Se encuentra usted aquí

Depeche Mode: Somos los revolucionarios

Depeche Mode: Somos los revolucionarios

Un show perfecto y sobrecogedor
Depeche Mode: Somos los revolucionarios

Miércoles 21 de marzo, 2018
Estadio Nacional

El rock era una cosa antes de Depeche Mode, y una muy distinta después. Independientemente de que ya se usaban elementos electrónicos en el estilo desde antes de su aparición, fueron estas estrellas encendidas del synthpop quienes configuraron la alquimia perfecta y convirtieron los secretos de la cultura electrónica en oro. Dave Gahan, Andrew Fletcher y, sobre todo, Martin Gore, deben ser de los artistas más importantes de la música popular del siglo XX. El impenetrable murallón del hard rock que lograron romper a punta de sintetizadores y dance, abrió camino a nuevas formas, nuevas músicas. El rock nunca fue igual –guste o no– luego de que 'Just Can't Get Enough' entrara a rotar en las radios al lado de Led Zeppelin y Queen. Casi 40 años después, su influencia es incuestionable (algo de lo que hablamos en el último número de nuestra revista). Con su último disco bajo el brazo, “Spirit” –donde los ingleses se ponen más políticos que nunca–, regresaron al país para brindar un espectáculo sin parangón. Sobrecogedor. Emocionante. De primer nivel.

El público esperaba con ansiedad el inicio del show. ‘Revolution’ de The Beatles era usada como fanfarria para la entrada triunfal de los de Essex, en un gesto que tiende un puente simbólico hacia la urgencia del mensaje conceptual de “Spirit”, pero también simboliza ese otro guiño que es emparentarse con la banda que también cambió todo antes que ellos. Pararse en hombros de gigantes, le dicen. El sonido potente, nítido e inconfundible del trío (devenido en quinteto para efectos de sus presentaciones en vivo) se puso de manifiesto con ‘Going Backwards’, uno de sus últimos singles. La respuesta es una ovación, y poco importa si en lo musical, la canción se mueva dentro de su zona de confort y evoque otras épocas de su propia historia. Gahan despliega todos sus atributos como frontman: gira como un trompo y posa con total libertad en una performance sensual. Canta con delicadeza y salvajismo a la vez, y al público no le queda otra cosa que rendirse a sus encantos. Por si aún hay que despejar alguna duda, apelan inmediatamente después a uno de sus clásicos: ‘It’s No Good’, del maravilloso “Ultra”, el disco que significó la salvación para Gahan y que no hace mucho cumplió dos décadas, siendo celebrado con varias de sus canciones durante esta gira.

En esos primeros quince minutos, Depeche Mode ya había demostrado su excelencia, dejando en claro que durante las dos horas de concierto, eran ellos los que manejarían las emociones de las cerca de 50 mil personas que llegaron al estadio. Su movilidad musical continuó con las sucias y oscuras ‘Barrel of a Gun’, ‘A Pain That I’m Used to’ y la increíble ‘Useless’, con la maciza línea de bajo marcando el pulso. ‘Precious’ y ‘World in My Eyes’ incentivaron el baile a punta de su infalible beat electrónico, en lo que fue sólo una de las señales de su magnífico despliegue musical.

Del ambiente de disco –en la mitad del show– se permitieron bajar los decibeles para crear un clima melancólico a cargo del cerebro de la banda, Martin Gore. Sólo con el acompañamiento del gran músico que es Peter Gordeno (desde los teclados), el arquitecto Gore se aventura en el canto, con una voz insondable que golpea en el pecho y deja sin aliento. No es un crooner, pero su afinación es sublime. No tiene ese color cantinesco a lo Tom Waits, pero su profundidad conmociona. ‘Insight’ y más tarde ‘Strangelove’ sonaron con esa intimidad que atemoriza, porque desnuda. Claro está que su genialidad en las máquinas y las cuerdas es invaluable, creando un universo único, sin embargo, es increíble lo que logró cuando redujo a Depeche Mode a su mínima expresión es estas dos canciones.

Los éxitos continuaban –‘Home’ (donde se sintió la vibra del público comandados por Gore y Gahan), ‘In Your Room’, ‘Where’s the Revolution?’– bajo una propuesta escénica pulcra. Iluminación perfecta, pantallas con la transmisión en blanco y negro de alto contraste (en línea con la visualidad creada por el cuarto Depeche Mode, Anton Corbijn), y algunos audiovisuales creados especialmente para la gira. Todo era de una fineza primorosa. En ‘Everything Counts’ visitaron su pasado más seminal, el del synthpop primal y contagioso. Todos bailando como si el Estadio Nacional fuera la Blondie. El músculo de sintetizadores continuó con los himnos de la cultura alternativa ‘Stripped’, ‘Enjoy the Silence’ y ‘Never Let Me Down Again’, en otros de los pasajes altos del concierto donde su intensidad pareciese no tener límite, sonando gigantes.

El final, como no podía ser de otra manera, fue a toda máquina. El dramatismo de ‘Strangelove’, el desgarro de ‘Walking in My Shoes’, la energía de ‘A Question of Time’, y la irresistible ‘Personal Jesus’, dieron la vuelta completa al cosmos sonoro de Depeche Mode. El caudal de voz descomunal de Dave Gahan y la ejecución de una banda insobornable, marcaron, otra vez, una noche para atesorar. Insuperables. Un viaje no solo por el pasado, sino por el presente y futuro, porque el pulso de los ingleses sigue tan vivo, tan actual, tan vigente como hace cuatro décadas atrás. Gahan, Gore y Fletcher han construido un corpus amplio, distintivo, consistente. Rebelde. Porque todo lo que han logrado y han transmitido, lo han hecho con la sapiencia de los que saben que las revoluciones no se construyen en un día.

César Tudela
Fotos: Peter Haupt

Galería Asociada: 

Tags: 

COMENTARIOS

Contenido Relacionado

Tipo Banda Título Hace...
Novedades Kurt Uenala Kurt Uenala se presenta con su proyecto Null + Void 1 mes 5 días
Galeria Depeche Mode Depeche Mode - Global Spirit Tour 1 mes 6 días
Artículos Depeche Mode Francisco Ortega: 12 actos de fe por Depeche Mode 1 mes 1 semana
Novedades Revista Rockaxis #179: Anticipando el regreso de Depeche Mode 1 mes 1 semana
Revista Rockaxis #179 1 mes 2 semanas