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In Rainbows

In Rainbows

In Rainbows

Jueves 14 Junio, 2007

2007. Radiohead

Al fin la espera se acabó. La banda que genera más expectativas en el mundo, está de vuelta tras cuatro años de la edición de su disco anterior, el excelente “Hail to the Thief”. Y lo primero que se viene a la mente, es que estamos frente a un trabajo muy distinto a cualquiera de los álbumes anteriores del quinteto de Oxford. Hasta el elepé solista de Thom Yorke, “The Eraser”, se podría emparentar más cercanamente a las exploraciones electrónicas de “Kid A” y “Amnesiac”. Eso sin duda. Pero también en varias de sus canciones, hay un sabor, que aunque vago y leve, suena un poco a “OK Computer” y a los temas formato rock de “Hail To The Thief”.

Con “In Rainbows”, Radiohead vuelve a ser una banda de rock and roll con todas sus letras, o al menos, de rock británico en la mejor de sus cepas. Quizás, si me apuran, esa sea una de las conclusiones de este disco, que de partida, invita e incita con ese bello nombre. Además, es una placa mucho menos críptica y dolorosa que la mayoría de sus antecesores. Obvio que hay melancolía, pero no esa tristeza depresiva y aplastante de muchos de sus temas de antaño. Thom Yorke y compañía se sienten más lúdicos y positivos. No sé si mejores o peores, menos o más creativos, pero sin duda, con una sensibilidad distinta. Creo que eso es digno de halago. Más allá de que si guste o no el disco, el esfuerzo de la banda por sonar diferente, por no repetirse y por inaugurar una nueva etapa en su tan impactante trabajo, es loable.

Por este motivo y muchos otros, pienso que en ningún caso se puede hablar de un retroceso en la música o el sonido del quinteto, sino que más bien, de una visión renovada de los recursos estéticos utilizados por la banda desde “OK Computer”. Un dato no menor, si recordamos que justo este año se cumple la década de ese disco que revolucionó formas en la música popular, no desde la periferia y lo marginal como es lo común, sino que desde el epicentro mismo de la controversia, del mainstream más duro. Algo que muchos han dejado pasar. El mainstream y la apertura del auditor promedio, le debe mucho a la obra de Radiohead. Antes de “OK Computer”, era imposible pensar que un tema como 'Paranoid Android', podría ser un single de tal éxito.

Con este camino abierto y la atención puesta en todos sus pasos, Thom Yorke y compañía no trepidaron en lanzar discos de la complejidad musical y las ideas sofisticadas en lo temático como “Kid A” y “Amnesiac”: Era el paso lógico de una banda con ambiciones artísticas muy elevadas, que ya con un público cautivo más que conquistado, se arriesgó con todo, desde mi punto de vista, con tremendos resultados. El menos intrincado “Hail to the Thief”, fue solamente un epígrafe de todo este proceso, que tuvo el mérito de resumir de gran forma lo que había sido la turbulenta obra de Radiohead desde “The Bends”

Por este motivo, el quinteto se encontraba en un verdadero limbo y en un trance artístico bastante difícil. Qué hacer en un nuevo disco para no repetirse, para no volver a ser la banda pop-rock de los inicios o el impenetrable grupo experimental que llegó a ser después. Cómo hacer para que nadie dijera que Radiohead no tenía ideas nuevas y que sólo ya se estaba repitiendo a sí mismo. Bueno, la respuesta no está en las palabras, sino que en diez las canciones que componen “In Rainbows”. Diría que Radiohead sale bastante bien parado. Aunque es un disco de menor radicalidad en las sensaciones que entrega en relación a otros, es un trabajo entretenido, lúdico, vital y bien hecho, que siempre se ciñe al formato de canción como arma estructural y estética.

En relación al sistema de distribución, es poco lo que se puede decir. Original, claro; revolucionario para la industria, por supuesto. Pero ahondar en ese punto, sería como tener una obra de arte pictórica –o por lo menos obra-, y dedicarnos a hablar del marco. ¿Se entiende no?

El disco abre los fuegos con '15 Step'. Un tema entretenido, de una melodía ingeniosa que poco a poco, logra entusiasmar, y que a pesar de su introducción con percusión tipo 'Idioteque', demuestra cómo estamos frente a un trabajo de una banda de rock alternativo en el sentido más profundo: Una agrupación moderna de rock de guitarras de la más pura, a pesar de la parte media con algunos sonidos electrónicos, por cierto, ocupados de una manera mucho menos cruda que en sus antecesores. Aquí la experimentación pasa a ser un adorno, un complemento y no la idea central como en numerosas canciones de sus trabajos de antes. 

'Bodysnatchers' sorprende de inmediato con ese sonido extrañamente distorsionado, donde la labor en la complementación de las guitarras es notable. Por su parte, Yorke se siente convincente en lo melódico, mientras que la parte media, con esos típicos efectos electrónicos, enlaza al tema con los sonidos planeantes que son marca registrada de la banda, pero insertos en una canción de mucho menor densidad pero mayor agilidad, que otras como 'The National Anthem' o 'Where I End And You Begin'.

Los tradicionales temas de tiempos lentos y melodías atormentadas, se hacen presentes con 'Nude'. Una composición muy simple, basada en las guitarras, pero aderezada con elegancia con la grandilocuencia atmosférica de los teclados, los diseños electrónicos y las voces en armonía, que son ejemplo, de esa típica épica triste de la banda. La siguiente, llamada 'Weird Fishes/Arpeggi', parte con el sonido más puro de guitarras, bajo y batería, donde la voz se introduce en tiempos medios, para luego ir complejizándose por medio de los arreglos, en todo momento creados con tino. 'All I Need' realza por el sentimiento enigmático que produce, con ese bajo muy por encima, el ritmo de batería parejo e hipnotizante y la voz de un Yorke decidido y entregando otro tipo de emociones con sus melodías. Además, destaca con creces la complementación de instrumentos acústicos como piano y xilófono, con otros eléctricos y electrónicos, que le dan un final lleno de majestuosidad y sensación de espacios abiertos.

La contraposición llega de inmediato, con la simpleza y belleza desnuda de 'Faust Arp'. El sonido siempre evocativo de la guitarra acústica y la voz, se integra con fastuosos arreglos orquestales, en lo que sin duda, representa un punto de inflexión del disco. Termina la primera parte, para comenzar claramente con la segunda. 'Reckoner' es un tema extraño en la melodía, con muy diversas partes instrumentales, pero que a fin de cuentas, suena parejo y muy lejano a estructuras más progresivas o art, donde se van superponiendo diversas partes de canciones distintas. Aquí hay unidad y la diversidad está en los sonidos, pero no por ejemplo, en cambios de ritmo o en la forma de armar el tema.

'House Of Cards', una especie de bossanova hecho a la británica, es el tema más simple y típico en lo melódico que haya escuchado en años de Radiohead. Simpático: de todas formas; lúdico; qué duda cabe: aburrido: un tanto. De todas formas, son interesantes las texturas creadas encima de una guitarra pareja y una melodía que al final, nunca explota, sino que se mantiene en un cómodo status quo o equilibrio inofensivo.

La guitarra acústica del comienzo de 'Jigsaw Falling Into Place', son el punto de partida para un tema que sobresale por su trabajo en los coros y que regresa a la banda a ese sonido más tradicional de rock alternativo o indie-rock. Un tema fornido y que tiene el mérito, al contrario del anterior, de ir subiendo en intensidad, con una inflexión armónica que por momentos, recuerda lo mejor de Radiohead. Para finalizar, “Videotape”, con su piano desgarrador, es un ejemplo de que Thom Yorke sigue tan genial a la hora de cantar y de entregar emociones profundas y radicales en el oyente. Un tema hermoso para cerrar un disco, que aunque no reinventa ni impacta demasiado, es correcto no sólo por lo formal, sino que porque inaugura una nueva etapa en la carrera de este tremendo grupo.

Para concluir, diría que “In Rainbows” es una placa más homogénea en lo sónico y estilístico que sus tres predecesores. En esta ocasión, no podemos hablar como en “Hail To The Thief”, de esa mezcla bien definida de rock tradicional e indietrónica. Aquí al sonido, a pesar de la diferencia de sus canciones en el aspecto composicional, es mucho más parejo. La utilización de los recursos estéticos que dispone Radiohead y que ha ido adquiriendo a través de su historia, en este elepé, están ocupados de una manera más racional y siempre pensados en el contexto de la canción como un todo. El grupo de Oxford se aleja de su al mismo tiempo elogiada y criticada proximidad al art-rock y la experimentación, pero tampoco regresa a su período anterior a “OK Computer”. De este modo, logra encontrar un punto de equilibrio musical casi perfecto, sin traicionarse a sí misma ni menos a sus fans. Un buen disco, que calificaría como uno de continuidad y que deja la expectativa en el aire de lo que podrá salir del quinteto en el futuro.

Héctor Aravena A.-

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