un golpe al mentón al Ministerio de Justicia por su ineptitud en lo que respecta en la política a los menores abandonados. Política y canciones, una vieja unión que sigue dando que hablar. Ojo: Sinergia celebrará este 2017 su cuarto de siglo y su presencia en La Cumbre del Rock Chileno fue el puntapie inicial para una serie de celebraciones que culminarán en agosto, en un gran show en el Teatro Caupolicán.

Celebrando sus 25 años de trayectoria, a las 14:10 horas subió al Escenario Azul Los Miserables, para comenzar con un arsenal de clásicos, comenzando con 'Tu alma mía' y el primer pogo del festival. "Zeus", quien lucía una polera de Palestino (el club de sus amores), fue el centro de la atención, interpretando clásicos como 'N.N' (en una versión más punk), la futbolera 'Crack' (dedicada a Gabriel Boric), 'Los dos gallos' y varias otras; incluso se dieron el tiempo para hacer un guiño a 'Back In Black' de AC/DC. 25 minutos en que criticaron la falta de rock en la cumbre, dedicando el show a algunos ausentes como Miguelitos, Machuca, BBS Paranoicos, Fiskales Ad-Hok, Dorso, Criminal y muchos más.

Lo de Camila Moreno fue de dulce y agraz. Indiferente al público, su concentración estuvo dedicada a la interpretación de canciones: 'Libres y estúpidos' llenó de urgencia y furia, enlazando con una sorpresiva mención a 'Within You Without You' de The Beatles, en medio de un bosque de sonidos y texturas rotundas. 'Incendié' fue lo último interpretado antes de desaparecer del escenario. La sensación era de que faltaba, al menos, una pieza más.

Los Tetas, uno de los platos fuertes del día, apareció en escena a eso de las 16:25, en medio de un Estadio Nacional que ovacionó la llegada del acid jazz criollo. La banda liderada por C-Funk debe ser una de las que mejor suena en Chile; un grupo compacto, que en base a ineludibles hits ha gestado un movimiento que tuvo su peak en los 90'. La sorpresa del show vino de la mano de Mon Laferte, pues la nominada al último Grammy Latino sirvió de corista para 'La medicina'. Por su parte, y ya enfrentando el final del show, 'Cha Cha Cha' sonó fuerte junto al coro del público, quienes recibieron entre ellos al mismísimo Tea-Time, quien fue a saludarlos mientras C-Funk enfatizó en la inocencia de la Machi Francisca Linconao. Un show correcto, que hizo bailar a todos quienes a esa altura ya sufrían con el intenso calor.

Tras la sólida y ganadora participación de Nicole, Lucybell parecía tener la labor ganada de antemano. Es conocido su oficio en estas lides, y si a eso le sumamos su batería de hits, el concierto se auguraba como un punto alto de la jornada. Pero algo pasó. El trío de Claudio Valenzuela no mostró la rotundidad de otras ocasiones. A pesar de incluir canciones como 'Fe', 'Mataz', 'Sálvame la vida' y 'Ave Fénix', entre otros, el efecto no fue el deseado, más que nada por la floja interpretación, pues hablamos de un nombre que era esperado en el Estadio Nacional. No hay que alarmarse, un tropiezo lo puede tener cualquiera y la experiencia de Lucybell dará una nueva cita ganadora.

Con el protagonista sol ya bajando su intensidad, Nano Stern subió al Escenario Rojo a las 18:30 horas, momento en que junto a sus excelentes músicos dio puntapié a uno de los grandes shows de la jornada. 'El vino y el destino' hizo saltar a la asistencia desde el primer segundo, configurando el comienzo de un set que supo mezclar de manera inteligente diferentes ritmos, ejecuciones y discursos llenos de sabiduría. Nano compartió un vino con el público, brindó y se lo echó al bolsillo. Si bien la guitarra eléctrica sonó muy baja en los primeros temas, la banda debe haber sido una de las más contundentes de toda la Cumbre. Fue así como sonó 'La raíz', 'Festejo de color' (esperanzado en rockear con hijos de inmigrantes colombianos y haitianos en futuro) y 'Carnavalito del ciempiés', popularizada hace tantos años por Mazapán. Tras el baile nortino, se metió en la pantalla el saludo de inicio para Joe Vasconcellos, pero rápidamente el error fue enmendado y Nano interpretó una de las canciones más bellas de su repertorio, 'Necesito una canción', con la que finalizó un show absolutamente redondo.

El listón dejado por Nano Stern fue demasiado alto, pero Joe Vasconcellos es un hombre curtido y sabio. Con un público merecidamente ganado, el cantante entregó lo que todos esperaban, sólo clásicos. 'Sed de gol' trajo el carnaval, 'La funa' perdió en velocidad pero ganó en cadencia, 'Las seis' fue pura celebración, con la gente robándose el protagonista y cantando la letra, al igual que en 'Huellas'. Es tal la identificación que el músico ha labrado a través de los años, que no sería extraño verlo recibir el premio máximo del festival en una próxima edición. Lo tendría más que merecido.

No todo fue éxito en esta Cumbre Del Rock. A las 19:55 horas apareció en escena López, el ex Los Bunkers que presentó uno de los shows con menor respuesta positiva del público. El músico empezó con problemas, una partida en falso no hizo más que atrasar un setlist que sólo tuvo como punto alto la ejecución acústica de 'Quien Fuera' de su ex banda, consiguiendo una íntima y aplaudida versión. En verdad López dejó demasiados silencios entre tema y tema, recibiendo solo tibios aplausos de un Nacional que estaba practicamente lleno. Si bien se dio el tiempo de agradecer la figura relevante de González y Henríquez en su vida, Álvaro no logró su cometido, demostrando que no solo por el hecho de haber liderado una gran banda, las cosas serían fáciles. ¿Lo bueno? ...tiempo y talento hay de sobra para revertir las cosas.

Entre homenajes y varias actuaciones, La Cumbre del Rock Chileno 2017 sirvió de plataforma para el debut en vivo de Díacero, el proyecto que incluye a los ex La Ley Mauricio Clavería, Pedro Frugone, Luciano Rojas y Coti Aboitiz, al que se les une el vocalista Ignacio Redard. Su inclusión en el bloque fuerte del certamen -tras una larga espera, notada por las pifias de los presentes- se debió sin duda a los quilates y experiencias de los músicos, pues sólo tienen una canción hasta el momento, 'Ecos', que pasó sin pena ni gloria en un set cuyos aplausos se llevaron los clásicos de su anterior agrupación, desatando el karaoke generalizado: 'El duelo', 'Tejedores de ilusión', 'Doble opuesto' y 'Día cero', que volvieron a recordar que la banda liderada por Beto Cuevas será siempre una de las grandes ausencias y deudas del evento. Fue una carta de presentación, llamando a la espera por más material propio.

Tras el emotivo show de Jorge González y una desordenada entrega de premios, vino el turno del recientemente galardonado Álvaro Henríquez y Los Tres, banda en la que actualmente sólo lo acompaña Titae como miembros fundadores. A las 22:45 horas 'Bolsa de mareo' rompió el silencio con un sonido que dejó mucho que desear, pues no fue hasta 'La torre de Babel' que los técnicos pudieron ecualizar mejor. Sin embargo, los problemas continuaron; la primera mitad de 'Hojas De Té' sonó sólo a través de los retornos, hecho que indignó al público y a la producción. Pese a todo, Henríquez nunca dejó de tocar, para que en la parte de los solos por fin todo se arreglara y comenzara verdaderamente el show. 'Tírate' (con la participación de Mon Laferte, otra de las estrellas de la jornada) fue sólo el comienzo de un setlist cargado de éxitos, que dejaron disfónicos a más de alguno. 'Amor violento', 'Déjate caer' (versión Café Tacvba, con baile de Cuti Aste y todo), 'La primera vez', 'He barrido el sol', 'La espada y la pared' y 'Restorán' fueron las canciones precisas para marcar uno de las grandes presentaciones de la Cumbre, una que al son de las primeras líneas de la canción principal del "Japenning Con Ja" dijo hasta pronto a Los Tres.

Ya pasada la medianoche, fue el turno de Manuel García. El cantautor es uno de los músicos con mayor crecimiento en los últimos diez años, mismos que lleva el festival. Ha sido realmente increíble la compenetración del público con su música, premiando cada concierto con una asistencia que muchos otros artistas querrían. Sin embargo, esta vez el público era más diverso y -para ser honestos- no muchos conocían su última producción. Pese a ser el mismo Manuel de siempre, la asistencia se comportó bastante tibia con el setlist del cantante, uno que mayoritariamente presentó canciones de "Harmony Lane". Ni siquiera la compañía de grandes músicos -entre los que destacó Mauricio Basualto en batería (ex Los Bunkers)- sirvieron para enfervorizar a los asistentes. Sin embargo, Manuel tiene una experiencia increíble sobre escenario, por lo que igualmente se las arregló para emocionar al público con unos fraseos de 'Corazones rojos' de Los Prisioneros al final de 'Acuario' o realizar una sobervia ejecución de 'Reloj', con un final fantástico comandado por su hijo Emilio en la guitarra eléctrica. El espectáculo de Manuel García fue -como siempre- fantástico, pero en verdad las canciones del último disco no prendieron como se esperaba. Habrá que ver cómo maduran, porque hay una cosa que si es cierta, y esa es que García es uno de los mejores compositores de nuestro país.

La premisa de Chancho en Piedra siempre es sorprender de entrada. Si en la primera Cumbre del Rock Chileno salieron disfrazados de próceres de la historia del país, en esta versión la película se la robó "Lalo" Ibeas, ataviado como la Princesa Leia de "Star Wars", un guiño a la fallecido actriz Carrie Fisher. Sabiendo de antemano del límite de tiempo impuesto, el grupo echó mano a la creatividad para meter la mayor cantidad de canciones, recorriendo de forma efectiva todas sus épocas. Las actuales 'Vientre fuerte' y 'Mi mejor momento' -ambas de "Funkybarítico hedónico fantástico"- figuró con joyas marranas del calibre de 'Guach perry' , 'Yakuza', 'Historias de amor y condón' y 'Eligiendo una Reina', entre otras. No sólo eso, los guiños a la cultura popular también fueron parte de su entretenida presentación: Un homenaje a George Michael en 'Multirricachón' fue ampliamente aplaudido. Para movilizar masas, Chancho en Piedra tiene pocos rivales a la altura.

Como si se tratase de una ironía, la reciente edición de la cumbre dejó en claro que el pop es el género dominante hoy en día. Los ejemplos se vieron durante todo el día, con la revelación provocada por el impresionante concierto de Mon Laferte o que las objeciones a Javiera Mena podrían tener asidero sólo en su capacidad vocal, porque en materia de espectáculo pocos lo entienden mejor que ella.

Se sabe: Un festival nunca dejará a todos felices con la elección de artistas, pero llamó la atención la ausencia de grupos metal como All Tomorrows y Nuclear, de un presente increíble; y también la exclusión de nombres jóvenes que han hecho de la movida indie un lugar interesante: Niños del Cerro, El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco, Adelaida, Chini and The Technicians, Amarga Marga, Patio Solar o Intimate Stranger merecían un lugar. Como símbolo de continuidad habría sido potente. Otros, como Javier Barría, El Bloque Depresivo -o cualquier de los proyectos de "Macha" Asenjo, gol seguro-, BBS Paranoicos y un interesante etcétera debieron integrar la lista.

Sumando y restando, La Cumbre del Rock Chileno se consolida como el refugio más importante en materia de masividad para la música nacional. Cerca de treinta mil personas asistieron al Estadio Nacional, asestando un golpe (nuevamente) a los que dudan del alcance del arte creado en esta tierra. Los homenajes a Jorge González y Álvaro Henríquez fueron la postal de una jornada que igualmente alcanzó altas cuotas de emotividad.

Rodrigo Bravo
Jean Parraguez
Fotos: Peter Haupt Hillock - Jorge López C.

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