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Fleetwood Mac: post-Rumours

Fleetwood Mac: post-Rumours

Hablamos con Hernán Rojas sobre una experiencia única en su especie
Miércoles 15 Febrero, 2017
Fleetwood Mac: post-Rumours

“Rumours” de Fleetwood Mac, uno de los discos más exitosos, aclamados y amados de todos los tiempos, nació hace 40 años en Sausalito, California. Hernán Rojas trabajó junto a ellos en el estudio, remezclando singles del registro y posteriormente grabando lo que sería “Tusk”, que a pesar de haber causado críticas dispares, hoy se alza como uno de los mejores elepés de la historia.

En su libro “Making Rumours” (2012), el productor Ken Caillat, que trabajó con Fleetwood Mac en “Rumours” (1977) y “Tusk” (1979), relata su travesía, junto a su perro Scooter, rumbo a lo desconocido y hacia el destino de registrar y presenciar a la vez el nacimiento de una de las piezas de música más importantes de la historia. Al ingeniero de grabación, luego de haber sorprendido a la banda con su trabajo al mezclar el single 'Rhiannon' para su difusión radial, se le presenta la oportunidad de grabar el nuevo álbum de Fleetwood Mac, un disco que emerge en la historia de la banda en medio de una turbulenta conjunción de líos sentimentales y emocionales.

Con la llegada del guitarrista Lindsey Buckingham - que trajo con él a la cantante Stevie Nicks – detonaba el éxito comercial de “Fleetwood Mac” (1975), conocido también como el “White Album”, trayendo consigo vientos de cambio para una banda de blues respetada y cuyos guitarristas cargaban siempre con una extraña aura: problemas psiquiátricos y dependencias. Las sesiones de grabación estuvieron marcadas por la química y la tensión interna, provenientes de la separación de Lindsey y Stevie por un lado, de John McVie con Christine McVie por otro lado, y de Mick Fleetwood con su esposa. En el lugar del productor, Ken Caillat y Richard Dashut (productor del álbum blanco), como socios, se encuentran en negociación permanente con la banda y sus fuerzas creativas para generar magia imperecedera.

Hernán Rojas, reconocido ingeniero de sonido, quien tuvo la oportunidad de trabajar con la banda, nos cuenta cómo fue compartir con el conjunto  en un momento definitivo de su carrera.

- ¿Hernán, cómo llegaste a trabajar junto a Fleetwood Mac? Porque, tú estudiaste sonido en Estados Unidos.
- Yo me fui en el año 74 en barco, desde Valparaíso, con el sueño que siempre había tenido desde chico, desde los 12, 13 años. Yo siempre había soñado con estar en Los Angeles, en la industria de la música, quería estar ahí. Yo me iba a ir con un amigo. Curiosamente, este amigo mío que era muy hippie en aquella época – y lo menciono por nombre, Carlos Guerrero- después se metió al MIR y está entre los desparecidos, asesinado.

Bueno, entonces ese sueño de irse a California, finalmente lo cumplo. Me voy en un barco, me consigo un pasaje con un pariente. Eran pasajes muy baratos, porque yo no tenía plata, ni mi papá ni mi familia tenía, en esa época, para apoyarme. Entonces, me fui en este barco de carga, y ¡fíjate esto! Curiosamente, llevaba una casetera chiquitita, una Philips que era rectangular, y tenía dos o tres cassettes, que – si mal no recuerdo – eran una recopilación hecha por mí, que tenía de todo, la otra era un disco de los Beatles – que podría haber sido “Revolver” - y el tercero, era de Fleetwood Mac, y lo oía, y lo oía, y lo oía.

Fue un viaje que duró un mes, sin ninguna certeza de ningún tipo, de qué iba a pasar. Menos aún de que iba a estudiar sonido, porque yo iba a estudiar música. Después estudié sonido allá, y por casualidades de la vida, una amiga chilena de la Quinta Región, me dice: “oye, yo conozco al dueño de un estudio que, aparentemente, es uno de los mejores estudios de los Estados Unidos. Yo te voy a hacer la conexión.” voy, golpeo la puerta, una puerta así como media secreta, del Village Recorder – donde todo el mundo de la música ha pasado  –se abre la puerta y hay un espejo así como de Alicia en el País de las Maravillas, pero lleno de discos de oro. Dije “ah, mierda, ¿qué es esta huevada?”, y ahí, bueno, grababa mucho Bob Dylan con The Band, “Basement Tapes”, todo ese período de ellos, Santana, los Rolling Stones con “Goats Head Soup”...y me dieron la pega. Me la dieron, motivados principalmente porque estaba grabando Milton Nascimento con Herbie Hancock y Wayne Shorter. Me preguntaron si yo hablaba portugués, y yo dije que sí (risas), lo que no era cien por ciento verdad. Igual hablaba un poco, porque había escuchado mucha música brasilera, sobre todo con mi papá. Ésa fue la entrada. Bueno, en ese período, antes de Fleetwood Mac, me tocó grabar dos álbumes con Neil Diamond, el último álbum de estudio de The Band, “The Last Waltz” - que es la película con Scorsese – lo grabamos en el estudio B, el primer demo de Prince, Frank Zappa, Supertramp...o sea, la verdad, es que, pasaron muchos artistas grandes por ahí.

La cosa divertida es que, estando justamente tomando unas vacaciones en la bahía de San Francisco, al otro lado, en Marin County, en la casa de unos amigos, y no sé cómo me ubicaron del estudio, me dicen “compadre, tienes que devolverte porque viene una de las bandas más importantes del mundo, y necesitamos alguien cototo, que sepa manejarse en situaciones como esa, así que tienes que estar acá el lunes”. Me iba a hacer un poco de rogar, porque en esa época yo estaba escuchando música un poco más alternativa, también. Me dije “esta banda está muy pop, me gustaba más la etapa blues”... yo era fanático de Peter Green, hasta el día de hoy. Obviamente era una oportunidad increíble. Yo tomaba todas las oportunidades de crecimiento y de desarrollo. Dije que sí, y viajé a Los Angeles de vuelta.

- ¿Tú habías escuchado el disco anterior?
- Sí, me gustaba 'Rhiannon' y otras canciones, pero yo escuchaba cosas más duras en ese período. Era fanático de Sabbath y de Deep Purple, había estado en el festival California Jam, donde tocaron los dos, ¡y quedé despeinado! (risas) Fanático del rock progresivo británico, de Yes y King Crimson, y justamente, había visto el primer show de Yes en Los Angeles, entonces... pero bueno, no sabía la sorpresa que se me venía.

Para contarte detalles de la sesión, era la remezcla de los singles. Si no me equivoco, de 'You Make Loving Fun', y 'Dreams'. Creo que incluso se remezcló de nuevo 'Go Your Own Way'. Ellos no conocían el Village Recorder, y les habían hablado que tenían las mejores consolas, los mejores equipos. De hecho, tenían unas Harrison, las primeras consolas automatizadas. Yo estaba acostumbrado a que cuando una banda citaba al estudio a las 10 de la mañana, ellos llegaban antes incluso, y yo estaba desde temprano alineando las máquinas...y la banda no llegó hasta las 12. Además, el estudio estaba en arriendo “open-ended”, así que me dije “aquí se viene”. Empiezan a llegar los roadies de la banda, todo muy superstar, con cajones de cerveza, copete, comida, de todo, muchas guitarras, mucha batería, y dije “estos compadres van a hacer más que esto”. Así fue.

Primero llegó Mick Fleetwood, que además era manager de la banda, éste inglés imponente, flaco, divertido, y me empezó a huevear desde la entrada, con el nombre, que no lo entendía...y la verdad es que tuve que tomar mucho bullying para que me aceptaran. De hecho, el bullying continuó hacia “Tusk”, y al poco tiempo de hacer ese disco, me pusieron un nombre incluso, ya era parte de la familia. Humor maldito, humor inglés. Después llegó Lindsey, Christine, y mucho más tarde la Stevie. A pesar del superestrellato que tenían, igual era divertido, lúdico. Se mezclaba el trabajo con el hueveo, era una agenda fluida. Se fue alargando y alargando, fueron pidiendo más horas y más días. Finalmente, sacamos los singles adelante, y me empecé a hacer amigo de ellos. Entremedio, en paralelo, empezamos a trabajar en el álbum solista de Bob Welsh, que fue el último guitarrista que pasó por la banda, un norteamericano. Lo ayudaron a rehacer un single que fue de Fleetwood Mac, que se llamaba 'Sentimental Lady', con toda la genialidad de Lindsey Buckingham, todas esas guitarras alentadas, aceleradas, las voces, las respuestas de Christine.

En el proceso de “Rumours” nos hicimos muy amigos, me invitaban cuando la banda salía junto con Ken y con Richard, íbamos a comer, a huevear. Ellos tenían – después yo me hice parte de su grupo social- unas tallas que se pasaban haciendo todo el tiempo, y una de ellas se llamaba el Kowloon, porque era el nombre de un restaurant chino, y de ahí partió. Mientras tú estabas comiendo, uno de ellos agarraba un vaso de agua y te tiraba agua por debajo de la mesa, y te mojaba, y eso llegaba a que todo el mundo se empezaba a tirar agua, como un festival. Finalmente, nos echaban del restaurant (risas). Eso fue dando pie, eventualmente, a que me invitaran a las casas de ellos, una amistad un poco más cercana, y empezar a hablar del próximo álbum. Mientras tanto ellos, recibieron Grammys...

- Es loca toda la camaradería que existía, y por debajo las relaciones caóticas. Pero que, al nivel de trabajo, funcionaba...
- Hasta el día de hoy, eso es lo que los ha salvado.

- Después surgió “Tusk”.
- Estaba el típico desafío que en las bandas aparece, a veces en el segundo disco, en el tercero. Pero, para ellos, este era el tercer disco de esta formación.

- El segundo fue más exitoso que el primero, entonces Warner quería sacar un Rumours 3...
- Exactamente, lo que tú acabas de decir era el estigma que estaba ahí. Y ese Rumours 3 obviamente, por lo que estaba pasando en la mente de Lindsey, no iba a pasar. Y no pasó, digamos. Y además, nos embarcamos en un proyecto que duró 13 meses en el estudio, con una pequeña interrupción que fue una gira que ellos hicieron. Noche y día, sin parar, con un estudio que se construyó especialmente para esto, grande, con living... en esa época los costos de grabación venían del presupuesto de la banda, y eran, lo que se llama, recuperables. Entonces, cuando una banda había vendido tanto como Fleetwood Mac, no era problema, porque había una cuenta corriente a favor, y Warner dijo vamos.

La cosa que ocurrió, y lo conversamos con la banda, con Ken y todos, fue hacerse dueños del estudio. Ellos igual sabían que se iban a embarcar en esta cuestión, pero nunca pensaron que íbamos a estar 13 meses. Entonces, con toda la plata gastada, en el fondo, se podrían haber comprado dos estudios de grabación. Tengo entendido que, solamente en costos de grabación, fueron como 1 millón y medio de dólares, para la época. Mucha plata. Súmale droga, súmale comida, súmale hueveo, súmale copete, todo lo demás...otro millón más de dólares.

- Mucho tiempo sin el disco afuera...el sello en la época pensó que había sido un fracaso.
- Igual el disco hoy tiene ventas millonarias, pero al principio no. Hoy día es un álbum mítico, porque para muchos... ponte tú, todo lo que grabamos con Lindsey – que me tocó a mí grabarlo, porque en una época él no quería grabar con Ken, estaban enemistados-  fue para muchos pionero del sonido lo-fi.

- Claramente el sello debe haber esperado algo melódico, depurado, no esperaban eso tan crudo de Lindsey. ¿La banda estuvo de acuerdo con esa dirección?
- Ya las canciones estaban máximas. Lo que pasó son Stevie, es que la prensa le había puesto demasiado atención. ¿Por qué? Porque los hits más grandes que tuvo el primer álbum y el segundo, “Rumours”, eran de la Stevie. Porque era una chica bella, porque cantaba muy bonito, porque tenía carisma, porque hablaba de cosas. Entonces, empezó a generar muchos celos en la banda, muchos. Lindsey la empezó a odiar, y además se habían separado. Además, empezó a tener una relación con Don Henley, con Glenn Frey, con Mick Fleetwood, con varios más por ahí, secretos que yo sé, pero no puedo decir (risas). Entre ellos, yo, más adelante, varios meses después del estudio. La odiaban. Todas estas relaciones le habían traído a ella muchos excesos. Cuando empezamos a grabar el álbum, ella estaba muy drogada, y la banda no la respetaba.

Entonces, por esas cosas de la vida, nos hicimos súper amigos, y yo empecé a actuar... un poco como a sanarla, primero a limpiarse y segundo, a recuperar su espacio en la banda, para mostrar sus canciones. Lindsey, por otra parte, desde el comienzo ya había mostrado su rebeldía. Porque además estaba escuchando mucha música punk de aquella época, tanto americana como inglesa, y en un momento dado dijo “yo no voy a hacer el mismo álbum que ustedes esperan de mí, yo no voy a hacer cosas bellas, yo no voy a ser el Lindsey que ustedes conocen, de pelo crespo... ¡así que de aquí en adelante voy a ser éste Lindsey!” y se cortó el pelo delante de nosotros, se cortó los pantalones, todo. “Este es el Lindsey, yo quiero tener la opinión, yo quiero ser lo que yo quiera, ¡y yo mando!”, dijo. Tuvieron que negociar. Mick Fleetwood, junto con el manager más de terreno, se dieron cuenta de que sin Lindsey no había Fleetwood Mac, él era el productor musical. Entonces, le dieron chipe libre.

- Él entra porque la banda necesita un guitarrista, y al final termina agarrando el buque él solo...
- Hasta el día de hoy. Entonces, ahí empieza ese proceso, y era una locura. Muchas de las canciones no estaban compuestas, eran ideas muy crudas. Otras surgieron en el estudio a través de improvisación, otras canciones cambiaron en el estudio completamente. Entonces, por eso, y además del estado de vacación permanente que tenían, esto era un playground.

- Está la historia de 'Sara', también.
- Lo que pasó ahí es muy lindo. Justamente, en este período en que la banda no quería mucho a Stevie, siempre mucho bullying...ella me dice, “vamos un fin de semana a grabar algunos demos, al estudio, cuando no estemos trabajando en Fleetwood Mac”... bien difícil, porque estábamos trabajando siempre. Nos logramos meter un día domingo, con un par de amigos músicos, y grabamos varias canciones, entre ellas 'Sara', que duraba 22 minutos, en la versión que yo grabé. Y yo le dije, “¡esta canción es un hit!”, altiro. Le sugerí algunos cambios en la canción, los hicimos...era básicamente piano, una máquina de ritmos, un bajo, unas voces y una guitarra acústica. Esa canción, yo me propuse, muy comprometidamente, a mostrársela a la banda y que terminara en el álbum. Lo primero que hice fue con Mick Fleetwood - se la había mostrado al Ken, por supuesto, que también le encantó- y le dije “¿por qué no tocai una batería primero? ¡Grabemos una batería de verdad!”...empieza a probar cosas, y le propuse plumillas. Y tiene esa cosa de plumillas súper linda. De ahí hice lo mismo con John McVie, clásico sonido de él, ese bajo que es el mismo de Paul McCartney, el violín de Gibson, y ahí llamo a Lindsey Buckingham.

A esas alturas de la vida, él había descubierto que yo estaba metido con la Stevie, y habíamos tenido una confrontación súper potente. Pero Lindsey, que era un huevón súper especial me acuerdo que agarró una botella grande y me dijo “mira compadre, vamos a tomarnos esta botella, y quiero saber qué onda, porque no quiero que la Stevie lo pase mal, a pesar de todo”. Fue bueno, porque musicalmente con Lindsey habíamos tenido muy buena conexión. Yo le había regalado un charango, que aparece en varias canciones de “Tusk”, pero afinado distinto, por eso que no suena mucho como charango, suena más como mandolina. Le digo, “esta canción de la Stevie, yo creo que va a ser un hit, trabajémosla”. Entre los dos, nos concentramos, y empezamos a cortarla, y empezamos ya a trabajar musicalmente. Doblamos el piano de la Stevie, que era un piano con tachuelas, le pusimos esas guitarras maravillosas pasadas por Leslie, cámaras de eco, capas de voces....y la acortamos más y se convirtió en 'Sara'. Entonces la Stevie dijo “esta canción es tuya”, y me dio el 50% de la co-autoría.

Otro detalle que no mucha gente sabe, es que en la canción 'Tusk' hay unos gritos. Lindsey dijo “tenemos que agregarle algo más tribal a esto, ¿por qué no salimos los que quieran a gritar, y agregamos ruido en una parte?” Nadie salió, finalmente fuimos Lindsey y yo. Lindsey gritaba cosas en inglés y yo gritaba cosas en castellano, y escuchai ahí “¡conchetumadre, reculiao, hueón!”

- “¡Puta, la cagó!”
- “¡Puta, la cagó!”, esa es la que más se escucha.

- Es como una masa...
- Además, la masa está sumada a todo lo que grabamos en el Dodger Stadium, la banda Marching Band de la Universidad del Sur de California (USC), está grabado con micrófonos ambientales, lo hicimos dos veces... de esa canción también yo fui muy responsable, porque la hicimos con Lindsey y con Mick, grabamos un loop de batería, lo corté en 24 pistas, hice el loop y con eso partimos la canción.

- Hay un quiebre, una parte donde hay un redoble...
- El solo. Ese lo grabamos por separado, Mick me dijo “grabémoslo por separado, y tú ve como lo pegai” (risas) y lo cortamos así, como algunas canciones de los Beatles que están cortadas así.

- Justo eso mismo pensaba. Me dijiste que cuando ibas en barco desde Valparaíso a California, llevabas contigo el “Revolver” y a Fleetwood Mac, y como que en el fondo “Tusk” suma las dos cosas.
- Una cosa así...o el “Album Blanco”, un poco.

Nuno Veloso

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