Se encuentra usted aquí

The Bends

The Bends

The Bends

Miércoles 20 Julio, 2011

1995. Capitol

Tuvimos la posibilidad de comentar el fenómeno casi generacional que fue “"OK Computer"”, una placa que remeció al mundo de la música por su intensidad, por su profundidad y por su maravillosa música. Pero pasamos a mencionar también este disco perfecto, llamado “"The Bends”". Un elepé que seguramente es mucho más querido y querible al interior de la comunidad rockera, porque tiene mucho más power en guitarras, melodías mucho más amigables, canciones menos depresivas y por si eso fuese poco, como álbum es mucho menos pretencioso.

Hoy podemos poner en duda incluso cuál es el verdadero Radiohead, el de “"The Bends"” o el de “"OK Computer"”. Claro, “el de 1997” marcó el camino de lo que hoy hace la banda liderada por Thom Yorke, y es innegable que si nos remitimos al presente, ése es el verdadero Radiohead. Por otro lado, tenemos un disco debut como "“Pablo Honey"”, que en sus mejores momentos, como ‘'Creep'’ o ‘'Anyone Can Play Guitar'’, parece indicarnos cuál era la música que corría por las venas de este quinteto cuando comenzaron como banda. Pareciera que la disyuntiva se resuelve con un completo equilibrio, y una justificación cronológica, que apunta a su evolución como músicos. Se darán cuenta de cualquier manera que “"OK Computer”" está muy presenta a la hora del análisis, ya que Radiohead es lo que es hoy no sólo por "The Bends", sino por la que le siguió en 1997.

Palabras más, palabras menos, lo importante siempre seguirá siendo la música. Y en ese sentido, Radiohead estaba lejos de todos los cuestionamientos que traería su futuro musical, y tras el mega-éxito de ‘'Creep'’ en 1993 y 1994, retomaron el trabajo en ese mismo punto. Grandes melodías, y explosiva distorsión. Y con esa base, más cierto progreso compositivo, hizo parecer que los planetas se habían alineado, entregándonos una placa inolvidable, inmortal, única.

‘'Planet Telex'’ es un comienzo “mentiroso”, es experimental y tiene mucho aire brit, y el disco no va tanto por ese lado. De todas maneras, sí nos muestra un lado épico que estará presente en otras canciones de “este trabajo. Una buena melodía, intensa interpretación, y mucho pero mucho ruido. De cualquier forma, es una gran introducción para lo que viene. Se acaba el ruido, se escuchan sonidos grabados de la televisión, y llega el estallido de '‘The Bends'’, un verdadero himno guitarrero, donde sentimos cómo vibran las tres guitarras a cargo de Ed O’Brien, Jonny Greenwood y Yorke. ¡Qué tremendo riff! Qué gran melodía. Perfecto coro. Cambios de ritmo realmente sensacionales. Nunca fueron tan rockeros como aquí. Y hay que decirlo, pocas bandas inglesas de los noventas rockearon tanto como Radiohead aquí.

‘'High and Dry'’, tal vez uno de los mayores himnos radiales del grupo, tiene su historia. Fue grabado en las sesiones de "“Pablo Honey"”, y la versión que aparece es aquella grabación, nunca fue re-grabada. Se nota de alguna manera que tiene otra onda, no puede meterse en el saco de las otras canciones así como así. Belleza acústica, y un coro realmente hermoso, que años más tarde Bon Jovi tomaría prestado para su hit ‘'Say It Isn'’t So'’. La voz de Thom Yorke acá está perfecta, muy delicada, muy suave. Clásica entre clásicas. Si de temas inmortales hablamos, 'Fake Plastic Trees'’ está en la misma categoría. Con una intencional similitud a Jeff Buckley, esta maravilla melódica engancha a la perfección con ‘'High and Dry’', actualizando lo que Radiohead podría entender como “balada acústica”, insertando teclado más protagónicos, coros más épicos y una extensión impensada pero muy adecuada en el final. Es de esos temas que parece que termina, pero no termina nunca. Existe una evidente trilogía cronológica (basada en el estilo de canción y cómo fueron progresando y agregando elementos a su música) conformada por '‘High and Dry'’, '‘Fake Plastic Trees'’ y ‘'Karma Police'’, y con eso está casi todo dicho. Tres joyas, de primerísimo nivel.

‘'Bones'’ es uno de los album-tracks más conocidos de la agrupación de Oxford. Claro, tiene un coro muy pegador, con mucha distorsión, mucho power, tremendamente rockero. Simple, directo y breve. Otra imperdible. Cuánta distancia hay entre este Radiohead y el de hoy. ‘'(Nice Dream)'’ es una de las canciones más hermosas de su catálogo, con una lírica extrañamente positiva y alegre. Melodía delicada, realmente un hermoso sueño. Hermosos arreglos de cuerdas, que es algo que no usaban mucho, y supieron mezclarlo con la guitarra eléctrica de Jonny sin que quedara algo tan raro o ilógico. Llegamos a ‘'Just'’, cuyo inicio no puede ser más ganchero, con una perfecta combinación de delicadeza acústica y potencia eléctrica. Irresistible de comienzo a fin, junto con '‘The Bends'’ una de las más rockeras, y junto a su muy buen trabajo en las guitarras tiene una letra muy intensa, creando un ambiente realmente tenso. Brillante, una vez más.

Track número 8, y quedamos cara a cara con la que en mi opinión es la obra maestra no sólo de este CD, sino que de toda la discografía de Radiohead y del rock de los noventas: '‘My Iron Lung’'. Aquí hay mucho de ‘'Creep'’, de su primer álbum. Pero las dimensiones sónicas a las que llegan O’'Brien y especialmente Greenwood me dejan sin palabras. La belleza, la potencia, la angustia... Aquí podría ampliarme eternamente. De partida, es una respuesta a '‘Creep'’, la cual es sindicada como “"our iron lung”", porque fue la canción que les permitió alcanzar la categoría de banda respetada y popular, pero a la vez muestra cuán poco les gustaba el tema”. La estructura del tema tiene mucho de aquel single de 1993’, pero al momento de subir el volumen, van mucho más allá. El colapso nervioso que queda de manifiesto en la parte más pesada es genial, poderosísimo, y dejó en su momento a muchos con la boca abierta. Como si todo ello fuese poco, por increíble que resulte, la canción entera fue grabada en un show en vivo, aquel famoso recital en el Astoria, en 1994, el cual fue recientemente publicado en DVD. ¡Entera! Solo la voz de Yorke fue puesta en el estudio, el resto está sacado de aquel show... Impresionante. Por eso la rabia y el descontrol suenan tan puros, tan auténticos. Éste fue el primer single de “"The Bends"”, publicado como un EP casi 6 meses antes de la salida del LP. Recibió poca atención, pero con el tiempo se fue haciendo justicia. Es tan compleja que sus descripciones son casi contradictorias. Impecablemente sucia, perfectamente imperfecta. Lo mejor de un disco sublime.

Seguimos avanzando, llegando a ‘'Bullet Proof... I Wish I Was’', hermosa pieza acústica, íntima, un tremendo contraste con lo que le antecedió. Hermosa, tiene mucho de lo que vendría en “"OK Computer”". Las guitarras épicas vuelven con ‘'Black Star', otra joya. ¡Qué gran coro! Qué facilidad que tenían para lograr melodías así de buenas. Siempre me ha sonado como un tema lleno de dolor, pero también de belleza. Ya hubiese querido U2 una canción así... o Blur. Bueno, cualquier banda querría un himno así. Pudo haber sido un single, pero es de esas canciones que mejor mantener en secreto, hubiese sido una lástima que fuese tan popular y tan grande como ‘Creep’ y eso provocara que la banda la odiara. Mejor así.

‘'Sulk'’ si que parece del “"OK Computer"”. Y si bien es una buena canción, con un coro que pilla a Yorke inspirado en voces, suena un poco fuera de contexto en mi opinión. Al final retoma el tono épico del resto del CD, y ahí parece todo volver al orden. Para terminar, la grandiosa ‘'Street Spirit (Fade Out)'’, como un amigo alguna vez me dijo, la mejor forma de preparar a los fans para lo que sería el futuro. Puede llamar la atención que lo mencione tanto, pero es evidente que al saber qué es lo que viene, uno busque alguna pista o alguna raíz para entender cómo llegar a dar el siguiente paso. ‘Es tan oscura, tan intensa, “tan Radiohead” que el mismísimo Thom Yorke ha dicho que “es nuestra canción más pura, pero no la escribí yo. Se escribió sola”. Llega hasta los huesos, provoca escalofríos. Sin lugar a dudas que esto es lo que uno asocia a Radiohead. Todo aquello que se desborda en “"OK Computer"”, '‘Street Spirit'’ da una pincelada en “"The Bends"”. Un broche de oro. Tal vez demasiado fuerte para cerrar un disco, vaya a saber uno...

Por culpa de "“The Bends"”, Radiohead terminó sufriendo lo de muchas bandas que brillaron en los noventas (de todos los estilos, del grunge al punk, pasando por el britpop): llegaron demasiado alto en muy poco tiempo. Ponerse esta mochila para un conjunto que recién va en su segunda entrega es un peso que nadie querría. Ellos tampoco lo quisieron, y tampoco les gustó. Además, muchos lo entendieron como “su versión” del renacimiento del rock de guitarras en Inglaterra. Por eso, "“OK Computer"” es tan intencional, es tan distinto.

Independiente de lo que vendría más adelante, “el segundo álbum de Radiohead” se ganó su lugar en la historia por mérito propio. Más guitarras, más rock, menos intención, más pasión. ‘'The Bends’', ‘'High and Dry’', '‘Fake Plastic Trees’', '‘Just'’, '‘Black Star’', '‘Street spirit'’ y especialmente ‘'My Iron Lung’' son demasiado grandes como para dejarlas pasar. Radiohead demostró al mundo lo fácil que era hacer algo distinto con muy pocos adornos, y usando como ingredientes sus cabezas, su talento, sus guitarras y sus amplificadores. ¡Qué nostalgia! ¿Volveremos a escuchar un álbum como éste, sea de la banda que sea? Cada día parece más difícil. En especial viniendo de ellos. De cualquier manera, lo hecho, hecho está. Afortunadamente para nosotros.

Juan Ignacio Cornejo K.

Tags: 

COMENTARIOS

Contenido Relacionado