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Gorillaz: Fiesta en el fin del mundo

Gorillaz: Fiesta en el fin del mundo

La espera de años fue justificada con un show bombástico
Gorillaz: Fiesta en el fin del mundo

Martes 20 de marzo, 2018
Movistar Arena

Primero, la noticia: pronto habrá un nuevo disco de Gorillaz. Lo confirmó Damon Albarn anoche, aunque en tono de broma aseguró que, si la información se propagaba, negaría haberlo dicho. Luego vino el estreno mundial de 'Hollywood', una de las canciones del próximo álbum, con la participación pregrabada de Snoop Dogg y con Jamie Principle, todo un ícono y pionero de la música house, de cuerpo presente haciendo bailar al Movistar Arena al ritmo de la ironía. "Hollywood es donde está la gente hermosa", dice parte de la letra del tema, seguidor fiel de la senda de colaboraciones y beats contagiosos trazada por "Humanz", el último álbum del proyecto.

Cuando le preguntaron hace unos meses a Albarn si el más reciente trabajo de Gorillaz aludía a Donald Trump, no negó su dimensión política, pero planteó que, más bien, se trataba de un disco imaginado como el soundtrack para una fiesta posterior al apocalipsis que un lider de semejante calaña podría causar. Llegado ese momento, según lo expuesto anoche por el inglés, las barreras entre géneros musicales, y por ende entre razas y clases sociales, desaparecerán para abrir paso a un sonido flexible que abarca todo lo existente en el amplio espectro de la música popular. Las canciones del ecléctico "Humanz" están hechas para un momento que Gorillaz viene presagiando hace mucho. Durante 'Tomorrow Comes Today', en la que Albarn con su melódica cita al héroe jamaiquino Augustus Pablo, las pantallas proyectan el video del tema, en el que aparece un simio diseñado por Banksy que lleva la siguiente advertencia: "Ríete ahora, pero un día nosotros estaremos al mando".

El concierto en sí es como una degustación en la que importa más la variedad que la coherencia. Los dispares intereses de Albarn son el único hilo conductor y, con la perspectiva que brindan tanto el paso de los años como la combinación de épocas dentro del setlist, es posible apreciar cómo su foco se ha ido alejando cada vez más de lo que hacía en sus inicios. Canciones del debut homónimo de Gorillaz, como las guitarreras 'Punk' o 'M1 A1', calzan perfectamente dentro de la estética de Blur, pero no hay forma de que el cuarteto llegue a sonar alguna vez como 'Saturn Barz', en la que se recurre al dancehall y al AutoTune, menos que apuesten por mezclar frenéticamente rimas y electrónica como sucede en 'Garage Palace', comandada por la presencia electrizante de la rapera londinense Little Simz.

2-D, Murdoc, Noodle y Russel son un mero decorado en las pantallas. La acción se concentra en los músicos de carne y hueso, con natural énfasis en Albarn, adorado en nuestro país, al que describe diciendo "Chile is fun" y luego repitiendo extasiado "fantástico, fantástico, fantástico, Chile" durante 'Plastic Beach'. El concepto de banda virtual ha perdido fuerza ante la banda real y el protagonismo recae en los hombros de un líder que originalmente deseaba ocultarse tras las animaciones, pero no puede bajarle el volumen a su monumental carisma.

Gorillaz goza de buena fortuna porque, si bien las cosas no han salido como se esperaba al comienzo, a decir verdad han resultado mucho mejor. Albarn usa su plataforma para montar una caravana que brinda espectáculos de alto vuelo. Por el escenario pasan músicos de culto como Pauline Black, la voz de los emblemas ska The Selecter ('Charger'), o Peven Everett, otro baluarte house ('Strobelite', 'Stylo'). Suenan singles tremendamente exitosos como '19-2000', de altísimo grosor; 'Clint Eastwood', casi al final de la noche; 'Dirty Harry', con sus deliciosas teclas; y 'Feel Good Inc.', el peak anímico del show. En la última, participan los mismísimos De La Soul (también presentes en 'Superfast Jellyfish'), en lo que sólo podría considerarse un lujo dentro de otro lujo. Sencillos de menor repercusión, pero muy queridos por los conocedores, como 'El mañana' y 'Kids with Guns' tampoco se quedaron fuera de una presentación que abarcó 25 temas en total.

Amo y señor de la jornada, Albarn hace de todo en su fiesta postapocalíptica. Lo vemos tocar la dulce 'On Melancholy Hill', que no es más que su propia 'Waterloo Sunset'; lo vemos rapear en 'Rhinestone Eyes'; lo vemos internarse en el público; lo vemos con guitarra eléctrica y acústica, en los teclados, con su melódica; lo vemos cantar encima de una percusión lounge en 'Last Living Souls'. En un momento incluso juguetea con una keytar, instrumento asociado indisolublemente a los años ochenta, pero también, en estos lares, a la cumbia sound y a la villera. Cuando Gorillaz abandona el escenario, antes del bis que parte con 'Hong Kong', el recinto se ilumina con los celulares de todos los presentes. Así de animadas quedan las personas con este circo ambulante que ojalá viniera más seguido. Un pendiente menos en la cartelera local.

Andrés Panes
Fotos: Jaime Valenzuela (DG Medios)

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