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Black Sabbath: Festivity in black!

Black Sabbath: Festivity in black!

Una cita histórica con los creadores del heavy metal
Black Sabbath: Festivity in black!

 

Viernes 4 de Octubre de 2013

Estadio Monumental

Después de 35 años sin un nuevo disco de estudio con Ozzy Osbourne en la voz, desde aquel lejano y confuso “Never Say Die!” de 1978 (que título más profético de cara al presente de la banda), parecía una eterna quimera volver a soñar siquiera con esa remota posibilidad. Pero en la vida a veces hasta lo más remoto se hace tangible y el inspirado y elogiado “13” emergió como un renacimiento en negro, como un disco abrazado por la crítica y fans para poder decir con total propiedad “volvió Black Sabbath” (o al menos ¾ partes de la banda). Por ello, la segunda visita al país del cuarteto de Birmingham -no olvidar que en septiembre de 1994 el grupo se presentó en Chile en el primer festival Monsters of Rock junto a Kiss, Slayer y los nacionales de Tumulto en la Estación Mapocho, también con 3 miembros originales y con un Bill Ward que tuvo una pobre performance arruinando completamente un temazo como ‘Headless cross’-, era aguardada como una de las visitas más anheladas del año en la “Súper semana del metal” donde 3 shows reunieron a más de 130.000 fanáticos, demostrando que el Metal no es sólo música, sino que es un estilo de vida que reúne a generaciones completas en torno a una pasión que se lleva pegada en la piel.

Megadeth

Disponiendo sólo de una hora de actuación, estaba claro que el combo del colorado Mustaine pondría sobre el stage una selección de sus grandes éxitos, pero consciente de la eminencia a la que estaba teloneando, decidió en vez de eso, tocar parte del material más pesado de la banda. Así, y tras un film que nos mostraba como un brazo robotizado tallaba el logo de Megadeth en acero, el grupo salió a por todas con 'Hangar 18'. Hoy no habría cabida para cortes melódicos como 'A Tout Le Monde' o 'Trust', pero si mucha potencia thrashera con 'Wake Up Dead' e 'In My Darkest Hour' y 'She-Wolf'. La banda no daba respiro tocando una canción tras otra, y el público los recibió con la ovación fiel y enfervorizada como se trata a una banda que en Chile siempre juega de local. Sin ráfagas de viento esta noche que se llevaran el sonido de un lado a otro, el único momento donde todo el mundo decidió retomar aliento fue con 'Kingmaker' la única canción que sonó del nuevo disco, y viendo la reacción del público, a Mustaine le debe haber quedado muy claro el poco aprecio de los fans por "Super Collider".

Las pantallas acompañaban con abundantes imágenes, incluso algunas secuencias de la película el "Mundo de Wayne" fueron proyectadas; en 'Peace sells' apareció fugazmente Vic Rattlehead arengando al público y durante el cierre con 'Holy Wars' incluso se vió una imagen de Pinochet junto a otros tristemente célebres personajes de la historia negra de la humanidad. Lo de Megadeth esta noche fue justo, preciso, notable y contundente e incluso con un Mustaine en mejor estado vocal que en visitas anteriores, brindando un gran aperitivo para lo que se venía. Y atención que al parecer los planes para la banda el 2014 son tocar completo su disco "Youthanasia", que ya cumple 20 años.

Black Sabbath

Siendo las 21.15 horas, la oscuridad de la noche se tornó siniestra con un aura de ritual, donde una comunión de 50.000 almas que llenaron el Estadio Monumental hasta las banderas, se aprestaban a ser partícipes de una descomunal misa negra. El inicio con los sones de guerra de 'War Pigs' fue tan aplastante, impactante y demoledor, que la gente sólo podría salir de su trance dos horas después. Con un sonido sencillamente impresionante por su calidad, Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Geezer Butler más el aporte invaluable de Tommy Cufletos, vinieron a reclamar el trono que les pertenece, con todo el honor y con toda la gloria, como los padres del heavy metal. Sencillamente un inicio que fue puro éxtasis.

Con un promedio de edad de 65 años entre sus miembros originales, costaba asimilar tanta perfeccción y clase en la interpretación en el bajo de Butler y sus dedos poseídos, o el sonido brutalmente penetrante de la Gibson SG de Iommi, ese riff master que inventó cada capítulo de la Biblia del metal. Tocando con una sonrisa en su cara, a Iommi se le notaba a 1 km de distancia cómo estaba disfrutando del show, y es que los dioses también saben sonreír, su performance fue rutilande y estelar, el peso brutal de su riffeo y la mágica pulcritud de sus solos, hacían inconcebible pensar que este hombre está luchando contra un maldito cáncer. Y con John Michael Osbourne, el loco Ozzy para los amigos, como siempre llenando cada rincón del estadio con su mágico carisma, con su simpatía y con una voz muy correcta y precisa para hacerle real justicia a los temas, a pesar de algunos pequeños desajustes en el tempo de un par de canciones.

Cada canción era recibida con auténtico júbilo y pletesía por esa masa humana que era testigo de un momento único (y quizás irrepetible), en nuestra historia local, asi clásicos como 'Into the Void', 'Snowblind' y el material del disco nuevo que en vivo demostró estar al mismo nivel de calidad, como 'Age of Reason', sacaban espontáneos aullidos y alaridos en medio de su interpretación ante tanta perfección que emanaba del escenario, todo acompañado de excelentes imágenes de imagenería satánica en las tres grandes pantallas.

Luego llegó el tema homónimo, 'Black Sabbath', la canción que todo lo inició, el tema que le dió forma y sonido a un nuevo estilo musical, el tritono más famoso de la historia del heavy metal, el "diabolus in musica", todo eso y mucho más representa la canción 'Black Sabbath' que sonó tan feroz y brutalmente pesada que parecía que los cimientos de concreto del estadio no podrían soportar tanta potencia, y digamos las cosas como son, Tommy Cufletos tuvo una performance tan brutal, salvaje e impresionate que hasta la viuda más acérrima de Bill Ward tuvo que morderse la lengua. Ni en sueños Ward podría siquiera llegar a tocar cercanamente a la forma en que Cufletos castiga y destroza su kit, y al igual como sucede en Judas Priest con el look de Richie Faulkner que recuerda a un joven KK Downing, la frondosa barba y el cintillo en el pelo que lucía Cufletos, recordaba a un joven Bill Ward, siendo Tommy el arma secreta y vital que permite que Sabbath suene hoy en día tan aplastante 45 años después de sus inicios.

Tras la gran 'Behind the Wall of Sleep' vino un pequeño y genial solo de Terry Geezer Butler, donde le bastaron sólo un par de minutos para reafirmar su estado de forma impresionante, tocando de una forma increíble toda la noche, para luego provocar la locura con 'N.I.B.', seguir con otra nueva 'End of the Beginning', el clásico 'Fairies Wear Boots' y la instrumental 'Rat Salad' que dio paso una vez más a una demoledora exhibición de Cufletos y su solo de batería de 10 minutos, donde su velocidad, brutalida y técnica hizo aullar como una manada de lobos al estadio y pocas veces he visto un solo de batería más vitoreado y celebrado por el público como el de esta noche.

La recta final se iniciaba con ese monstruo que es 'Iron Man' donde Ozzy se comió el escenario, para seguir con 'God Is Dead?' cantada por todo el público, claro síntoma de los bien que los fans recibieron al disco "13", y quizás la sorpresa de la noche, el rescate de la genial y tremenda 'Dirty Woman', donde las pantallas regocijaron a la concurrencia masculina con un sin fin de grandes pechos femeninos. La monumental 'Children of the Grave' le ponía su brutal lápida a la noche, para luego de unos minutos, regresar con el bis final con la intro de 'Sabbath bloody sabbath' y engancharlo con uno de los riffs más famosas de la historia, ese de 'Paranoid' que podría levantar a un muerto de su tumba, redondeando un gran set list, demostrando también que los nuevos temas se paran de igual a igual ante los clásicos, aunque de seguro las dos horas de show se hicieron cortísimas para los 50.000 que fuimos testigos de un show sencillamente apoteósico.

En la parte final de su carrera, Black Sabbath vino a demostrar su renacimiento en el último confín del mundo, a perpetuar una longevidad que ha sido capaz de superar todo tipo de obstáculos, por lo que soñar con un otro nuevo disco de estudio, hoy se ve como algo factible, porque sería la forma perfecta de cerrar el círculo de la banda que hace 45 años germinó ese adorable hijo bastardo que es el Heavy Metal. Esta noche vinimos a decir presente y dar las gracias a una institución fundamental y nos vamos con el corazón hinchado de regocijo y una gran deuda saldada. A veces la vida, aunque sea por un par de horas, puede ser perfecta.

Cristian Pavez

Fotos: Ignacio Gálvez

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