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The Queen Is Dead

The Queen Is Dead

The Queen Is Dead

Miércoles 27 Julio, 2011

1986. Rough Trade Records

Discos como éste, o mejor dicho, bandas como ésta, son las que hacen recordar momentos estelares en la historia musical, un gigantesco flash de que los sonidos en algún instante fueron algo novedoso e impresionante. The Smiths es lejos uno de los gigantes del rock británico, y la profunda voz de Stephen Morrisey es un sello imborrable, que cala fuerte y me atrevo a decir que llega a las fibras más remotas del cuerpo.

“"The Queen is Dead"”, tercer álbum de estudio de The Smiths, es considerado uno de los mejores discos de la banda, ha entrado en numerosos rankings de revistas y distintos medios de comunicación especialmente en Gran Bretaña, pero pese a toda esta fidelidad hacia la creación de Morrissey y Marr, estos últimos creen que su disco más interesante fue el venidero, llamado “"Strangeways, Here We Come"” (1987).

Mediante una mezcla de brit-pop, rockabilly, toques de punk rock y jangle pop, The Smiths logran una atmósfera de 37 de minutos de grandes composiciones, tanto líricas como musicales. La gran creatividad de Morrissey siempre impresiona, sus letras mitad canción, mitad diálogos crean una mescolanza que pocos pueden lograr, son pequeñas narraciones, historias que creas en el cerebro y con un soundtrack tan apropiado como el de The Smiths.

‘'The Queen is Dead'’ tiene un comienzo bastante particular, los primeros minutos son voces difusas realizando una especie de cántico. Todo esto proviene de una pequeña parte del film, realizado en 1962, “"The L-Shaped Room"” del director Bryan Forbes. Un gran comienzo para un gran álbum. El disco es muy constante, no hay canciones que alejen de ese ambiente “smithiana” oscura y en momentos irónicas. Una de las canciones del LP se llama ‘'Cemetry Gates'’, una directa crítica hacia los que comentaban acerca de la utilización constante de Morrissey de grandes autores como Wilde o Delaney, culpándolo incluso de plagio. El líder de The Smiths obviamente nos hace ver que su voz es su arco y flecha y simplemente termina la canción diciendo que Wilde está de su lado. Inolvidable momento y canción.

Este caballero del imperio británico logra esa aura gentil en cada tema del registro, aunque en ‘'There is a Light That Never Goes Out’' cante: “"And if a double-deeker bus crashes into us, to die by your side is such a heavenly way to die" (aunque un bus de dos pisos se estrelle contra nosotros, morir a tu lado, es una forma celestial de morir), uno simplemente queda enamorado de la melodía. Este es, innegablemente, el clímax del disco. En ‘'Bigmouth Strikes Again'’, Morrissey canta “te quiero reventar cada diente de tu cabeza”. La combinación de su voz, su inmensa presencia y las excelentes composiciones musicales de Johnny Marr (y su lluviosa guitarra, cómo no admirar su trabajo instrumental), crean una atmósfera melódica absolutamente cautivadora. Una sensación muy freak para letras a veces (recalco: a veces) incoherentes y que lo más probable que con otra voz y arreglos musicales serían una gran desilusión.

Con la elegancia que los distinguió como una de las más vitales agrupaciones inglesas de los ochentas, el recorrido de “"The Queen is Dead”" no solo se apoya en los grandes clásicos, como los mencionados previamente. Del jugueteo de '‘Frankly Mr. Shankly'’, a la nebulosa nostálgica de '‘I Know It’'s Over'’, llegando al inmaduro y casi adolescente colorido de ‘'The Boy With the Thorn in His Side'’, la genial ‘'Vicar in a Tutu'’ y con un final feliz encabezado por ‘'Some Girls are Bigger Than Others'’. De extremo a extremo, nota a nota, canción a canción, “"The Queen is Dead"” posiciona a The Smiths como un nombre inmenso, gigante, más que muchos otros en el mapa musical de la Isla Grande… Y esta placa, tan puramente brit, tan elegante, desde el título en adelante, le hace honor a la chapa de quienes la crearon.

Fernanda Ramos

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