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Vs.

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Martes 19 Julio, 2011

1993. Epic

Tras el lanzamiento en 1991 de "Ten", uno de los debuts más exitosos de la historia, Pearl Jam tenía la difícil tarea de mantener su nombre en alto, satisfacer las expectativas del público y la crítica, y sobretodo de conservar la calidad de aquellas canciones que los habían convertido en estrellas mundiales. Sin ceder a la presión impuesta por su sello para estirar el éxito del álbum grabando videoclips, haciendo apariciones en prensa y lanzando un sucesor inmediatamente después, el quinteto de Seattle se tomó las cosas con calma. Así, esperaron dos años para lanzar "Vs.", un disco que, si bien conservaba buena parte de la rabia y urgencia presente en "Ten", expandía la paleta sónica, incluyendo desde baladas y grooves funk hasta el hard rock más agresivo, con instrumentaciones que dejaban ver tempranamente que Pearl Jam no eran sólo cinco tipos enojados que se identificaban con la ansiedad adolescente, sino un grupo ecléctico y socialmente comprometido, portador de un sonido tan variado como único y cuya honestidad sería un factor transversal a lo largo de toda su obra.

En esta ocasión la banda contaba con Dave Abbruzzese en los tambores, probablemente el más original y salvaje del largo desfile de bateristas que han pasado por las filas de Pearl Jam. Además, trabajaban con el afamado productor Brendan O'Brien, en la primera de una larga lista de colaboraciones que hasta ahora cuenta cinco álbumes, incluyendo el más reciente "Backspacer". Pero no todo eran nuevos aires ni buenas noticias para el grupo, pues tras el abismante éxito de "Ten", la presión se hacía inaguantable, tanto así que Eddie Vedder decidió abandonar las sesiones de grabación y empezar a dormir en su auto, según él para entrar en el estado mental adecuado para escribir un disco de rock. Afortunadamente, dicha tranquilidad fue encontrada y tanto la composición como la grabación se llevaron a cabo más que exitosamente.

Recreando el hecho de que muchas de las canciones surgieron de a partir de improvisación y jamming, la partida del disco muestra a los músicos interactuando libremente, para luego pasar al inconfundible riff de 'Go' y a los ritmos, breaks y redobles brutalmente asestados por la bestia que era Abbruzzese, en la que era por lejos la canción más agresiva del quinteto hasta ese momento. Con similar actitud y vehemencia, 'Animal' despotrica contra el mundo mediático, con un riff al más puro estilo de Stone Gossard, un inspirado solo de Mike McCcready y las rabiosas líricas de Eddie Vedder.

Como sabiendo que tanta intensidad es a veces inmanejable, 'Daughter' se encarga de calmar las aguas. La primera canción acústica registrada por la banda, tras su belleza melódica y armónica cuenta la historia de una niña con problemas de aprendizaje y el trauma que genera la incomprensión e ignorancia del mundo exterior sobre su problema. En tanto, el funk de 'Glorified G' se alza en contra de la sociedad estadounidense y su irracional amor por las armas de fuego. Gatillada por una discusión con Abbruzzese, quien comprara dos pistolas, Vedder sentencia "compré un arma, de hecho dos… me siento tan hombre cuando estoy armado". Un año más tarde, tras grabar "Vitalogy" diferencias políticas e ideológicas causarían la expulsión del baterista.

El segundo single de "Vs", 'Dissident' obedece a un formato arquetípico de un verso tranquilo y coro explosivo, grandilocuente pero ejecutado con una elegancia que se alejaba de la crudeza de canciones como 'Alive' o 'Garden' por nombrar algunas. Resulta casi innecesario decirlo, pues ya se da por hecho, pero como siempre la voz de Vedder, característica como ella sola, suena impecable, nítida y con una fuerza y amplitud de registro impresionante, merecedora de la reputación que se granjeó desde que puso un pie en Seattle. 'W.M.A.' son seis minutos de psicodelia, improvisación y experimentación fundada sobre las cautivantes líneas de bajo de Jeff Ament, con una fuerte crítica al racismo de la policía norteamericana, mientras que 'Blood' libera tanta energía y potencia como cinco músicos podrían serían capaces de plasmar en una canción. Es totalmente salvaje, con performances demoledoras de cada instrumento, riffs a raudales, un bajo atronador, platillos explotando en todo momento y una voz que parece querer reventar las cuerdas vocales que se desgarran como si fueran la última canción que debieran interpretar.

'Rearviewmirror', el viaje escapista de Vedder sobre el término de una relación tormentosa da paso a 'Rats', una inteligente analogía sobre las raza humana y las ratas, asentada sobre el bajo más funky que Ament haya escrito jamás para una canción de Pearl Jam. 'Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town' es otra pieza acústica, inaudita para el repertorio de la banda hasta entonces, con una bella melodía y una simpleza conmovedora que narran el reencuentro de una pareja luego de años distanciados

Finalmente, 'Leash', una canción de la era de "Ten" vuelve a sacudir los parlantes, pero con una energía mucho más positiva que habla sobre la unión juvenil y la liberación de los yugos impuestos por la sociedad. 'Indifference', en tanto, es sutileza pura. Con los cuestionamientos y ánimos típicos de las temáticas del vocalista, es una canción lenta, emotiva, que escuchada en la oscuridad transporta a otros estados, y que de una manera elegantísima baja las revoluciones luego del vendaval de emociones y cambios anímicos entregados por las once canciones anteriores. Pearl Jam probaba así que cuando querían ser salvajes podían hacerlo como nadie y cuando decidían ser introspectivos y profundos, seguían siendo los mejores. Sencillamente, un cierre perfecto.

Con este lanzamiento de 1993 todas las expectativas se cumplían y la banda salía airosa, liberándose de las presiones y disipando las dudas que podrían surgir al pensar en el sucesor de un debut tan exitoso como "Ten". Pearl Jam eran cinco veinteañeros bien enfocados, concientes de sus metas y fieles a sus principios musicales e ideológicos, principios que a pocos meses de comenzar su carrera ya los habían llevado adonde a otros les toma años llegar. Los desafíos hacia el futuro no serían tanto en lo musical sino en la necesidad de no ceder ante el mundo de la industria musical y del entretenimiento, y de desmarcarse de esa imagen de ser 'voces de una generación' que los medios insistían en imponerles.

Si bien es cierto que este review está escrito desde la perspectiva de un fanático y es posible (¿probable?) que haya algún sesgo, no creo equivocarme al afirmar que una de las grandes virtudes de la banda es que nunca han claudicado ni faltado a sus principios. Los caminos musicales tomados y las formas de proceder se han debido a la intuición de que esas eran las decisiones correctas en momentos determinados, y factores como el dinero o las modas nunca han tenido lugar en ellas. El enorme respeto y cariño del público hacia la banda vienen de una integridad y entrega absoluta hacia sus fans y su música, un compromiso que asumieron desde el principio y al que hasta el día de hoy, más de veinte años después, no han faltado una sola vez.

Álvaro Rojas

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