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OK Computer

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Miércoles 20 Julio, 2011

1997. Capitol

“En el momento justo, en el lugar indicado”. Quién no ha escuchado esa expresión. Y pocas veces en a historia de la música un grupo hizo suya esa frase tanto como lo hizo Radiohead a mediados de los 90. En 1994, junto con la muerte de Kurt Cobain, había muerto el fenómeno del grunge, “sólo” quedaron las bandas. Porque tanto Pearl Jam como Soundgarden o Alice in Chains (por nombrar a las más populares) siguieron haciendo su trabajo pero el mundo hizo a un lado las camisas leñadoras y se concentró en nuevas modas. Desde Gran Bretaña (cuándo no) vino el nuevo estilo multivendedor del rock: el britpop. Oasis, Blur y otros hacían ruido a fines de ese año, y a la temporada siguiente todo el mundo tendría los ojos puestos en lo que pasara en esa escena. Pero de entre todos ellos, apareció un grupo que ya había puesto un himno en las radios en 1993 como ‘'Creep'’, pero que no había logrado posicionarse como la gran banda que eran. Ellos eran Radiohead, que en ese mismo 1995 editaban el fenomenal “"The Bends"”, un disco que hasta el día de hoy suena fresco, a punta de distorsión máxima, épicos coros y canciones inmortales, como ‘la del título, ‘'High and Dry'’, '‘Just'’, '‘Fake Plastic Trees'’ y especialmente '‘My Iron Lung'. Para la segunda mitad de la década quedaba planteada la duda: ¿podía Radiohead superar un disco tan perfecto?

Sí pudieron. La fama y la expectativa golpearon duro al líder del grupo, el impredecible Thom Yorke. Tanta angustia transformó no sólo su carácter y la forma en que el grupo se relacionó con el mundo, sino además su música. Radiohead había quedado con el mundo a sus pies, lo que les permitió dar la primera de las sorpresas de su carrera: el primer single de su próximo disco duraría casi 6 minutos y medio. Esto fue en los primeros meses de 1997, y en junio saldría a la luz "“OK Computer”", un disco que nadie se esperaba, pero que era paradójicamente “el disco que el mundo necesitaba”. No es un disco fácil de escuchar, para nada. Es que simplemente no calzaba con nada: ni con su disco anterior, ni con la música que estaba sonando, ni con lo que la música británica estaba mostrando. La más sombría de las bellezas envolvía por completo el sonido del disco. Un sonido tan moderno como único. Un Radiohead tan extraño como irresistible...

‘'Airbag'’, el primer tema, ya era un indicador. No tenía nada que ver con su obra anterior, las guitarras que antes golpeaban tus oídos con su fuerza ahora te los inundaban con olas de sonido, y un muy elaborado pero perfecto trabajo de percusiones. Le seguía el primer single, del que habíamos hablado, el mismo que dejó a todo el mundo descolocado, mirando para el lado para pedir explicaciones. ‘'Paranoid Android’' es una obra maestra, con cambios de ritmo que aquí sí recordaban un poco temas como ‘'My Iron Lung'’, pero lo que en esa otra joya era locura y muchísimo ruido, aquí era algo mucho más elaborado, más complejo de entender. Eso mismo hizo que su impacto mediático no fuera el esperado. A los 4 minutos de la canción desaparece toda distorsión para cubrir tus 5 sentidos con coros celestiales, y de repente vuelve toda la potencia de la banda con todo tipo de sonidos espaciales, para sin mayor aviso terminar ahí. La primera reacción es poner de nuevo el tema, no porque te haya gustado, sino para tratar de entender mejor lo que te acababa de pasar. Temas cómo este los hizo merecedores del apodo de “los Pink Floyd de fin de siglo”. Exagerado o no el apelativo, era innegable que muchos de los temas de este disco (sino todos) te llevaban al mismo lugar que, por ejemplo, ‘'Shine on you Crazy Diamond'’. Si te preguntas a qué lugar me refiero, no tengo idea, pero esa es la sensación que te generan.

Tanto '‘Subterranean Homesick Alien'’ (notable el juego de palabras con el blues de Dylan) como '‘Exit Music (For a Film)'’ te llegaban a la fibra, cada uno a su modo. ‘'Subterranean...’' es un poco de la línea de ‘'Airbag'’, pero con sonidos espaciales demasiado difíciles de obviar. Casi que te dan un poco de miedo. Y probablemente ‘'Exit Music'’ sea una de las canciones que más escalofríos han provocado en la historia. De ese nivel de estremecimiento estamos hablando. De oscuridad, de lo desconocido. En el fondo, del miedo. Cuando estás helado, pálido, llegan las maravillosas armonías de '‘Let Down'’. Podríamos decir que ‘'Exit Music’' son esas noches en que sientes tanto terror que no te das cuenta cuánto rato ha pasado hasta que ves el primer rayo de sol. Bueno, ese rayo de sol es ‘'Let Down'’, una melodía genial que te da calma, que te saca una sonrisa, y que en el fondo te hace sentir mucho mejor. Aquí hay algo del Radiohead que se apoderó de los rankings gracias a la belleza de ‘'Fake Plastic Trees’'. Ese mismo sentido único de la melodía, que se repite en la universal ‘Karma Police’, el gran himno que salió de este disco. '‘Karma Police'’ es tan representativa de lo que es “"OK Computer"” que su coro te lo dice todo: "“this is what you get, when you mess with us"”. Es una declaración de independencia absoluta, una respuesta a todos los que “se metieron” con ellos y que esperaban una segunda parte de “"The Bends”". Y ‘'Fitter Happier'’ es un sampleo que es sólo un aperitivo a lo que serían sus próximos discos.

‘'Electionering'’ es lo más cerca que llega este disco a “"The Bends"” o incluso al “"Pablo Honey"”, es un rock poderoso, melódico y entretenido. Sin embargo, como todo en el mundo de Radiohead, nada puede ser tan bonito. Este tema es una escondida crítica de Yorke a los mismos conciertos que hacía la banda en 1996 para vender su música, todo a través de la metáfora del político vendiéndose al sistema a cambio de los votos de los electores (¿les suena?). '‘Climbing Up the Walls'’ es otra muestra de lo que vendría en el horizonte musical del grupo, con un sonido mucho más distorsionado (no las guitarras, sino el sonido de la banda) y difuso. Frío por momentos. Todo ese frío se contrasta, otra vez, con el que debe ser el placer culpable de todo rockero: ‘'No Surprises'’. Parece una canción para niños, para hacer dormir a un bebé. Si existe alguna canción que te pueda provocar ternura, es precisamente ésta. Es tan suave, gracias a un inédito glockenspiel. Es tan simple que la podría tocar un niño de 10 años. Thom Yorke construyó uno de los temas más hermosos de todos los tiempos con sólo un par de notas y su maravillosa voz. Esta canción tiene todo lo que uno no diría que tiene el rock. Sin embargo, es irresistible. Nadie puede tener el corazón tan oscuro como para no encontrarle la gracia a este tema.

Si no entiendes la forma de pensar de Radiohead, y en especial de Thom Yorke, te recomiendo que escuches '‘Lucky'’. Ellos la consideran una canción alegre. A lo mejor eso te ayudará a seguir un poco su lógica. La letra por más leídas que les hagas tampoco te deja la impresión de ser muy alegre. De todos modos, otra vez las sombras y la dulzura se mezclan para crear otro tema inolvidable. De todos modos, este tema ya había aparecido en 1995 en el compilado "“Help!"”, que fue en beneficio de los niños de Bosnia (que incluía a bandas como Oasis, Suede, Stone Roses, Blur, y una colaboración de Paul Weller con Paul McCartney haciendo ‘'Come Together'’). La magia de ‘'Lucky'’ nos dejaba en los brazos de '“The Tourist”', la última canción”. La última, oscura, pero gran canción del disco. El perfecto cierre. Ya que las despedidas nunca son alegres, este tema no tendría porqué serlo. Radiohead no te iba a dar ese gusto. Claro que no.

Esa es la gracia de esta banda, y en especial de este disco. Tú te das los gustos que ellos dicen, y no los que tú quieres. Nadie esperaba “"OK Computer”", pero terminó por ponerlos entre las más grandes bandas de todos los tiempos. Puede que “"The Bends"” te guste más que “OK Computer”, porque tiene mucho más rock de guitarras. Pero los primeros 5 años de la década de los 90 ya habían tenido demasiados discos y grupos de rock guitarrero, así que a los muchachos conducidos por Thom Yorke no les pareció necesario salir con otro álbum de ese estilo; por más que el mundo estuviera expectante de otro disco para encasillar en el estilo del britpop. Radiohead creó esa expectativa, y el momento histórico le permitió jugar con ello a su antojo, tirar los riffs épicos al tacho de la basura y sacar un disco que no llegara directo a tu persona, sino que tú tenías que llegar a él. Y en 1997, casi como nunca antes se había dado, éramos muchos los que estábamos dispuestos a llegar a él. Y ahí estuvimos nosotros para poder descubrir a “Ok Computer” y para poder disfrutarlo. “En el momento justo, en el lugar indicado”...

Juan Ignacio Cornejo K.

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