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Moving Pictures

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Moving Pictures

Miércoles 20 Julio, 2011
1981. Mercury Records

Si existe dentro de la historia del Rock una banda difícil de definir dentro de un estilo, probablemente sea RUSH. Su primer álbum homónimo tenía un claro sonido Zeppeliano, que llamó la atención de los auditores de una radio de Cleveland, USA, muchos de los cuales incluso confundieron 'Working Man' con una canción de Led Zepellin. Luego de este primer éxito se produce el alejamiento del baterista original John Rutsey, lo que permite la llegada de Neil Peart, quién no sólo es un virtuoso percusionista, sino un gran aporte en las letras y temáticas de las composiciones. Esta gran contribución los lleva a una nueva etapa, definitivamente más progresiva, más artística e intelectual, pero sin perder la potencia del Hard Rock.

Esta pequeña introducción es necesaria para entender el sonido de "Moving Pictures" (1981), disco que logra, quizás, la mezcla perfecta de estas dos tendencias y define un sonido elegante y potente, absolutamente innovador pero accesible desde el primer segundo. No en vano este es el álbum que definitivamente puso a este 'Power Trío' canadiense en la mente (y en los oídos) de todo el mundo, y fue el más exitoso, precisamente porque si no es perfecto, esta muy cerca de serlo.

El álbum parte con 'Tom Sawyer', indiscutidamente la canción más conocida del grupo. Potente, sorprendente, una composición perfectamente armada, construida para ser un clásico. 'Red Barchetta', completamente distinta, es un corte electrizante que refleja perfectamente las emociones contenidas en la letra. No es necesario saber inglés para sentir el vértigo de manejar un convertible a máxima velocidad (Alex Lifeson se luce imitando los sonidos del Red Barchetta). La tercera canción, 'YYZ ', es quizás la mejor composición instrumental del grupo, seguida muy de cerca por la 'Villa Strangiato' ("Hemispheres" - 1978)... un ejemplo de virtuosismo, con solos de guitarra limpios y complejos, quiebres perfectos donde queda en evidencia la casi telepática conjunción de guitarra, bajo y batería.

Por otro lado, 'Limelight', es según mi opinión, lo más alto del disco. El riff es memorable, los arreglos me parecen, pasados ya 22 años, insuperables y siempre contemporáneos. Neil Peart termina con una secuencia de redobles que invitan a escucharla nuevamente. 'The Camera Eye', por su parte, es una composición de más de 10 minutos, con un interesante trabajo de sintetizadores y que se caracteriza por un sonido especialmente elegante; sin embargo, a ratos se echa de menos las guitarras y los quiebres más progresivos presentes en composiciones anteriores ('Natural Science' y 'By-Tor' por ejemplo). 'Witch Hunt', la canción número seis del disco se ama o se odia y 'Vital Signs', el track final, es más bien un ejercicio interesante de fusión 'Reggae-Rock', incorporando la tendencia que comenzaba a imponer por esos años The Police y The Clash.

En definitiva, un clásico como otros de RUSH, pero con una diferencia: Este trabajo define un punto de inflexión en la banda, un antes y un después del "Moving Pictures". Es por eso que es el álbum indicado para quienes comienzan a conocer su música... como también es el tipo de disco que, a todos los que admiramos la música de RUSH, soñamos algún día vuelvan a componer.

Beto Tiravanti

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