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Juanita Parra: El destino que habita en la sangre

Juanita Parra: El destino que habita en la sangre

"La música de Los Jaivas está inmersa en la naturaleza de nuestro país"
Miércoles 08 Marzo, 2017
Juanita Parra: El destino que habita en la sangre

Hace 27 años, Juanita Parra aceptó la propuesta de sus tíos para encargarse de continuar el legado de su padre, el baterista fundador Gabriel Parra, como el pulso irrefrenable de Los Jaivas. La suya es una historia que se encuentra ligada a la música desde que las primeras reverberaciones de la agrupación alcanzaron sus oídos, incluso antes de nacer, y que carga con la atemporalidad de una banda legendaria del rock latinoamericano.

- Llegaste a la banda a tomar el lugar de tu padre en la batería, pero quería rastrear cuál es tu primer acercamiento a la música, cuando pequeña. ¿Qué es lo que escuchabas, o qué te inspiró a tratar de tocar un instrumento por primera vez, y cuál fue?
- Yo diría que mi llegada a la música fue desde el vientre de mi mamá, a los pies de los escenarios, los últimos meses del embarazo, desde que uno se conecta finalmente con la música. Porque existe la teoría de que los bebés dentro del vientre seleccionan, y escuchan la voz de sus papás y la música, y porque mi mamá me decía que yo me empezaba a mover siguiendo la música, de tal manera que ella no podía quedarse sentada. Entonces, para mí la conexión con la música viene de ahí. Aunque parezca extraño, es lo más sincero, porque ya escuchaba la música de Los Jaivas, y luego, viviendo en comunidad, los livings siempre se ocupaban de salas de ensayo. Entonces todo se amenizaba por la música, creándose, arreglándose - ya en la etapa final - o componiendo, improvisando. Entonces, la música de Los Jaivas es finalmente la música que ha guiado mi vida. Es difícil de entender el nivel de profundidad del lazo con el grupo desde siempre, antes de haberme sentado en la batería. La verdad es que mi trabajo con el grupo, como tal, empezó desde el otro lado, desde lo técnico, porque yo empecé a hacer la iluminación del grupo el año 1985. Básicamente, empezó de ahí. Yo seguía escuchando y conectándome con la música porque tenía que iluminar también acorde a la música que estaba escuchando. De hecho, por eso, siendo muy chica -yo tenía 15 años- mi papá me pidió que estuviera en ese puesto, porque justamente, de alguna manera que yo no recuerdo, él sabía que yo conocía la música de memoria. No sabía de qué manera se había dado cuenta, porque yo no la tocaba. Pero él me dijo “tú conoces la música de memoria, y quiero que tú estés en la iluminación”. Yo me siento en la batería cuando mi mejor amiga se pone a tocar bajo. Antes de eso, lo que me gustaba era entrar a la sala de ensayo y siempre sentarme al piano. Mi primer instrumento fue el piano, desde pequeña, y tocaba mucho y después lo abandoné. En los primeros años toda la estructura de los temas yo me la aprendí de memoria con el piano. Para mí era curioso; no era el bajo, sino que era el piano el que me guió en los primeros años de tocar los temas de Los Jaivas.

- La música de Los Jaivas estaba ahí desde siempre. Pero, aparte de ellos, ¿había otra figura, u otra banda que te inspirara a seguir un camino?
- Yo creo que la banda que me inspiró a seguir un camino finalmente son Los Jaivas, porque era muy fuerte, y vivíamos juntos y todo. Bueno, y porque el destino me terminó poniendo arriba de un escenario haciéndome cargo de un instrumento que desarrolló y creó mi papá como baterista latinoamericano. Pero siendo muy pequeña fui al concierto de los Rolling Stones, y de hecho fue una decisión que tomó mi papá, y tuve que mentirle al colegio diciendo que iba, por ejemplo a una consulta médica (risas) para irnos temprano. Era un concierto de los Rolling Stones el año 1981, en el hipódromo en París, el hipódromo de Vincennes. Primera vez que iba a ver una tocata grande de otra banda que no fueran los mismos Jaivas. De hecho, en esa época las tocatas en Francia no eran gigantes, con la magnitud que después con los años adquirieron, y acá sobre todo en Latinoamérica, como el cumpleaños en el Bellas Artes con 70 mil personas. Pero, en esa época, el primer concierto que yo voy con esa técnica, las luces, el sonido, todo, fue ese concierto de los Rolling Stones. Obviamente no me acuerdo de la gira, pero usaban todos unos colores flúor, y Mick Jagger usaba unas calzas de colores intensos con unas rodilleras, inflaban unos monos...bueno, eso fue claramente un impacto para mí. Después, rápidamente yo tenía posters de los Rolling Stones en mi pieza, y un par de vinilos que conseguí, porque tenía un tocadiscos. Creo que esa fue también otra banda que me inspiró, pero yo no estaba escuchando al baterista. Ni siquiera con mi papá lo hice así, porque mientras él estaba vivo, yo nunca me imaginé que iba a tener que aprenderme la música que tocaba mi papá a nivel de estudiarlo como baterista. Por entonces, yo no me veía tocando en el lugar de mi papá. Lo requeteamaba, lo sigo amando, y yo como hija lo admiraba desde ese punto de vista, pero no estudiaba su forma de tocar, eso nunca pasó. Pasó después, cuando tuve que escucharlo y tratar de aprenderlo...y todavía estoy en eso.

- Tuviste que ensayar un tiempo para poder tocar la batería, un par de años, ¿no?
- (Risas) Es que, imagínate que la banda llevaba 25 años tocando y yo tenía que poder tocar algo para poder subirme al escenario. Como yo había empezado a incursionar en la batería a los 13 años, de manera súper amateur, no tenía cómo estar al nivel que dejó Gabriel en la batería, por lo menos...y sostener la rítmica de una banda y de músicos que están tocando hace 25. Así que, con suerte, lo que ensayé fueron cinco años. Durante ese tiempo, además, creamos el disco “Hijos de la tierra”, entonces aprendí a crear en los talleres de improvisación para terminar creando temas, a grabar, además de aprenderme los temas originales. Por eso fueron cinco años, pero no era un solo tipo de trabajo, yo me iba preparando en todo nivel. Cuando ya podía tocar unos siete temas, empezamos a ir a festivales en Europa. Mis primeros escenarios fueron festivales europeos, antes de venir por primera vez a tocar a Chile. Igual es una historia muy particular la mía, de cómo llegué a la música, de cómo llegué a la banda y de porqué estoy ahí, y sigo ahí, después de 26 años.

- ¿Cómo fue ese momento en que te dijeron, en que te propusieron que tocaras tú la batería en la banda? ¿Te sentiste abrumada, qué sentiste en ese momento?
- Bueno, me sentí 100 % abrumada, porque estaba a pocos días de haber vivido el entierro de mi papá. Entonces, era ciertamente un momento muy especial de la vida, muy difícil de sobrellevar, y la propuesta también era totalmente descabellada (risas). Pero, como casi todo lo que ha pasado en este grupo y en esta vida -  y bueno, la vida es descabellada, - de una manera loca y sin pensarlo mucho dije que sí, que lo iba a hacer y que me iba a preparar y que, bueno, trabajemos, hagámoslo. Nosotros estábamos en Chile en ese momento, porque mi papá fue enterrado acá en Chile. Después teníamos que volver a París, y ahí las cosas cambiaron 100 % para mí, al volver a la casa, al ver el lugar, la batería, y realmente resultaba imposible responder al desafío. Entonces me arriesgué, hablé con Los Jaivas y les dije que no me sentía capaz de hacerlo. Pasaron dos años de eso, en los que no trabajé con ellos, no me preparé, más bien yo me alejé y el año 1990 comenzamos realmente a trabajar juntos.

- En ese tiempo en que lo dejaste de lado, ¿tuviste ganas de hacer otras cosas?
- Millones de cosas... pero lo bonito fue que después nos encontramos y decidimos hacer el trabajo juntos. Ese trabajo lo continuamos haciendo, porque mi papá tenía un don, una capacidad de tocar increíble, rapidez también en sus manos, y fue creando algo que fue creciendo muy rápido, y finalmente en 25 años dejó hecho un camino muy grande. Una batería muy desarrollada, unos ritmos muy complejos, cambiantes. Tú escuchas las baterías y cada frase, cada parte, es algo nuevo, diferente. Entonces, todavía se puede estudiar después de 25 ó 26 años. Todavía puedo seguir estudiando y teniendo el desafío de llegar a hacer cosas parecidas a las que él hacía.

- ¿Piensas que hay algo de predestinación un poco en la historia de Los Jaivas?
- En mi forma de ver la vida, yo creo que uno viene a un camino que uno elige, desde que uno decide venir. Vienes también, yo creo, de otras vidas. Por lo tanto, nada es una casualidad. Todo lo que uno está viviendo, por diversas razones, termina siendo un camino que uno viene preparado para eso. Aunque puede ser doloroso, es parte del aprendizaje que uno viene a hacer y viene a tener, y hay que conectarse con eso y estar agradecido, porque yo creo que ahí uno encuentra un camino correcto en la vida. Creo que a veces, justamente, la gente no se conecta y no entiende bien por qué está aquí, o por qué tiene que hacer las cosas, y se confunde en el camino y al final lo pasa mucho peor. Yo creo que cuando uno se conecta, las cosas por algo pasan. Cuando uno las acepta así, también va entendiendo y buscando su camino. Yo me siento muy agradecida porque, finalmente, el trabajo como baterista en la vida junto a Los Jaivas es lo que yo vine a hacer, y creo que me ha dado mucho, y yo también he sido capaz de entregar mucho también. Ahora, cuando te das cuenta de que el mundo en general es muy machista, haber podido como mujer hacer ese camino y que otros hayan creído que yo como mujer, o como ser humana, siendo mujer, podía hacerlo, es muy bonito. Ése yo creo que es el mensaje que las chilenas perciben, y por eso yo también recibo mucho amor de parte de las mujeres. Sé que para otras mujeres el mundo de la música es mucho más difícil que el mío. Aunque el mío, tal vez, si bien no fue difícil porque se iban abriendo ciertas puertas, estaba acompañado de un dolor que tal vez otras personas no tienen por qué pasarlo. Pero es muy bonito desarrollarse como ser humano y poder ser un ejemplo también para las otras personas, sin creerse tampoco mucho más, sino que yo soy consciente del mensaje que lleva finalmente el trabajo que he logrado hacer en la vida.

- Respecto a la transmisión de la música, como lo que me contabas del primer acercamiento que tuviste en el vientre materno, ¿con tu hija sentiste algo parecido, que estabas transmitiéndole algo?
- De hecho, de manera mucho más intensa, porque yo era la mamá que estaba tocando con ella en el vientre. Yo no dejé de tocar hasta que tuve siete meses de embarazo, entonces fueron hartos meses que pudimos disfrutar las dos, y eso nos conectó aún más como personas, y más encima, con la parte rítmica que tiene ella en el cuerpo...bueno, hoy día, por ejemplo se despertó a las 8:30 de la mañana y lo primero que hizo fue ir a bailar a su pieza (risas). Entonces, tiene una conexión con la música muy grande. No sé si vaya a ser músico, pero sí está conectada con la música.

- ¿Qué consejo podrías darle a todas las artistas, a todas las mujeres que quieren buscar un camino en la música, o que llegan tal vez a una encrucijada como la tuya? Porque, tú tal vez podrías haber dicho que no, y sin embargo dijiste que sí…
- Bueno, justamente eso, que con mucho juicio y con mucho instinto, observando lo que les rodea y la propuesta, hay que decir que sí, y creer en lo que uno hace y en lo que uno es capaz de hacer. Finalmente, uno es mucho más capaz de lo que a veces uno cree frente a las situaciones, porque el miedo también paraliza. Pero no hay que dejar de creer y decir que sí a las cosas, y dar un paso adelante y confiar en lo que uno está haciendo, pero con mucho respeto, con mucho instinto...y si nos referimos a los niños y a las futuras generaciones, buscando la felicidad lo más posible. Creo que ese es un muy buen camino para todo lo que uno emprenda en la vida, y no hay que olvidarlo.

- Los Jaivas parece una entidad atemporal muy potente.
- Creo que la música de Los Jaivas está inmersa en la naturaleza de nuestro país, porque, la verdad es que hemos tocado en tantos lugares y nos hemos conectado con la tierra, con la pachamama, de tal manera que late en la tierra, en lo que se respira. Eso quiere decir que la música de Los Jaivas ya tiene un camino entregado a muchas generaciones, tanto como para estudiarlo como para seguir interpretándolo y seguir disfrutándolo. Los Jaivas en sí, como grupo, tienen un límite yo creo, básicamente, como ha pasado con los demás fundadores, hasta el día en que no estén. No veo que los fundadores que están actualmente tengan ganas de detener las cosas antes, están entregados al destino y me parece muy bonito. Y ahí vamos a estar la segunda generación, siempre, porque mientras ellos estén, corresponde que ellos sean los mayores intérpretes de su propia música. Después que ellos ya no estén, la música va a seguir igual, y ya veremos cómo serán las cosas en ese momento.

Nuno Veloso

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