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Temple Of The Dog

Temple Of The Dog

Temple Of The Dog

Miércoles 20 Julio, 2011

1991. A&M

Han pasado varios años desde la muerte de Andy Wood, y para todos quienes amamos su música y esa tremenda banda que era Mother Love Bone, aún nos duele su partida. Su sonido no es lo que hoy llamaríamos el “clásico de Seattle”, ese era uno de sus atractivos. Pero las raíces que tenía su música en su ciudad natal eran profundas, y ello se refleja en la imborrable huella que dejaron, especialmente Wood, en el resto del ambiente rockero. Uno de los que más lamentó su muerte fue su gran amigo y compañero de departamento, Chris Cornell, en ese entonces líder de una poderosa banda llamada Soundgarden, que ya cargaba con un disco notable a su haber como “"Louder than Love"”, y el inolvidable "“Badmotorfinger"” estaba por salir al mercado. En medio de su tristeza compuso 2 canciones para su amigo Andy, las cuales no calzaban con el estilo rudo de su propia banda, por lo que no encontró nada mejor que llamar a dos de los ex miembros de MLB para grabar los temas: Jeff Ament y Stone Gossard, que en ese entonces estaban formando una nueva banda, llamada tentativamente Mookie Blaylock, junto al guitarrista Mike McCready. A ellos se les unió el baterista Matt Cameron.

Los Mookie Blaylock andaban buscando vocalista, y mientras trabajaban en este nuevo proyecto, llamado “Temple of the Dog” -por una frase del tema ‘'Man of the Golden Words’'-, apareció un tímido joven, con voz de barítono, llamado Eddie Vedder. Todo esto se sucedía paralelamente. Las sesiones de grabación de Temple of the Dog iban tan bien que se empezaron a entusiasmar y terminaron por grabar 10 temas para así lanzar un disco entero, con el mismo nombre de la banda, y que lanzaría un único single promocional, '‘Hunger Strike’'.

El disco comienza con ‘'Say hello to Heaven’', el primero de los temas que inicialmente Cornell había escrito pensando en Andy. Es una bella balada, con un sonido totalmente nuevo para quienes seguían a Soundgarden. Este mismo sonido se repetiría en el disco debut de Mookie Blaylock, que pronto pasarían a llamarse Pearl Jam, “"Ten"”. Claro, la base era la misma. Este hermoso '‘Say hello to Heaven'’ posee una letra conmovedora, que refleja la profunda pena de Chris. Ni hablar de la interpretación vocal que se despacha. Nos muestra por qué se le considera una de las gargantas privilegiadas de los 90. Esta combinación aniquiladora hace que con este tema te duelan hasta los huesos. Espectacular, nada que decir.

El segundo tema es la otra pensada originalmente como homenaje, 'Reach Down'’. La letra no es tan amarga como la anterior, es más que nada un recuerdo, no un lamento. Otra gran interpretación de Cornell, pero lo que desata la locura en este caso es el solo de guitarra de Mike McCready, de casi cuatro minutos, que es pura inspiración divina. El siguiente tema es el single que habíamos mencionado, ‘'Hunger Strike'’. Qué podemos decir a esta altura, es un clásico de todos los tiempos, con el debut de Eddie Vedder, y ese dueto con Cornell, irrepetible. Un tema tremendamente simple pero que gracias a la participación conjunta de estas dos leyendas logró quedarse en la memoria colectiva. Nadie en ese minuto se imagino que esos 2 jóvenes cantantes serían las voces más importantes 15 años después en la escena del rock mundial. La banda que participa en esta canción es hoy la formación actual de Pearl Jam más Cornell, pero la han tocado tan solo un par de veces en México el 2003 y luego en Santa Barbara el mismo año, pero con la participación, por tercera (¿y última?) vez de Cornell. Las otras 2 fueron durante el mítico Lollapalooza de 1992.

El disco avanza logicamente, y toda la potencia que conocíamos de Cornell en Soundgarden asoma en un tema compuesto por Ament y Gossard, ‘Pushing Forward Back’. Hard rock puro, a la vena, adrenalínico. La paz llega con ‘Call me a Dog’, la balada más hermosa que haya escrito Cornell probablemente en toda su carrera. Ni hablar del solo de McCready, pocas veces Mike ha logrado ese nivel de emotividad. Es una balada perfecta, así de simple. Si este disco se hubiese querido explotar comercialmente, aquí estaba el single que conquistaría el mundo, que no les quepan dudas. Si no te gustan las canciones tan romanticonas, bueno, dale una oportunidad de todas maneras. La sexta canción es otra balada, ‘Times of Trouble’. La música puede parecerle familiar a más de alguien, pues es la misma de ‘Footsteps’ de Pearl Jam. Ni mejor ni peor que la versión a cargo de Eddie Vedder, simplemente distintas, aunque igualmente maravillosas. Este es uno de los puntos interesantes del disco, independiente del poder de sus canciones: la versión más pura de Chris Cornell, que no asomaba por ningún lado en Soundgarden pero que años más tarde darían luz a su único esfuerzo solista, el hermoso “Euphoria Morning”. Ese mismo “sonido Cornell” es el que asoma en ‘Wooden Jesus’, la canción más “distinta” de todo el disco. Bonita canción, pero para mi gusto, lejos del nivel del resto del disco.

‘Your Savior’ es rock, es Soundgarden, ahora sí a cargo 100% de Cornell. Un tema ganchero, que después de tanto tema lento deja el ánimo arriba de nuevo para encarar el final del disco. Primero ‘Four walled World’, en donde la guitarra de Gossard hace un saludo inicial a ‘Come bite the Apple’ de MLB, demostrando que en un disco tributo (esto si es un disco tributo, no tienen porqué ser siempre llenos de covers) las referencias al homenajeado son inevitables; y si son hechas con sutileza y clase, salen perfectas. Al cierre definitivo es la irresistible ‘All night thing’, la cual Stone Gossard alguna vez dijo que era la canción de amor más bella de la historia. No sé si será una exageración, pero es preciosa, tiene una muy bonita voz de Cornell y un aire íntimo que atrapa. Lamentablemente, todo lo bueno tiene que terminar, y con ‘All night thing’ no sólo termina el disco, sino que es el punto final a la existencia de Temple of the Dog, que siempre fue pensado como un proyecto, nunca como una banda en serio. Bueno, por otro lado, si hubiesen seguido juntos, no existiría Pearl Jam y Soundgarden no sería lo que fue durante la primera mitad de los 90.

Un disco clásico no tiene que ser necesariamente un gran éxito de ventas, y este disco lo demuestra. Claro, su estelar formación, formando un verdadero súpergrupo, creando maravillosas canciones y mostrándonos el lado más generoso y rescatable de la pena que provoca la partida de un ser querido: el recuerdo eterno y el homenaje a la altura de las circunstancias. Puede que, como un gran número de fans del rock de los 90, no conozcas Mother Love Bone, y que no tengas idea quién es Andrew Wood. Pero escucha este “Temple of the Dog”, vas a ver lo hermoso del disco, y te vas a preguntar “ese Andy Wood debe haber sido un maestro, para merecerse este homenaje...”. Así llegarás a Mother Love Bone. Así llegamos todos. Y así seguirán llegando. Que así sea.

Juan Ignacio Cornejo K.

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