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Stonedhenge

Stonedhenge

Stonedhenge

Miércoles 27 Julio, 2011
1969. Deram

Eran los últimos años de los sesenta, el rock y el blues inundaban las calles de Estados Unidos e Inglaterra, y el mundo era testigo de cómo una de las mejores generaciones de músicos se apoderaban de la escena mundial. A virtuosos de las cuerdas como Jimi Hendrix, Eric Clapton y Jimmy Page se les sumó Alvin Lee, y su banda Ten Years After era una de las más talentosas agrupaciones de blues jamás surgidas en el Reino Unido.

Aunque conocidos por participación en Woodstock y su legendaria interpretación de ‘I’m Going Home’, su obra es ignorada por muchos, y gran parte de sus trabajos ha pasado inadvertida a lo largo de la historia. Hoy intento hacer justicia, rescatando “Stonedhenge” la tercera placa de la banda, álbum fundamental de su discografía y que pavimentaría el camino para el éxito logrado en años posteriores.

Tras la buena recepción de “Ten Years After” (1967) y del directo “Undead” (1968), la mezcla de blues y rock del grupo ya había ganado reconocimiento, y el particular estilo en la guitarra de Alvin Lee ganaba adeptos en Europa y Norteamérica. Así, en “Stonedhenge”, lanzado en febrero de 1969, la banda encuentra su potencial creativo, entregando un disco explosivo, que combina la justa medida de expresividad del blues, elegancia y virtuosismo del jazz y fuerza del rock and roll.

‘Going to Try’ es la perfecta apertura para este álbum. La voz de Lee en armonía con el teclado se mezcla con tambores tribales dando paso a una pieza rock de alta categoría; le sigue una sección mid temp, muy reminiscente en al Elvis de las baladas, para terminar todo en un cautivante intercambio de percusión y teclado.

La banda no intenta ocultar el talento de sus integrantes, así, cada músico cuenta con una pieza instrumental propia. ‘I Can’t Live Without Lydia’, a cargo del tecladista Chick Churchill, es sólo una muestra de la capacidad instrumental del músico, quien deja en claro las influencias jazz que permean su sonido y el de todo el grupo. ‘Woman Trouble’ es un ejemplo de las infinitas posibilidades y ribetes del blues de 12 compases. A la profunda voz del guitarrista, se suman el swing de Ric Lee en batería, el walking bass de Leo Lyons y el inconfundible sonido del Hammond de Churchill para crear un blues del más alto nivel.

El instrumental ‘Skoobly-Oobly-Doobob’ es una de las mejores demostraciones del talento musical y vocal de Alvin Lee, que con la técnica del Scat Singing es capaz de unir su voz y guitarra perfectamente en una sola melodía. ‘Hear Me Calling’ y ‘A Sad Song’  nos llevan de vuelta a las raíces blues del cuarteto, destacables por la interacción y naturalidad surgida entre sus músicos. Son piezas largas, dinámicas, con espacio para la improvisación y el jam, instancias que echamos de menos en muchos de los LP de hoy, donde el formato pop es seguido casi religiosamente.

‘Three Blind Mice’, a cargo de Ric Lee, es una de las secciones más débiles del álbum. Al tocar la canción ‘Three Blind Mice’ (el clásico infantil) sólo en batería, la percusión extremadamente básica no refleja real ni cercanamente las habilidades del baterista, quien en otras grabaciones no tiene problemas para mostrar lo que es capaz de hacer en los tambores. Por su parte, los ochos minutos de ‘No Title’ y su melodía hipnótica, son prueba de cómo una improvisación puede crecer y tomar cuerpo hasta convertirse en una gran canción, a través de secciones lideradas individualmente y retomadas por la banda en conjunto.

‘Faro’, la pieza instrumental de Leo Lyons, lamentablemente se queda corta y no hace justicia a las habilidades del bajista. Como Ric Lee, Lyons tampoco es capaz de plasmar todo su talento en la grabación, siendo este y ‘Three Blind Mice’ los puntos bajos del disco. La fuerza y desenfreno de la banda vuelven en el último track ‘Speed Kills’, que emula una locomotora en marcha, con su ritmo salvaje y una fuerza arrolladora, en donde cada integrante contribuye a la potencia y originalidad de la canción.

“Stonedhenge” y su sucesor “Ssssh”, lanzado pocos meses después, fueron los discos que llevaron a la banda a presentarse en el festival Woodstock, que a través del mítico documental catapultó a la banda al estrellato, convirtiéndolos en uno de los actos más celebrados de su época. En los años siguientes Ten Years After tomó un formato más pop, pero en numerosas ocasiones volvió al blues de sus primeros LPs. Aunque a veces olvidado, “Stonedhenge” es un disco inmortal, de esos que dieron una identidad a la década de los sesenta. Además es la prueba de que, contrario a lo que muchos creen, Ten Years After no era sólo Alvin Lee, sino cuatro músicos trabajando en sincronía para construir algo único, un momento en la historia de la música. Los trabajos de Lee como solista y los de la banda sin él son prueba de esto y de que, como en muchos otros casos, el todo es más que la suma de las partes.

Álvaro Rojas Meza

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