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Idlewild South

Idlewild South

Idlewild South

Miércoles 27 Julio, 2011
1970. Polygram

Los Allman Brothers son de esos casos en que no se explica cómo nunca han sido considerados entre las grandes bandas clásicas. Tal vez sean demasiado identificados con EEUU, y al ser etiquetados de “rock sureño” se creen una serie de prejuicios con respecto a ellos. Bueno, en EEUU son legendarios. Pero han sido olvidados por el resto del planeta.

El “problema” fue que por momentos se les trató de meter en el mismo saco de otras bandas contemporáneas, pero ellos no se parecían a nada. Por momentos se les tildó de hippies, por momento de bluseros más tradicionales. Los Allman Brothers estaban creando el “rock sureño”, que era todo eso y mucho más. Una buena dosis de rock & roll, elementos del country, del folk, del jazz, y obviamente del blues. Recordemos que a fines de los sesentas había una nueva escena rockera cargada al blues, que podía decirse había comenzado con los Yardbirds. Claro, después de todo, cada uno de los guitarristas que pasó por ahí terminó formando una banda de hard rock con sonido 100% blusero: Clapton y Cream, Beck y el Jeff Beck Group, y Page con Led Zeppelín. Pero las 3 bandas eran británicas, y el blues tenía que ser recuperado por los EEUU. Lo intentó Janis, pero su imagen terminó siendo demasiado grande como para ser identificada con un estilo en particular. Así que una vez que aparecieron los Allman Brothers, tomaron la batuta del blues en su tierra natal.

Bueno, hablar de la Allman Brothers Band es tal vez demasiado amplio, porque los inicios fueron encabezados por el genial Duane Allman, quien sólo antes del primer disco logró incorporar a su hermano Greg. Ese disco debut fue sorprendentemente refrescante, con un estilo que terminó mezclando el blues con el country, el jazz y el folk. Tan solo meses después, pero ya en una nueva década, vino su segunda placa, “Idlewild South”, impulsada por las buenas críticas del debut y por el nombre que se hacían en el mundillo rockero de EEUU. De partida, incorporaron al productor Tom Dowd, que ya había trabajado con Cream. Movida magistral, por lo que ya mencionamos anteriormente. Se necesitaba a alguien suficientemente capaz como para registrar en estudio el espectacular trabajo en vivo que hacía la dupla de guitarras a cargo de Duane Allman y Dickey Betts. A eso se sumaban los teclados y voz de Grez Allman, el bajo de Berry Oakley y la locura que desataban Jaimoe y Butch Trucks en percusión y baterías (sí, ambos podían hacer ambas cosas!).

El disco abre con la muy simple ‘Revival’, que parece sacada de las marchas hippies de fines de los sesentas, con la frase “people can you fell it, love is everywhere” que se repite después de una introducción instrumental de más de un minuto y medio. Es una canción tan simple pero con un ritmo sensacional (impulsado por la batería y las percusiones) que terminaría siendo un clásico en la carrera del grupo. ‘Don’t keep me wonderin’ es lo que podemos decir “unos Allman Brothers clásicos”, con el teclado de Greg sonando fuerte detrás de las guitarras, en especial la de Duane, probablemente uno de los mejores guitarristas de la historia.

Todo gran disco debe tener su clásico inmortal. El de este álbum es ‘Midnight Rider’, sin dudas. Recupera algunos elementos de ‘Revival’, como la onda acústica del tema, que por lo demás sería una de las fórmulas favoritas de la banda. La interpretación de Greg tiene el respaldo de la producción de Dowd, pues su voz se siente con cierto eco que le da una onda muy especial. La melodía es súper “sureña”, y el trabajo de las guitarras de Duane y de Dickey Betts es armonía pura. Otro punto alto es el instrumental ‘In memory of Elizabeth Reed’, un tema muy a la Santana, que permite el lucimiento de Duane, y que deja la puerta abierta para largas improvisaciones en vivo. Precisamente fue esa una de las características de los Allman Brothers en sus shows: los impresionantes jams de casi 20 minutos, en donde tanto las guitarras de Duane y Dickey como el teclado de Greg alcanzaban momentos brillantes. Es cierto que ‘In memory of Elizabeth Reed’ es demasiado parecido a lo que hacía Santana en vivo, pero hay que tomarlo como el ensayo compositivo de Betts para lo que sería la monumental ‘Jessica’, la madre de todas las piezas instrumentales en la historia del rock (junto a ‘Soul Sacrifice’ de Santana, lógico). Incluso Focus tomaría prestados algunos elementos de los instrumentales de Betts en el futuro, lo que es mucho decir.

La imagen que uno tiene de una banda tiene mucho que ver con la imagen que esa banda quiera proyectar. Y por más que había country y folk en sus temas, el blues no podía quedar fuera. Para la banda de los hermanos Allman, qué mejor forma de mostrar cuán bluseros podían ser que un cover del clásico ‘Hoochie Coochie Man’ del inmortal Willy Dixon, uno de los nombres más gloriosos del género. Bueno, ni hablar de esta versión. Absolutamente irresistible, y sin lugar a dudas una de las mejores versiones del tema, que ha tenido innumerables versiones, desde Billy Preston a Chuck Berry, de Jimi Hendrix a los New York Dolls, pasando por bluseros insignes como Eric Clapton y Buddy Guy, y otros no tan bluseros, como Motorhead (¡!).

Un “blusito”, o una balada blusera, mucho más íntima y delicada, es ‘Please call home’. La guitarra de Duane llora a gritos por un lado, mientras que de fondo el denso teclado de Greg es como las nubes oscuras que tapan el cielo previo a un temporal. Pura intensidad, pura pasión. Genial, pero lamentablemente dura 4 minutos. A veces hace bien sufrir. Esta era una de esas ocasiones. Otra cosa que queda clara es la tremenda influencia que ejerció Greg Allman en Ronnie VanZant, el líder de Lynyrd Skynyrd. Tanto en lo compositivo como en la voz, Ronnie nunca escondió su admiración por los Allman Brothers.

La canción encargada de cerrar el disco es ‘Leave my Blues at Home’, que muestra que las raíces de los Allman seguían en la segunda mitad de los sesentas. En ningún caso pueden ser catalogados de setenteros. A la guitarra de Betts se le escapan algunas notas que después volveríamos a oir en ‘Jessica’. Pero esa será otra historia. Otro notable capítulo en la historia de un grupo espectacular. Lamentablemente, los Allman Brothers no son lo que uno diría una banda de grandes discos. Tienen pocas canciones realmente conocidas para nosotros, y no tienen ningún disco que haya tenido un particular éxito comercial. Claro, ‘Eat a Peach’ es un clásico en los EEUU, no aquí ni en ningún otro lado para ser ciertos. Tal vez, más que en ningún otro caso, para acercarte a ellos necesites una recopilación o algo por el estilo. Da lo mismo la fórmula que utilices. Nadie en el mundo puede pasar por alto otros temas de los Allman, como la mencionada ‘Jessica’, ‘Rambling Man’, ‘Whipping Post’, ‘Melissa’ o ‘Dreams’.

Un párrafo aparte merece el maestro Duane Allman, un genio de las 6 cuerdas, que marcó una época, pese a su repentina muerte, en octubre del 71, por un accidente con su moto. De todas formas, alcanzó a grabar con artistas como Wilson Picket o el gran Eric Clapton en el disco de Derek and the Dominos. Así que por lo menos, hay varias formas de escuchar su legado. Además de los temas en los que participó, dejó su banda, The Allman Brothers Band, que luego seguiría a cargo de su hermano Greg, y seguirían haciendo grandes discos y grandes shows. Aunque a Duane nunca nadie lo podrá reemplazar.

Juan Ignacio Cornejo K.

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