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Bajo la custodia de Queens of the Stone Age

Bajo la custodia de Queens of the Stone Age

Seguiremos comentando por años su concierto de anoche
Bajo la custodia de Queens of the Stone Age

Miércoles 21 de febrero, 2018
Movistar Arena

Tal como en la anterior visita de Queens of the Stone Age, el actual proyecto de Alain Johannes, amigo entrañable de Josh Homme y ex colaborador de su banda, fue el encargado de abrir el show. El compositor ha logrado constituir junto a los hermanos Foncea un núcleo sólido de fraternidad como banda (y de un lazo afectivo con el público local), donde el espíritu Eleven ha florecido de manera orgánica. Felo, a cargo de los teclados –y de hacer el bajo con su mano izquierda, tal y como lo hacía Natasha Schneider- se ha compenetrado de forma excepcional en su rol, sorprendiendo con su pulcra ejecución y su soporte vocal. Basta con escuchar cómo ha evolucionado ‘Reach Out’, una canción recurrente en sus setlists.

De igual modo, la presentación también tuvo varias sorpresas, como la inclusión de canciones de los primeros discos de Eleven, como ‘Ava Tar’, ‘This Little Finger’ y ‘You Are My Diamond’, en donde Johannes relució sus mejores dotes como guitarrista de rock, con riffs pesados, misteriosos y voluminosos, más algunos solos de escuela noventera. Acompañado del mejor sonido que se la escuchado en sus diversas presentaciones que realiza cada vez más frecuentemente en el país, cuando finalizan con ‘Why’ y ‘Making a Cross’, se entiende de dónde Homme sacó varias de las cadencias y espíritu del QOTSA de la era "Rated R". “Chileno, chileno, chileno”, era el grito que se escuchó en algunos sectores de la cancha.

***

Pongan a Jon Theodore en el imaginario salón de la fama de los mejores bateristas de rock que han tocado en nuestro país. Una vez prendido, el motor de Queens of the Stone nunca dejó de rugir y ni siquiera una aparente lesión en la mano pudo frenarlo hasta el final con la apoteosis stoner de 'A Song for the Dead', en la que interpretó su ¡segundo! solo de la noche. El primero ocurrió durante 'No One Knows', una canción tan clásica que la gente corea su riff, donde Theodore se explaya, pero desde la musicalidad y no desde el onanismo, lo que hace que sus dos intervenciones en solitario justifiquen a plenitud su existencia. Aunque obviamente Josh Homme fue el protagonista absoluto del concierto, el batero se convirtió en el auténtico héroe de la jornada del miércoles en la noche. O, por lo menos, fue el mejor secundaria imaginable dentro de una banda de por sí estelar en su desempeño.

Aparte de reivindicar los solos de batería, tan temidos por quienes siguen atorados con el empalagoso y recurrente virtuosismo de décadas pasadas, los Queens of the Stone Age apuestan por desafiar otras convenciones sobre cómo deberían o no ser las cosas en el contexto de la música comandada por guitarras eléctricas. Lo primero que vemos de Homme es su silueta bailando 'Walk the Night' de The Skatt Brothers, el tema envasado de 1979 con el que el grupo inicia sus conciertos, una imagen que de inmediato rompe con los estereotipos asociados al comportamiento de un rockero sobre el escenario. A pesar de su carisma pendenciero, probablemente una extensión de su conocida mecha corta, el frontman de QOTSA está lejos de ser un cliché ambulante tanto en su sonido como en su actitud, dos ámbitos en los que es fácilmente perceptible su esfuerzo por escapar de lo típico. Por ejemplo, su breve speech acerca de la importancia de tratar amablemente a otras personas, con especial deferencia hacia las mujeres, fue una evidente autocrítica por la agresión injustificada que cometió contra una fotógrafa hace algunos meses.

Durante años se ensalzó a la banda como el futuro del rock. Hoy ya son su presente y, es más, nos atreveríamos a decir que son también sus custodios, no sólo porque conocen al dedillo las tradiciones del género, como quedó claro cada vez que aumentaron catárticamente las revoluciones, sino porque entienden las claves que lo mantienen actualizado y con posibilidades de seguir expandiéndose. A lo largo del show de anoche, presenciamos la incorporación de diferentes escuelas sonoras, muchas de ellas en su momento antagónicas al rock, como los crooners a los que se nota que Homme ha estudiado o la música de baile que empapa al suelto de caderas "Villains". Sintetizadores de eco new wave, como salidos de un LP de Gary Numan, aparecen en 'Feet Don't Fail Me', mientras el espíritu de los Talking Heads vive y colea en 'If I Had a Tail'.

La banda es atronadora y relampagueante en todo momento, excepto cuando adopta la densidad como postura y apuesta por canciones como 'You Can't Quit Me Baby', mayormente fantasmagórica aunque al final explosiona, o la maravillosa versión de 'Hangin' Tree' hecha junto a Alain Johannes, de excelente cometido en la apertura de la jornada junto a los hermanos Foncea. Una vez más, Chile se rinde a Queens of the Stone Age y el grupo, a cambio, nos entrega otro concierto para seguir comentando por años.

Comentario Queens of the Stone Age: Andrés Panes
Comentario Alain Johannes Trío: César Tudela
Fotos: Juan Pablo Maralla

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