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Liebe Ist Für Alle Da

Liebe Ist Für Alle Da

Liebe Ist Für Alle Da

Jueves 09 Junio, 2011

2009. Universal

Puede sonar contradictorio pero no se me ocurre otra reflexión para graficar el regreso discográfico de los alemanes: sin mover un milímetro sus esquemas, el conjunto siempre se las arregla para sonar completamente renovado, fresco y actual. Es como si cada nuevo disco fuera su debut y sin dejar de sonar a Rammstein por los cuatro costados. Es absurdo pero no por ello menos cierto, y este “"Liebe Ist Für Alle Da"” (“El Amor Es Para Todos”), es la mejor prueba de ello, un trabajo compacto, pero tan variado y dinámico a la vez, que es imposible que alguien se aburra escuchándolo.

Con su sexto trabajo discográfico de estudio en 14 años de trayectoria, desde su debut con ese fenomenal “Herzeleid” de 1995, Rammstein se ha posicionado como una de las bandas más audaces, irónicas y provocativas del “mainstream”; un grupo capaz de pasarse literalmente por el traste lo social y políticamente correcto, para exponer sus ideas y pensamientos sin temor a las consecuencias. Quizás esa irreverencia desatada es lo que hace tan atractiva su música, y tal vez el hecho de que artistas como Marilyn Manson, Rob Zombie, NIN o Ministry que se adscriben en una corriente musical similar, no estén en sus horas más iluminadas, sitúan a Rammstein en la punta del iceberg del metal industrial en estos momentos, como la banda más relevante y exitosa, aunque creo que el término “metal industrial” no hace real justicia al amplio abanico de sonidos que podemos encontrar en cada uno de los discos de la banda.

Con un arte gráfico inspirado claramente en la pintura religiosa de “"La Última Cena"” de Leonardo da Vinci, pero en una interpretación absolutamente de características “gore”, el disco se inicia con ‘'Rammlied'’ (cuya traducción más certera sería algo como “La canción de Rammstein”); un comienzo aplastante y durísimo, que tiene una base de teclados y un riff que al menos a mi me recuerda un poco a '‘Land of Sunshine'’ de Faith No More, y es obvio que los alemanes deben haber escuchado un montón a los norteamericanos en sus inicios. Como sea, un tremendo tema para empezar, un auto-himno (como la canción ‘Rammstein’ del disco debut), que enseguida deja con ganas de más.

‘'Ich tu dir weh'’ (‘Yo te lastimo’) es otro track realmente muy heavy, y es que en esta placa Rammstein encerró algunos de los temas más pesados de toda su carrera, pero siempre con ese gancho innato que aportan los teclados del Doktor Christian Lorenz y las voces de Till Lindemann. Una marcha alemana de los años del vodevil de la década de los veinte y que mentalmente se asocia a Hitler (parte del juego de la provocación, porque la letra no tiene nada que ver con aquello), da la bienvenida a ‘'Waidmanns heil'’ (“El saludo de los cazadores”), un combo de puro y durísimo heavy/speed metal. Las guitarras de Paul Landers y Richard Z. Kruspe nunca habían sonado tan afiladas e hirientes y el baterista Oliver Reidel se suelta el cinturón con una demoledora base de doble bombo a un ritmo infernal. Esta canción es el equivalente a que te pase un tanque por encima. Tremenda.

‘'Haifisch'’ (“Tiburón”), en cambio se aleja completamente del espectro metalero para adentrarse en los terrenos de la electrónica a lo Depeche Mode, otra banda que ha ejercido una gran influencia en Rammstein. Un tema juguetón, divertido, pero con una onda indisoluble. La siguiente es ‘'B********’' (por “Bückstabü”, que se supone que significa “Bastardo”, pero la banda dice que es un vocablo que ellos inventaron para decir “da lo mismo” o “que se jodan”), como sea, es un tema que devuelve todo el peso y la agresividad sónica que el álbum había exhibido en el comienzo, en plan marcha y con unos riffs reiterativos, que demuelen cualquier cosa que se les ponga por delante.

‘'Frühling in Paris'’ (“Primavera en París”), es el primer momento más melódico y tranquilo del disco; es una balada que comienza con guitarras acústicas pero que poco a poco va mutando en un in crescendo constante para terminar con mucha energía y con Till Lindemann cantando en francés y alemán. '‘Wiener blut'’ (“Sangre en Viena”), como es la tónica del disco, nos muestra a los Rammstein más pesados y extremos que pueda recordar y lo cierto es que este material extremadamente heavy le queda muy bien a la banda, donde definitivamente se mueven con una fluidez pasmosa en estos terrenos.

Luego llega la polémica ‘'Pussy'’ (cualquier traducción está demás), un tema ondero, discotequero y bailable, con una genial fusión de la letras en alemán con inglés, con ese “Danz Metal” como la propia banda define este estilo, con una letra para destornillarse de la risa por lo burda y procaz y con un video clip absolutamente de sexo explícito que muestra erección, penetración y eyaculación en primeros planos y visto nada menos que por cinco millones de personas en la primera semana de exhibición en una web porno obviamente. Y lo más demente de todo es que la idea de hacer este video clip no nació de la banda, sino del director del mini film que es el mismo director de los videos de Madonna. Lo que se llama un tipo jugado. Nadie en la historia del rock había llegado tan lejos con un video. Rammstein cruzó la línea y ya no hay nada ni nadie que los pueda detener.

Con el tema título, aparece nuevamente el Rammstein más metalero; un tema adrenalínico como pocos, donde la base del bajista Christoph Doom Schneider y el batero Oliver Riedel se roban la película con una constante oleada de ritmos machacantes y veloces. No hay descanso ni respiro que valga cuando el sexteto pisa el acelerador a fondo. ‘Mehr’ (“Más”), baja el kilometraje pero no la intensidad, lanzando el último combo al mentón antes del final de la placa con la triste y melancólica ‘'Roter sand’' (“Arena roja”), una canción onírica, con algún destello épico, que pone la calma después de la tormenta.

La edición limitada incluye un bonus disc con cinco temas extras, donde se incluye otra versión de ‘Roter sand’ con algunos arreglos orquestales bastante interesantes, pero lo major lo encontramos en ‘'Füre mich'’ (“Guíame”), la hímnica y épica ‘Donaukinder’ (“El niño del danubio”) y ‘Halt’ (“Detente”), tres cortes que vuelven a exhibir el lado más agresivo y extremo de la banda, y es que para esta grabación Rammstein tenía un arsenal de riffs realmente incendiarios. No debe ser coincidencia entonces que el disco debutara en el número uno en varios países de Europa y que las revistas de rock y metal del viejo continente le hayan dado altas puntuaciones a la placa. Sin duda los cuatro años de descanso desde “Rosenrot” le hicieron muy bien a Rammstein que vuelve con un disco sólido e inspirado, dentro de lo mejor de su discografía y un claro candidato a lo mejor del año. Nada más idóneo para la primavera; el amor es para todos con un toque de Rammstein style.

Cristián Pavez

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