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Automatic For The People

Automatic For The People

Automatic For The People

Miércoles 20 Julio, 2011

1992. Warner

Hay bandas que se pasan años sin tener éxito comercial, sin embargo cada uno de sus lanzamientos son adorados por la crítica, y su fiel público es suficiente como para mantenerlos motivados trabajando. Sin embargo, siempre existe esa ilusión de dar el gran golpe. Algunos lo dan de una, saliendo de la nada, y otros crecen como una ola hasta estallar y llamar la atención de todo el mundo. Éste último es el caso de R.E.M., que demoró diez años en ganarse un lugar en los rankings de todo el mundo, gracias a ‘'Losing My Religion'’, en 1991.

Si bien a fines de los ochentas habían tenido singles notables, como ‘'The One I Love'’ y '‘It'’s the End of the World As We Know It (And I Feel Fine)'’, fue '‘Losing My Religion’' (probablemente uno de los 5 singles más importantes de los 90) que los posicionó como superestrellas. Sin embargo, aquel clásico estaba en un disco como “"Out of Time"”, que no era precisamente un gran disco. Por eso, cuando en el 92 salió a la venta “"Automatic for the People"”, todos los ojos se volcaron sobre este álbum. El grunge estaba creciendo como la espuma, y R.E.M. era la propuesta distinta del rock norteamericano’. En el fondo, publicar era lo más arriesgado que podían haber hecho. Tenían todas las de perder. Pero ganaron. Por paliza.

Nadie en 1992 podía abstraerse del fenómeno grunge. De hecho, Michael Stipe se había hecho amigo de Kurt Cobain (y pronto lo sería de Eddie Vedder). Claro, nada de esta onda tenía que ver con R.E.M., pero había que ver cómo reaccionaban a tanto “espíritu juvenil”. El primer tema del disco, ‘'Drive'’, actúa tan bien como la portada para representar el disco. La oscura portada traía ese título tan sugestivo, “"Automatic for the People"”. Dudo que haya sido la idea original de la banda, pero poner una portada tan gris, diciendo que es “automático para la gente”, puede ser una referencia a que en aquella época todo lo que se vendiera como “depresivo” (a eso se asociaba el grunge en muchos medios, lamentablemente) se vendía como pan caliente (y eso que todavía no existían las bandas post-grunge). ‘'Drive'’, el primer tema, también era oscuro, y muy denso, y es la mejor forma de adentrarse en este “"Automatic…” for the People", algo así como la melancolía en versión R.E.M. acústico.

‘'Try Not to Breath'’ nos muestra a un Stipe no tan sombrío. Su voz y el sonido del grupo es el R.E.M. luminoso que habíamos conocido previamente, por ejemplo en “"Out of Time"”. Ese es el efecto que tiene escuchar los primeros segundos de la canción. Sin embargo, la letra nos habla de una persona que está a punto de suicidarse, y aborda el tema con versos tan duros como “voy a tratar de no respirar. "Esta decisión es mía / Viví una vida entera / Y estos son los ojos que quiero que recuerdes"”. Una vez que pusiste atención a la letra, adiós luminosidad, todo se vuelve oscuro de nuevo.

Con ‘'The Sidewinder Sleeps Tonight’' parece que ahora sí podemos relajarnos y disfrutar del tema. Tras 2 temas tan depresivos, llegas con un poco de temor a esta canción. Pero todo se relaja, melódicamente sigue la línea de '‘The One I Love'’, ese estilo de rock hermoso, armónico y melódico. Pero el sol vuelve a ponerse, la noche cae una vez más, y ‘'Everybody Hurts'’ te estremece al máximo. Un tema demasiado sensible. Personalmente, no es de mis favoritos del disco, porque el bajón aquí ya es demasiado. Hermosa melodía, lo mismo que la voz de Stipe. Pero R.E.M. es mucho más que ‘'Everybody Hurts'’, una canción que terminó siendo tan grande como la misma banda, lo cual siempre es lamentable.

Tras un break instrumental, las guitarras de ‘Drive’ vuelven en ‘'Sweetness Follows'’, melancolía pura, con un suave teclado casi fúnebre acompaña de fondo. ‘'Monty Got a Raw Deal'’ está escrita en honor de Montgomery Clift, trascendental actor de los años cincuenta, muerto en 1966. Es uno de los héroes homenajeados por la agrupación en este disco; el otro es Andy Kaufman en ‘'Man on the Moon'’, pero ya hablaremos de aquello.

No es por desmerecer ni a '‘Ignoreland’' (la canción más ochentera de la placa, así como la más rockera) ni a la pálida ‘'Star Me Kitten'’, pero para quienes ya han escuchado este disco, el gran atractivo está en el tema que les sigue: ‘'Man on the Moon'’. Inspirada como dijimos antes en el comediante Andy Kaufman, famoso por ser uno de los primeros personificadores de Elvis, esta joya tiene todo lo que ha hecho grande a R.E.M a lo largo de su carrera. Un hermoso baño de guitarras a cargo de Peter Buck; un ritmo tranquilo que explota en un coro perfecto; y una interpretación de Michael Stipe realmente brillante (con imitación a Elvis incluida), secundado por los coros de Mike Mills (cuyo bajo luce en este tema tal vez más que en cualquier otro en el que participa). En vivo, este tema es una verdadera fiesta. En su versión de estudio, una auténtica obra maestra. Y en el contexto del disco, esta es la estrella más brillante en una de esas noches oscuras y tristes.

‘'Nightswimming'’ y ese piano introductor (usado en una emisora nacional para dar la hora) nos traen de vuelta la tranquilidad. Hermoso tema, lleno de arreglos de cuerdas, las cuales están a cargo de John Paul Jones, nada menos. Digamos que la participación del bajista de Led Zeppelin, a cargo de las cuerdas, está presente en otros temas de la placa: ‘'Drive’', ‘'The Sidewinder Sleeps Tonight’' y ‘'Everybody Hurts'’. Pero son en este tema donde los arreglos se disfrutan más. Es el menos sombrío de todos, y llenan un espacio importante, pues esta canción no cuenta con guitarras. El cierre de “"Automatic for the People"” está a cargo de la hermosa ‘'Find the River'’, otro hermoso tema, que cierra a pura nostalgia este discazo.

“"Automatic for the People"” no es fácil de escuchar. Es un disco con una pesada carga emocional. Algunos pueden decir que tiene pocos matices, lo cual no es cierto. R.E.M nos presenta la tristeza, la depresión, la reflexión, la intimidad y la nostalgia de todas las formas posibles. En resumen, es todo a lo que asociamos a esta banda, llevado a su máxima expresión. “"Hey baby, are you having fun?"” pregunta Michael Stipe en ‘'Man on the Moon'’. Es raro que en un disco tan oscuro como este, la respuesta sea “sí”. No sé cómo, pero lo logran.

Juan Ignacio Cornejo K.

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