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Mellon Collie & The Infinite Sadness

Mellon Collie & The Infinite Sadness

Mellon Collie & The Infinite Sadness

Miércoles 20 Julio, 2011

1995. Virgin Records

¿Sobredimensionado?, ¿Subvalorado? Lo claro es que este disco doble, precedido de los clásicos "Gish" (1991) y "Siamese Dream" (1993), marca un hito dentro de la historia de la banda, dentro de los noventa, e incluso, en la historia del rock.

Provocadores de amor y odio en una movediza y cambiante audiencia, The Smashing Pumpkins dejaron en claro con este álbum, la seriedad y magnificencia de su propuesta, como también, la patente y palpable posibilidad de la re-invención del rock alternativo, el cual venía en plena decadencia por esos años. Sin duda, la luminosa presencia de Billy Corgan en la agrupación es determinante, un Corgan inspiradísimo y obsesionado con trascender (sentir comprensible) resultó en un "ente-extraterreste" en cuanto a la capacidad en composición y fertilidad creativa, cualidades que se intensificaron con la presencia del resto de la banda. Todo esto, dejó perplejo e impresionado a un mundo musical absorbido, mayoritariamente por el pop inglés y el grunge, un mundo incrédulo ante este cuarteto oriundo de Chicago.

La relación de la banda con la escena grunge de Seattle, hizo que, en un principio, los encasillaran dentro del movimiento, pero con este álbum doble se sacudieron estrepitosamente de esta comparación, molesta para ellos. Todos los prejuicios eran aplastados y la banda armada con esta opera-magna se ponía a la altura de discos dobles históricos, como el "White Album" de los cuatro fabulosos de Liverpool. Las cifras no mentían, más de 20 millones de copias vendidas en todo el orbe y un respeto ganado.

"Mellon Collie and the Infinite Sadness" constituye en sí, la quintaesencia del característico sonidodel cuarteto, donde se resumen todos sus virajes musicales, quizás de la forma más notable y completa posible. Lo que se puede demostrar, simplemente, al dividir los dos sonidos más propios que la banda externalizó durante su existencia. Su lado acústico-melódico y el metálico-disonante, con ambos estilos característicos, se pueden componer dos discos totalmente distintos el uno del otro, y está todo dentro de un mismo álbum, increíble.

Con el minucioso James Iha en la guitarra, la enigmática D'Arcy Wretzky en el bajo, el enérgico Jimy Chamberlain en la batería y el creativo William Patrick Corgan en voz y guitarra, la agrupación hizo gala de su calidad tanto musical como creativa y, lo más importante, de su trascendencia e influencia.

En cuanto al material en sí, el primer disco ("Dawn to Dusk") se inicia con el tema instrumental homónimo al álbum, 'Mellon Collie & The Infinite Sadness', un melódico aperitivo que tiene a un melancólico Corgan frente al piano. La bella y popular 'Tonight, Tonight' es donde escuchamos, por vez primera, la voz del calvo líder, tema con algunos arreglos sinfónicos, que ya es parte del inconsciente colectivo de los noventa. 'Jellybelly' es el tercer track, siendo el que inaugura las guitarras estridentes y sabáticas del álbum, carácter que hace continuo la pegajosa y esencial 'Zero', canción que merece historia aparte, en cuanto a su concepción (el perro fantasma del filme animado "Nightmare Before Christmas" de Tim Burton) y su permanencia en el tiempo (polera). Volviendo al álbum, 'Here Is No Why' baja un poco las revoluciones, pero en un tono cadencioso de sutil agresividad, para volver a la distorsión metálica con la clásica y epiléptica ‘Bullet With Butterfly Wings’, tema de la épica estampa de las ‘Aplastantes Calabazas’.

La variedad musical y estilística ya es notoria a esta altura del disco y 'An Ode To No One' (Fuck You) lo confirma con su asalto guitarrero. 'Love' mantiene la disonancia eléctrica de fondo y las letras dejan, cada vez más en claro, la calidad compositora del pumpkin mayor. 'Cupid de Locke' y 'Galapogos' conforman un dueto melódico-acústico de notable factura, que líricamente, desnudan al hombre en toda su pequeña inmensidad. Sigue 'Muzzle', otro extraordinario y rítmico tema ¿Acaso no hay canciones de regular y ordinaria creación en el álbum? Un extenso y visceral corte es 'Porcelina of the Vast Oceans', donde sus casi 10 minutos de duración, descubren un océano de grandilocuencia y vasta calidad. Cerrando el primer disco, nos encontramos con la única canción interpretada en solitario por el guitarrista James Iha, la suave y acústica 'Take Me Down'.

Mientras la calidad musical, interpretativa y lírica no dejan de sorprender y se mantienen en alto, pasamos al segundo volumen del álbum, bautizado como "Twilight To Starlight", el cual inaugura con 'Where Boys Fear To Tread', pieza clave para comprender el lado agresivo y sabático de los Pumpkins. La estridencia continua con 'Bodies', tema que no da respiro en la rapidez con que Corgan y Cia. rasgan sus guitarras y donde Chamberlain deja claro el porqué es uno de los mejores bateros de la década. "Luego de la tormenta viene la calma", es la tónica del álbum y 'Thirty Three' junto a 'In the Arms of Sleep' lo demuestran resueltamente, con la melancólica esperanza de la primera y la más absoluta tristeza y oscuridad de la segunda canción, respectivamente. En un tono mucho más alegre y sincopado se deja degustar otra pieza clásica del cuarteto, '1979', quizás la versión pop-rock de los Pumpkins, más aceptada y popularizada por la multitud y la industria. Luego, un "fierrazo" metálico y brutal nos sacude, es 'Tales of a Scorched Earth', que nos recuerda que los vientos de agresividad no se han ido ni piensan marcharse.

En la mitad del segundo cedé, 'Thru the Eyes of Ruby', trae aires de un art-rock que las "Calabazas" siempre denotaron, dentro de una vanguardia rockera de calidad. La sigue la calma y dulce 'Stumbleine', que es sucedida por la última revisión netamente rockera y aplastante del álbum, 'X.Y.U.'. Esta nos trae, una vez más, el impresionante despliegue técnico y de potencia de un preciso y brutal Chamberlain, junto con la sarcástica voz chillona de Corgan, un regalito para sacudir un poco el cerebro. Pasamos ahora a la última parte del disco, donde notamos lentamente los guiños más electrónicos que comienzan a tomar los tracks, dándonos un aviso de lo que vendrá ("Adore" en 1998) y de lo que ya fue como etapa creativa en los Pumpkins.

'Whe Only Come Out at Night', abre este camino rítmico, seguida de la bella 'Beautiful', la tierna y casi tonada de cuna, 'Lily' (my one and only), que como dato freak, Corgan dedica a su gata del mismo nombre. La belleza compositiva y lírica sigue inmersa en 'By Starlight' y, en forma de despedida de este gran álbum doble, también en 'Farewell and Goodnight', donde se unen las voces de todos los integrantes, para luego terminar con el mismo piano melancólico que abrió el álbum, en otra pieza de ensueño para cerrar esta magnífica obra.

Sin duda, "Mellon Collie & The Infinite Sadness", se convirtió, paradójicamente, en la "pieza-maestra" que ni los propios Pumpkins pudieron superar, en términos de calidad y popularidad a lo largo de su existencia (uno de los grandes karmas de Corgan). Más aún, este disco doble constituye las dos caras (luminosa y oscura) con que el grupo convivió continuamente, todo ello demostrado en un "cocktail" estilístico y musical impresionante, y lo más relevante, lleno de fineza y calidad, lo que les valió, en definitiva, ser reconocidos masivamente por un mundo musical al cual dejaron perplejo y extasiado.

Ricardo Bustamante

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